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sábado, 1 de abril de 2017

Los Cachorros van por el bicampeonato

Camino al Opening Day 2017

Ningún equipo de Grandes Ligas ha podido revalidar el campeonato de la Serie Mundial desde el triplete de los Yankees de Nueva York en 1998-2000.

¿Podrán los Cachorros de Chicago quebrar ese patrón?

Luego de una agónica sequía de 108 años sin coronarse, los Cachorros van por más. Revalidar el título es el primer paso en erigirse como una dinastía del béisbol de las Grandes Ligas.

Regresan con uno de los equipos más completos en ofensiva, defensa y pitcheo. Kris Bryant --el reinante Jugador Más Valioso-- y Anthony Rizzo encabezan el ataque; podrán contar desde el vamos con el excepcional swing zurdo de Kyle Schwarber; Jon Lester y Jaker Arrieta comandan una de las mejores rotaciones de las mayores; y el bullpen ha sido renovado con el cerrador Wade Davis y el relevista Koji Uehara.

Para repetir como campeones, algo que los Cachorros no hacen desde 1908, el reto es mantener los pies sobre la tierra.
 
Repetirán el campeonato los Cachorros de Chicago
Foto: www.con.org.ni
Bajo esa premisa, el manager Joe Maddon ahora predica las bondades de la humildad.

"Nuestro norte es la humildad. Por lo demás nada cambia, todo sigue siendo lo mismo", dijo Maddon. "En cuanto 'a lo mismo', me refiero a los métodos... Lo que nos permitió lidiar tan con las palabras 'presión' y 'expectativas' el año pasado fue que nos mantuvimos fieles a nuestro proceso de hacer las cosas".

Algo esencial dentro de los métodos de los Cachorros son las ocurrencias irreverentes de su piloto. En plan sarcástico, al tiempo que hablaba de la importancia de la modestia, Maddon hizo llevar un Ferrari al terreno durante un entrenamiento en Arizona.

Sí, los Cachorros son los favoritos para repetir como campeones. Ni siquiera perder a Schwarber en el tercer juego de la pasada campaña les impidió ganar 103 juegos y superar por la sideral diferencia de 17 partidos y medio a San Luis, sus perseguidores inmediatos en la división Central de la Liga Nacional.

Cuentan con la versatilidad de Javier Báez para desempeñarse en diversas posiciones en caso de que otros titulares se lesionen. Aunque han tenido que soltar a varios prospectos de calidad en años recientes, Theo Epstein y los demás cerebros de la organización aún cuentan con talentos, como es el caso del jardinero dominicano Eloy Jiménez (14 jonrones y 81 impulsadas en Clase A el año pasado).

Una de las preocupaciones del cuerpo técnico es el desgate de sus lanzadores abridores, quienes han acumulado 400 o más entradas lanzadas en las últimas dos temporadas.

Lester y Arrieta suman 468 innings lanzados. Kyle Hendricks, líder de efectividad en 2016, suma 403, mientras John Lackey acumula 429, por cierto este trío ya pasa los treinta años, por lo que deben ser precavidos con ellos.

Un dato: cinco de sus abridores alcanzaron las 29 aperturas el año pasado. El único que no sigue es Jason Hammel, quien firmó con Reales de Kansas City.

Otra preocupación que hay es Jason Heyward, que luego de firmar un contrato de 180 millones de dólares, fue un auténtico desastre ofensivo (con apenas siete jonrones y slugging de .325), aunque ganó un Guante de Oro por su defensa en el jardín derecho y también se le reconoce por el discurso que sirvió para motivarles en el séptimo juego contra Cleveland en la Serie Mundial, cuando estuvo interrumpido por lluvia en extra innings.
Heyward ha trabajado en pulir su swing durante la primavera, hacerlo más básico para elevar la bola.

Hay que recordar que Kyle Schwarber es un receptor natural, hace dos años fue movido al jardín izquierdo debido a la presencia de Miguel Montero y David Ross en la receptoría. Este año Wilson Contreras partirá como regular y Montero será su backup, por lo que Schwarber deberá jugar en el jardín izquierdo a tiempo definido y demostrar que puede hacer el ajuste.

De estar en la Liga Americana sería un auténtico designado, pero los Cubs no quieren perder ese bate y deberán abrirle espacio ante tanto talento.

Aunque no pudieron retener a Aroldis Chapman para que fuera su cerrador, la gerencia confía en el aporte que Wade Davis pueda hacer, después de lograr 47 salvados con 1.18 de efectividad en las últimas tres temporadas con Kansas City. Aunque el año pasado estuvo dos veces en la lista de incapacitados por una dolencia en su antebrazo derecho, contará con el respaldo del venezolano Héctor Rondón, que se desempeñó en ese rol hasta la llegada de Chapman.

Maddon tiene en sus manos todas las herramientas para convertir a los Cachorros en la nueva dinastía.


@beisboladentro

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los Cachorros acabaron con la Maldición de la Cabra

Foto: AFP

Por segunda Serie Mundial, los Indios de Cleveland pierden en extrainning en el séptimo y decisivo encuentro. Son cuatro los equipos que han caído en dicha situación. 
Los Cachorros de Chicago son el sexto conjunto que logra remontar un déficit de 3-1 en una Serie Mundial para luego salir campeones. 
Miguel Montero, Héctor Rondón y Wilson Contreras son los venezolanos con anillos de Serie Mundial, elevando la cifra a 28 criollos campeones. La lista la inicio Luis Aparicio. Igualmente Henry Blanco y Franklin Font, se llevaran su rúbrica por ser parte del cuerpo de coach de Joe Maddon.
Ahora los Indios de Cleveland son el conjunto más longevo sin título de Serie Mundial. Dejaron registro de 8-2, en esta postemporada cuando anotan primero en el juego.
Las ocho carreras de Chicago fueron impulsadas por ocho jugadores diferentes, por supuesto, otro récord para un juego 7 del clásico.

Tuvieron que pasar 108 temporadas para que la afición del norte de Chicago volviera a celebrar la conquista de una Serie Mundial.

Al final no fue la predicción de la película “Volver al Futuro II”, sino Michael Lee, que en su anuario de 1992 escribió que deseaba celebrar el título de los Cachorros en la Serie Mundial de 2016. Su presagio no pudo ser mejor, en una Serie Mundial que quedará grabada en los millones de televidentes y asistentes al Progressive Field y Wrigley Field, en la que presenciaron el duelo más electrizante entre dos novenas que buscaban acabar con la sequía de títulos que poseían.

En una serie donde las supersticiones, maldiciones, entre otros malos augurios estaban rondando, los Cachorros querían dejar atrás 108 años de frustraciones, mientras que los Indios querían acabar con 68 años de fracasos.

Una serie donde Terry Francona demostró que la experiencia en postemporada fue determinante en el manejo de su bullpen, aunque este le falló en el juego decisivo; muy distinto a su par Joe Maddon que será recordado por el abuso que tuvo en Aroldis Chapman en los últimos tres desafíos y que jugó sin los fundamentos básicos como si quisiera perder.

Chicago logró con unos ribetes épicos la conquista de su anhelada corona, gloria que vino acompañada de sufrimiento tras haber iniciado el séptimo y decisivo encuentro explotando al abridor Corey Kluber que tenía dos triunfos en esta serie y buscaba su tercer lauro con tres días de descanso.

Kluber llegó al partido con una efectividad de 0.89 en cinco aperturas en playoffs, donde había permitido sólo 3 carreras en 30 entradas y un tercio. Era la segunda mejor efectividad en la historia de Grandes Ligas para un lanzador con al menos cinco aperturas en postemporada.

Pero Cleveland fue recortando el marcador, haciendo el sufrimiento de los Cachorros una eternidad.

En el octavo tramo Maddon decide traer a Chapman para poner cifras definitivas al encuentro que estaba 5-3 a favor de los ozsenos. Esta vez Chapman no pudo exhibir su velocidad aterradora y de 35 pitcheos que hizo en un inning y un tercio de labor, sólo ocho sobrepasaron las 100 millas por hora, muestra del cansancio acumulado por el excesivo trabajo.

El cubano permitió un épico jonrón del veterano Rajai Davis que igualó las acciones en el final del octavo, aunque para los libros de récords, a pesar de echar a perder el salvamento, quedará como el lanzador ganador del juego con el que los Cachorros consiguieron su primer banderín desde 1908.

Maddon dirigió contra la lógica, con el absurdo como patrón, pero ya todo eso pasa a un segundo plano y a los ojos del mundo queda como el genio que rompió la maldición.

David Ross se despide de las mayores con un título de
Serie Mundial. Foto:AFP
En el quinto extrainnings de un séptimo y decisivo choque del clásico de otoño, ocho jugadores de los Cachorros impulsaron una carrera para superar a un pitcheo que hasta el juego 6 de la final, había sido prácticamente imbateable en la postemporada. Ahora el equipo visitante ha resultado victorioso en 20 de los 38 séptimos juegos de la Serie Mundial.

Salieron airosos a la presión
Chicago es el séptimo equipo que regresa de estar abajo 1-3 para reclamar la corona y el primero desde los Reales de Kansas City de 1985, dejó escapar una ventaja 6-3 en la octava entrada, cuando el jardinero Rajai Davis bateó un dramático jonrón de dos carreras contra el cerrador cubano Aroldis Chapman para empatar 6-6.

Para ese entonces, la Maldición de la Cabra hacía acto de presencia en el Progressive Field, los ojos estaban ante los eternos perdedores y todo indicaba que Cleveland estaba listo para dar la estocada final.

Pero los Cachorros, que habían perdido sus dos juegos decisivos anteriores en la Serie Mundial, se recuperaron del impacto emocional del batazo de Davis para anotar dos veces en el décimo con el doble de Zobrist y un sencillo del receptor venezolano Miguel Montero y llevarse el trofeo a casa.

La maldición había llegado a su fin. Chicago dejó atrás a la Cabra Billy. Un gato negro. Steve Bartman. Todas esas maldiciones, supersticiones y fiascos quedaron archivadas cuando hilvanaron tres victorias consecutivas para voltear un 3-1 en contra e imponerse 4-3 en la Serie. Y perseveraron cuando estuvieron a punto de dilapidar una cómoda ventaja en el séptimo juego.

Maddon uso a sus tres receptores. Wilson Contreras abrió el encuentro y ligo un doblete impulsor en dos turnos, David Ross que entro en la cuarta entrada para recibir los envíos de Jon Lester, conectó jonrón solitario en su último turno como jugador y Miguel Montero que entró a la defensiva en el cierre del noveno ligo sencillo con las bases llenas que a la postre marcó la diferencia en el marcador final: Cachorros 8 Indios 7.

Antes del turno de Montero, Ben Zobrist disparo doblete ante Bryan Shaw para traer la séptima carrera y, pese al retraso de 17 minutos de lluvia que amenazaba con paralizar las acciones y el ataque incesante de los Indios, los Cachorros lograron superar sus fantasmas para unirse a Cardenales de San Luis (1926, 1394), Yankees de Nueva York (1952, 1958), Tigres de Detroit (1968) y Piratas de Pittsburgh (1979) en revertir un 3-1 en el Clásico de Otoño y apenas el segundo visitante que lo consigue desde Pittsburgh.

No funciono la rotación de tres
Terry Francona, el manager que en el 2004 deshizo con los Medias Rojas de Boston el maleficio de Babe Ruth, se equivocó al manejar su pitcheo a lo largo de toda la serie, aunque no haya sido hasta ahora que pudimos comprobarlo.

Todavía es un misterio por qué nunca le dio una oportunidad al novato Ryan Merritt, el abridor del juego ante los Azulejos de Toronto que le dio a los Indios el pasaporte a la Serie Mundial.
Cleveland es ahora el equipo más perdedor en
las Grandes Ligas Foto:AFP

Merritt, con apenas cuatro juegos en su carrera, tres de ellos como relevista, demostró de qué está hecho, al dominar a los Azulejos, a pesar de las presiones que quisieron ponerle veteranos rivales como el dominicano José Bautista.

Sin embargo, Francona decidió jugársela con una rotación de tres hombres, con poco descanso entre ellos y le salió mal.

Ni Trevor Bauer, ni Josh Tomlin pudieron hacer su trabajo con tres días de descanso, mientras que el as de los Indios, Corey Kluber, lo consiguió una vez pero falló cuando fue requerido nuevamente con tres días de descanso para el partido decisivo.

Los Indios deberán seguir esperando hasta al menos un año más y quién sabe si vuelven a encontrarse con el Cachorros, equipo cuyo núcleo es muy joven y con condiciones para establecer una dinastía.

Maddon y Epstein
Para Chicago fue tercera corona --vencieron a los Tigres de Detroit en 1907 y 1908-- en su primera visita a la Serie Mundial desde 1945. Los 107 años sin ganar representaban la sequía más larga de las cuatro ligas profesionales de Estados Unidos.

Maddon, un tres veces ganador del premio Manager del Año, ganó su primera corona en su segundo viaje a la Serie Mundial. Maddon estuvo en el lado perdedor cuando los Filis de Filadelfia derrotaron a los Rays de Tampa Bay en el 2008.

''Quiero felicitar a la gente de Chicago, nuestros fanáticos, nuestra directiva, Theo [Epstein, el presidente de operaciones de béisbol] y Jed [Hoyer, el gerente general], los jugadores'', dijo Maddon.

''Escuchen, estoy tarde para la fiesta. Vine aquí después de que todo el trabajo pesado estaba hecho'', dijo Maddon, quien fue contratado por los Cachorros hace dos años y clasificó al equipo a playoffs consecutivos en sus primeras dos temporadas.

''Me siento muy afortunado de tener esta asignación, es la mejor. La combinación de personas que mencioné es absolutamente la mejor. Además, el estadio en sí, el Wrigley Field, es sin duda el mejor lugar de todos los deportes. Así que es eso, y por supuesto, mi bella esposa Jaye, quien está sentada aquí, y no podía hablar en este escenario, y ustedes se lo pierden'', dijo Maddon.

Epstein fue el gerente general de los Medias Rojas de Boston que en el 2004 quebraron una racha de 86 años sin título y ahora rompe la peor racha de la historia. En el 2004 tuvo de manager a Terry Francona, quien estuvo al frente de los Indios en la serie Mundial de este año.

''Este fue un juego increíble y significa mucho haber sido parte del mismo'', dijo Francona, quien tenía marca de 8-0 al comienzo de la Serie Mundial hace una semana y 11-1 luego del cuarto choque. Tres derrotas consecutivas desmejoraron su récord a un aún muy bueno 11-4.

''Quiero felicitar a los Cachorros, a Maddon, a Theo, a Jed y al propietario Tom Ricketts y su organización completa. Esta fue una gran serie y todos sabíamos que alguien se iba a ir feliz a casa y ellos merecen el reconocimiento'', dijo Francona.

Zobrist MVP
Ben Zobrist fue el gran protagonista del séptimo juego de la Serie Mundial 2016 en el que los Cachorros de Chicago se proclamaron campeones del beisbol de las Grandes Ligas y eso le sirvió además para llevarse el premio al Jugador Más Valioso.
Foto:AFP

El jardinero izquierdo de los oseznos tomó el relevo que en 2015 con los Reales de Kansas City obtuvo el careta venezolano Salvador Pérez.

Zobrist dio el batazo clave del encuentro cuando pegó un indiscutible de dos bases hacia la banda izquierda en la parte alta del décimo episodio y remolcara hacia el plato a su compañero Albert Almora Jr, poniendo el marcador a favor de Chicago en 7-6.

En esta Serie Mundial, promedió un average de .357 y un OBP de .419 con tres extrabases, cinco carreras anotadas y dos remolcadas.

Es el primer jugador en ganar el JMV_de una Serie Mundial en su primera campaña con otro conjunto desde que lo hiciera Jermaine Dye con los Medias Blancas de Chicago en el 2005 (antes jugó en el 2004 con los Atléticos de Oakland).

Zobrist se convirtió en el cuarto jugador en la historia de la Serie Mundial en sumar dos títulos consecutivos en dos ligas diferentes. 

El dato
Es el quinto partido decisivo de la Serie Mundial que se alarga a entradas extras y el primero desde 1997, entre Cleveland y Marlins de Miami.
@beisboladentro 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cachorros e Indios deciden el campeón en el séptimo y decisivo juego


Y los Cachorros lograron el cometido.

Forzaron el séptimo y decisivo encuentro y buscarán ser el sexto equipo en revertir un 3-1 para coronarse campeón y acabar con una sequía de 108 años. Por su parte los Indios aprovecharán la ventaja de localía para alcanzar el título, su primero en 68 años.

Este miércoles se cierra un largo camino de ocho meses y más de 400 partidos entre los dos equipos, uno de ellos terminará se adueñará del campeonato, el otro tendrá por “lo menos para el próximo año” el mote del eterno perdedor.

Los Cachorros anotaron siete carreras en las primeras tres entradas para aplastar 9-2 a los Indios, el martes en el Progressive Field, en el sexto encuentro de la Serie Mundial.

Chicago llegará a ese encuentro con 208 partidos jugados (30 de exhibición, 162 en la serie regular y 16 en la postemporada) mientras que Cleveland tiene 206 (30, 162 y 14). Ambos han ganado 10 choques en las eliminatorias, pero ninguno contará el miércoles.

El torpedero Addison Russell bateó jonrón con las bases llenas, el 19no. en 112 ediciones de la Serie Mundial --y el primero para un jugador de los Cachorros-- y empujó seis carreras para liderar el despiadado ataque de Chicago, que entró al encuentro con 58 carreras en 15 juegos (3.8 por juego) en la postemporada y 10 en cinco choques (2.0 por juego en la final de las ligas mayores.

Fue el primer Grand Slam desde que lo hiciera Paul Konerko en la edición de 2005, en el segundo juego ante los Astros de Houston.

Russell bateó doble y jonrón con seis carreras empujadas, empatando con otros cuatro peloteros para la segunda mayor cantidad en un partido --el récord es de 7-- y su estacazo de la tercera entrada fue estimado en 435 pies, el segundo más largo de su carrera.

Kris Bryant y Anthony Rizzo también sacaron la bola del parque en el ataque de 13 imparables de ellos Cachorros. Bryant bateó de 5-4 con dos anotadas, Rizzo de 5-3 con tres anotadas y dos impulsadas y Ben Zobrist de 4-2.

La Serie Mundial del 2016, la quinta que se decide en el mes de noviembre, se definirá el miércoles. Los Cachorros mandarán al montículo al derecho Kyle Hendricks (1-1, 1.31 en los playoffs), quien abrirá por quinta ocasión en la postemporada, pero por primera vez fuera del Wrigley Field, mientras que los Indios contarán con su mejor carta, el derecho Corey Kluber (4-1, 0.89), quien tiene dos triunfos en la serie.

En la historia de la Serie Mundial se han jugado otros 37 ''séptimos decisivos'' partidos (sin incluir las cuatro ediciones que fueron pactadas a nueve encuentros y por lo tanto, tuvieron juegos 7 que no eran los últimos del playoff), siendo el primero el de 1909 que ganaron los Piratas de Pittsburgh 8-0 como visitantes a los Tigres de Detroit. Antes de esta temporada, los últimos 10 ocurrieron en 2014, 2011, 2002, 2001, 1997, 1991, 1987, 1986, 1985 y 1982.
Chicago trata de convertirse en apenas el séptimo equipo --y primero desde que los Piratas lo hicieron contra los Orioles de Baltimore-- que se corona como visitante después de estar abajo 2-3.

Incluyendo las series de nueve juegos, en las 39 ocasiones anteriores que un equipo en ventaja 3-2 en la Serie Mundial perdió el sexto juego para permitir que se empatara 3-3, solamente 18 (46.2%) se repusieron para terminar atrapando la corona.

Nueve de los últimos 11 equipos que no aprovecharon y remataron en el sexto juego, terminaron perdiendo la Serie Mundial. El dato no es muy halagador para Cleveland, que no atrapa un título desde 1948, una sequía de 68 años, que, sin embargo, solamente es superada por la de 108 años de los Cachorros.

Cleveland trata de unirse a Gigantes de San Francisco del 2014, Marlins de Miami de 1997 y Rojos de Cincinnati de 1975 como los últimos clubes que pudieron reponerse al golpe psicológico de caer en el juego 6 para regresar en el próximo encuentro. También busca evitar que Chicago se convierta en el sexto conjunto --y primero desde Kansas City de 1985-- que se recupera luego de estar abajo 1-3 para coronarse.

Los jugadores de los Cachorros despertaron en el momento indicado y lograron sacar provecho a los errores mentales de su rival, que si bien montó amenazas, jamás pudieron concretar un rally como hicieron los oszenos.

Bryant, candidato al premio Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, conectó un vuelacercas solitario tras dos outs en la primera entrada para abrir las acciones. Antes de ese turno el antesalista promediaba 179 (123-22) con tres jonrones en conteo de 0-2 desde que llegó a las Grandes Ligas.

Fue su segundo cuadrangular en los últimos dos partidos.

Rizzo y Zobrist batearon sencillos seguidos por encima del intermedista, pero Tomlin se recuperó obligando a Russell a conectar elevado sin fuerza a la zona entre los jardines central y derecho. Inesperadamente, el novato Tyler Naquin y Lonnie Chisenhall se quedaron mirando la pelota a la espera de que la atrapara el otro y lo que debió ser el tercer out de la entrada se transformó en un doble que produjo dos carreras más y puso a Chicago en ventaja 3-0.

En la tercera entrada, Bryant bateó un elevado sin fuerza al jardín derecho y otra vez, Naquin y Chisenhall tuvieron problemas para comunicarse y casi chocan cuando Chisenhall se quedó con la pelota.

Cuando Zobrist bateó sencillo al jardín derecho para llenar las bases, con dos outs, el manager Terry Francona se llevó a Tomlin con apenas cinco outs y 48 lanzamientos. Russell recibió al relevista derecho Dan Otero con su enorme trancazo por el jardín central para apagar los gritos de los 38,116, incluyendo el astro de la NBA Lebron James, que estaban en el estadio.

El derecho Jake Arrieta lanzó 5.2 entradas de dos carreras para conquistar su segunda victoria de la Serie Mundial --ambas en Cleveland-- y el cubano Aroldis Chapman, quien había realizado un salvamento de ocho outs y 42 lanzamientos el domingo, volvió a entrar en la séptima entrada para apagar una rebelión y sacar cuatro outs con 15 lanzamientos para facilitar el triunfo de su equipo.

Con esto el escenario queda servido para que este miércoles la temporada 2016 conozca a su nuevo campeón, en una serie que ha dejado sin duda un buen sabor de boca y donde el pitcheo ha sido el principal protagonista.

El dato
Las seis carreras impulsadas de Addison Russell en los tres primeros episodios del sexto juego, le permitieron empatar una marca con Albert Pujols (2011), Hideki Matsui (2009) y Bobby Richardson (1960). Asimismo, el Grand Slam conectado por el campocorto fue el primero en un potencial juego de eliminación desde que lo hiciera Kent Hrbek en 1987.

@beisboladentro

martes, 1 de noviembre de 2016

Dramas para la historia en un juego 6 de la Serie Mundial

Hiram Martínez / ESPNDEPORTES

Por favor, abróchense los cinturones de seguridad, que llegó el fascinante, misterioso y mágico, Juego 6 de la Serie Mundial, donde todo puede suceder.

Sí, ese partido en el que salen leyendas y villanos, se escriben finales felices y también cuentos de terror tendrá un capítulo más en Cleveland gracias a la victoria 3-2 de los Cachorros de Chicago sobre los Indios de Cleveland el domingo en un Wrigley Field sin espacio para cabras, gatos negros ni fanáticos metiendo la mano para estorbar a un jardinero izquierdo.

Carlton Fisk, Kirby Puckett, Mookie Wilson, Joe Carter y David Freese inscribieron sus nombres como héroes eternos después del Juego 6 de la Serie Mundial, mientras que Bill Buckner, Charlie Leibrandt, Neftalí Feliz y Robb Nen instalaron los suyos en la nefasta lista del Salón de la Infamia del Juego 6, en la que también brilla el árbitro de primera Don Derkinger por su joya de 1985.

¿Qué podemos esperar esta noche? ¿Un jonrón en entradas extras? ¿Un salvado echado a perder por un gran relevista? ¿Un error clave para coronar una ofensiva de tres carreras en la novena? El guión del béisbol se escribe sobre la marcha por lo que no hay manera de saberlo. Lo que sí se puede contar es lo que ya sucedió.

En conmemoración de los 30 años del error de Bill Buckner en la Serie Mundial de 1986, uno de los partidos más dramáticos de la historia, repasamos, con la ayuda del portal baseball-reference.com, los más memorables Juegos 6 de los últimos 30 años.

1. Juego 6, 1986: Entre las piernas de Bill Buckner

Un out. Esa era todo lo que necesitaban los Medias Rojas de Boston para ganar la Serie Mundial en el Juego 6 de 1986 sobre los Mets de Nueva York. El marcador estaba 5-3 y el cerrador Calvin Schiraldi había retirado a los dos primeros bateadores con siete lanzamientos. Las rotativas de algunos periódicos ya tenían montadas las placas con la portada que leía 'Boston rompe el maleficio'. ¿Un sencillo de Gary Carter? No hay problema, siguen habiendo dos outs y dos carreras de diferencia en la parte baja de la décima. Lo que sucedió después sí fue una tragedia griega para Boston, que a ese momento, llevaba 68 años sin ganar y David Ortiz solo tenía 11 años: El emergente Kevin Mitchell disparó sencillo al central, Ray Knight voló de la loma a un nervioso Schiraldi con otro sencillo impulsando a Carter, el relevista Bob Stanley regaló la del empate con un lanzamiento salvaje y Mookie Wilson pegó ese inofensivo rodado por primera base que Bucknet mofó para quedar inscrito en la historia.

2. 1991 El jonrón mágico de Kirby Puckett
Hay que agradecerle a Kirby Puckett por el vuelacercas en la parte baja de la undécima entrada frente a Charlie Leibrandt que convirtió un partido poco emocionante en un clásico. No solo por la memoria de verlo corriendo las bases como un chiquillo mientras el abridor convertido en relevista ocasional de los Bravos de Atlanta salía cabizbajo del diamante, sino porque preparó la escena para uno de los Juegos 7 más memorables de los últimos 30 años: el duelo 1-0 que Jack Morris le ganó a John Smoltz para guiar a los Mellizos de Minnesota Twins al título. Todavía cuesta entender por qué Leibrandt, zurdo, estaba allí para enfrentarse a Puckett, uno de los mejores bateadores derechos de su tiempo.

3. 1993: Joe Carter pone fin a la Serie Mundial

Los mismos Indios de Cleveland que este martes juegan el Juego 6 cambiaron a Joe Carter en diciembre de 1989 a los Padres de San Diego por Sandy Alomar y Carlos Baerga, dos piezas que los llevaron a la Serie Mundial de 1995. Los Padres, a su vez, los enviaron a los Azulejos de Toronto junto a Roberto Alomar en 1990. Tres años más tarde, Carter se paraba en el plato y le daba a Toronto su segundo título consecutivo con el segundo jonrón para finalizar una Serie Mundial en la historia. El marcador estaba 6-5 a favor de los Filis de Filadelfia, que tenían al efectivamente descontrolado cerrador zurdo Mitch Williams (mejor conocido como 'Wild Thing', el mismo apodo que el personaje de Charlie Sheen en la película de los Indios 'Major League') en la loma para salvar el juego que los llevaría al decisivo. Williams caminó con cuatro lanzamientos a Rickey Henderson y luego de un out, permitió un sencillo al central de Paul Molitor. Con la cuenta en 2-2, Carter la desapareció -- literalmente -- por el jardín izquierdo, provocando fuegos artificiales en el cerrado SkyDome y la primera celebración de Serie Mundial con un jonrón para dejar en el terreno desde Bill Mazeroski en 1960.

4. 1995: Por fin, la joya de Tom Glavine
De los futuros miembros de la rotación de los Bravos que llegó al Salón de la Fama, solo John Smoltz (15-4, 2.67, 4 salvados) fue un titán en la postemporada. Greg Maddux (11-14, 3.27 en octubre) y Tom Glavine (14-16, 3.30 en playoffs) dejaron a los fans de los Bravos esperando por más octubre tras octubre. Por eso, había ciertas dudas con Glavine para el Juego 6, aun cuando había ganado el Juego 2 con seis sólidas entradas. Pero sin alternativas y con cinco días de descanso, el zurdo trajo su mejor versión, engañando entrada tras entrada a los poderosos bateadores de los Indios, permitiendo un solitario hit (sencillo de Tony Peña en la quinta), tres bases por bolas, y abanicando a ocho en ocho entradas. Era necesario, porque los bates de los Bravos no aparecieron y un solitario jonrón de David Justice abriendo la sexta fue todo lo que necesitó Atlanta para ganar el primer y único título de la era de Bobby Cox.

5. 2002: Gracias, 'Rally Monkey'
Si no crees en las supersticiones en el béisbol, una mirada al Juego 6 de la Serie Mundial de 2003 te puede hacer cambiar de opinión. Los Angelinos de Anaheim perdían 5-0 en la parte baja de la séptima ante unos Gigantes de San Francisco liderados por Barry Bonds y parecían tener asegurado su primer título de Serie Mundial desde que Willie Mays atrapaba lineazos de espaldas al plato. Los aficionados comenzaron a agitar con más entusiasmo (o ansiedad) el monito mágico de peluche que llevaban al parque, más por diversión que por esperanzas de que fuera a darle la victoria. Si fue inefectividad de los relevistas de los Gigantes, o que el 'rally' surtió efecto, está por verse. Lo cierto es que los Angelinos, con jonrón de tres carreras de Scott Spezio, jonrón solitario de Darrin Erstad y doblete de dos carreras de Troy Glaus ante el cerrador Robb Nen, sumaron seis carreras en la séptima y octava entrada para ganar un improbable sexto partido, en camino a su victoria decisiva en el séptimo.

6. 2011: Todo David Freese

Más que un out... un strike. Eso era todo lo que necesitaba el relevista Neftalí Feliz para darle a los Vigilantes de Texas su primer título en su historia. Cierto que había hombre en primera y segunda para los Cardenales de San Luis, pero con dos outs y la cuenta en 1-2... puede suceder cualquier cosa. Como un triple de David Freese por encima de Nelson Cruz para empatar el partido 7-7 y provocar otro sexto partido de tragicomedia en entradas extras. Bueno, Josh Hamilton le devolvió la delantera de dos carreras a los Vigilantes, por lo que con ventaja de 9-7 el rayo no caería dos veces en el mismo sitio, ¿cierto? Falso. Con tres hits y dos carreras, los Cardenales se negaban a entregar la serie. Después de todo, en un sexto partido cualquier cosa puede suceder. Y sucedió. Sin outs en la parte baja del undécimo, con la cuenta en 3-2, David Freese (sí, el mismo David Freese, el del triple en la novena) envió una recta de Mark Lowe sobre la verja del jardín central para enviar la serie directamente a un séptimo partido, quitándole años de vida al presidente de los Vigilantes, Nolan Ryan. Los Vigilantes anotaron dos carreras en la primera entrada del Juego 7, pero San Luis empató en la parte baja con un doblete de -- sí, de nuevo -- David Freese, en camino a una victoria 6-2.

lunes, 31 de octubre de 2016

Chicago mantiene la serie viva


Cleveland pierde su primer partido cuando anota primero en esta postemporada. Su registro es de 8-1.

Aroldis Chapman es el cuarto lanzador en obtener un rescate de ocho outs y menos de tres carreras en Serie Mundial. Se une a Tekulve (1979), Stanton (1992) y Bumgarner (2014).

Fue el primer triunfo en Serie Mundial de Chicago en el Wrigley Field desde el 8 de octubre de 1945.

John Lester dejó marca de 10-0 en temporada regular cuando lanzó en el Wrigley Field, además de llegar a 19 aperturas en postemporada, con al menos 5 o más episodios de actuación.

Piratas (1927), Yankees (1958), Tigres (1968), Piratas (1979) y Reales (1985) han sido los equipos que han logrado reponerse de una ventaja 3-1 y ganar la Serie Mundial.

Los Cachorros no se rinden. Con su equipo contra la pared en su primera Serie Mundial desde 1945, Aroldis Chapman sacó ocho inmensos outs para mantener a flote a Chicago con una angustiosa victoria 3-2 ante los Indios de Cleveland, forzando al menos un juego más. 

Chapman, el zurdo que desertó de Cuba, se acreditó el salvado con la actuación de relevo más larga de su carrera, y los Cachorros pudieron celebrar su primera victoria en su estadio Wrigley Field por el Clásico de Otoño en más de tres décadas. 

Aunque no pudo rematar en su primer intento por coronarse campeón por primera vez en 68 años, Cleveland sigue arriba 3-2 en esta serie que enfrenta a las dos franquicias con las sequías más prolongadas sin adjudicarse la máxima corona en el béisbol de las Grandes Ligas. 

Tras un día de descanso, los equipos reanudarán la serie el martes en el Progressive Field de Cleveland. El derecho Jake Arrieta abrirá por Chicago ante Josh Tomlin. 

Para poder conquistar su primer cetro desde 1908, los Cachorros deberán ganar dos juegos fuera de su casa. Solo tres equipos en la historia de la Serie Mundial han podido darle la vuelta a un 3-1 adverso, incluyendo victorias de visitante en los últimos dos duelos, con los Piratas de Pittsburgh como los últimos en conseguirlo, hace 37 años. 
Chapman lanzó 2.1 episodios para que Chicago obtuviera
su segunda victoria en Serie Mundial. Foto AFP

Forzado por la imperiosa necesidad de obligar un sexto juego, el manager de los Cachorros Joe Maddon se copió del libro táctico de su contraparte Terry Francona al traer a su mejor relevista con un corredor situado en la intermedia, y Chicago aferrándose a una tenue ventaja 3-2. 

Chapman, quien despide rectas de 100 millas por hora como si fuera un robot programado, entró por Carl Edwards Jr. con un out y ponchó a José Ramírez. ¿Cómo? Una recta de 100 mph. Acto seguido, Chapman le propinó un pelotazo en la pierna a Brandon Guyer, pero acabó la amenaza al retirar a Roberto Pérez con un rodado por segunda que deleitó a la masa de fanáticos en el Wrigley Field de Chicago. 

La noche apenas empezaba para Chapman. 

Colgó el cero en el octavo, al ponchar al puertorriqueños Francisco Lindor con un strike cantado, una recta de 101 mph en cuenta de 3-2, abortando la amenaza de los Indios, con un corredor en tercero. 

Más expedito fue el noveno: retiró en orden a los tres bateadores. José Ramírez fue el último out al abanicar otra recta de 101 para el tercer strike. 

Chapman no lanzaba en el séptimo desde 2012. 

Cuando los Cachorros de Chicago entregaron a los Yankees de Nueva York a cuatro de sus prospectos, incluyendo al valorado torpedero venezolano Gleyber Torres, por el relevista cubano en la fecha tope de cambios a mediado del verano fue pensando en un momento como el del domingo.

En la historia de 112 años de la Serie Mundial se han realizado 28 salvamentos de al menos ocho outs --incluyendo el relevo de cinco entradas del zurdo de los Gigantes de San Francisco, Madison Bumgarner, contra los Reales de Kansas City en el séptimo juego del clásico del 2014-- pero para los Cachorros el de Chapman es ultra especial.

Chapman, quien será agente libre en una semana, tiene ocho ponches y un boleto y no ha permitido carreras en cinco entradas (tres apariciones) en la Serie Mundial.

''Es algo que normalmente no haces durante la temporada, pero hablé con Chappy antes del juego. Él estaba avisado de que debía estar listo desde la séptima entrada'', dijo Maddon.

El abridor de los Cachorros Jon Lester cubrió seis innings, con un boleto y cinco ponches en seis innings. Pero permitió un jonrón solitario del dominicano Ramírez en el segundo y un sencillo remolcador con dos outs de Lindor en el sexto. 
El bate de Kris Bryant despertó en el momento oportuno
al igual que sus compañeros. Foto: AFP

Para Lester fue su quinta apertura de Serie Mundial, empatando con su compañero John Lackey entre los lanzadores activos.

Chicago fabricó sus carreras con un racimo de tres en el cuarto, inaugurado por un jonrón solitario de Kris Bryant por el izquierdo ante Trevor Bauer. Anthony Rizzo prosiguió con un doble, avanzó con un sencillo de Ben Zobrist y anotó la segunda con un sencillo a la antesala de Addison Russell. Con las bases llenas, David Ross bateó un elevado de sacrificio para la tercera anotación.

Bryant se convirtió en el segundo pelotero más joven (22 años) en dar un vuelacercas en Serie Mundial.

De interés

  • En 65 ocasiones, la final de Grandes Ligas ha estado 3-2. En las 64 ocurrencias anteriores, el equipo en ventaja ha terminado siendo campeón en 43 series (67.%). Cleveland ganó las dos en que tuvo ventaja 3-2 (1920 contra Dodgers de Brooklyn y 1948 ante Bravos de Boston), mientras que Chicago está abajo 2-3 por quinta vez. En todas ha perdido la serie (1906, 1918, 1935 y 1945) y solo en una alargó el evento a un séptimo juego (1945).
  • El puertorriqueño Javier Báez jugó una gran defensa y pegó un hit, el 16 de la actual postemporada, empatando con Kenny Lofton (2003) para la segunda mayor cantidad de un jugador de los Cachorros. El dominicano Moisés Alou (19 en 2003) tiene el récord. Báez también se ponchó tres veces y ahora batea .143 con nueve ponches en 21 turnos en la Serie Mundial. En la postemporada tiene 17 ponches y dos bases por bolas en 59 turnos.


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domingo, 30 de octubre de 2016

Cleveland a un triunfo de conquistar su primera Serie Mundial desde 1948

Foto: USA Today

Indios en esta postemporada: 10 victorias, 2 derrotas y 1.68 de efectividad
El jonrón de tres carreras de Jason Kipnis fue el primero en el Wrigley Field desde 1932, Babe Ruth fue el último en conseguirlo con el famoso anunció anticipado.
John Lackey se convierte en el cuarto lanzador de más edad en perder una Serie Mundial con 38 años y 6 días. 
Desde el 28 de septiembre, los Indios tienen registro de 13-2 

Jason Kipnis y Carlos Santana sacudieron jonrones y Corey Kluber cubrió seis efectivos innings para que los Indios de Cleveland derrotasen la noche del sábado 7-2 a los Cachorros de Chicago, poniéndose a una victoria de conquistar el campeonato de la Serie Mundial por primera vez en 68 años.

Kipnis conectó un batazo de tres carreras en el séptimo inning y el dominicano Santana aportó uno solitario en el segundo, respaldo suficiente para Kluber. Así, Cleveland se colocó arriba 3-1 en el Clásico de Otoño.

Con tres días de descanso, el as de los Indios diseminó cinco hits y una carrera. También sumó seis ponches, luego de recetar nueve al liderar una blanqueada en el primer juego el martes pasado.

Los tenaces Indios no se inmutaron cuando Chicago atacó temprano a Kubler, anotándole una carrera en el primer episodio tras apenas 10 lanzamientos. Sistemáticamente, le dieron la vuelta a la pizarra frente a John Lackey, liderados por los bates de Francisco Lindor, Santana y Kipnis.

Apenas cuatro meses después que LeBron James y los Cavaliers de la NBA obtuvieron el primer título para una franquicia profesional de Cleveland desde 1964, los Indios podrán emularles con un triunfo más el domingo en el Clásico de Otoño.

Trevor Bauer abrirá por los Indios el domingo al completar la tanda de juegos en el Wrigley Field de Chicago. Jon Lester tratará de mantener a los Cachorros con vida.

De los 43 equipos que se pusieron arriba 3-1, 37 ganaron el campeonato, incluyendo los últimos 10. Los Cardenales de San Luis en 1985 fueron el último equipo que dejó escapar la ventaja 3-1 para perder el Clásico de Otoño.

Un sencillo de Anthony Rizzo remolcó a Dexter Fowler para que los Cachorros se fueran al frente con su primera carrera como anfitriones de una Serie Mundial desde 1945.

Pero la ventaja fue efímera: el dominicano Santana replicó de inmediato cuando abrió la parte alta del segundo triturando una recta de 91 millas por hora de Lackey, en cuenta de 3-2, por el bosque derecho. Cleveland añadió otra carrera, remolcada por un sencillo al cuadro de Kluber, también llevar la cuenta al máximo.

Francisco Lindor trajo la tercera anotación, con un sencillo al central que remolcó a Kipnis en el tercero. ¿Adivinen en qué cuenta? En 3-2, luego que por segundo turno se recuperó tras estar abajo 2-0. El torpedero puertorriqueño también anotó la cuarta tras un elevado de sacrificio de Lonnie Chisenhall en el sexto frente al relevista Mike Montgomery.

Kipnis se encargó de dar el golpe de gracia con su jonrón por el derecho ante Travis Wood.

Nada salió bien para los Cachorros, con la soga en el cuello en su intento por proclamarse campeones por primera vez desde 1908. Su tercera base Kris Bryant cometió un par de errores con malos tiros en el segundo inning. Su cátcher Willson Contreras se ponchó tres veces. Se fueron de 7-1 con corredores en posición de anotar. Su bullpen no supo mantenerles cerca.

En cambio, Kipnis y Santana redondearon una noche de tres hits cada uno por los Indios. Lindor aportó dos y quedó con 17 en la postemporada, a tres de igualar el récord de la franquicia que su compatriota Sandy Alomar fijó en 1997.

Entre Kipnis, Lindor y Santana aportaron ocho de los 10 indiscutibles de Cleveland.

Andrew Miller toleró un jonrón solitario a Fowler en el octavo, la primera carrera que el indomable relevista permitió en 17 innings esta postemporada. De todas formas, el zurdo fijó un récord de más ponches en una sola postemporada, al conseguir dos más para alcanzar los 29, uno por encima de la cifra que el venezolano Francisco Rodríguez redondeó con Anaheim en 2002.

Por segunda noche seguida, Javier Báez fue el último out, esta vez con un machucón hacia el relevista Dan Otero.

El dato

Corey Kluber se anotó su segundo triunfo en Serie Mundial para un lanzador de los Indios. Está igualado con Chad Ogea y Bob Lemon. El líder en ese departamento es Stan Coveleski con tres. Asimismo, es el primer lanzador de la Liga Americana en conseguir par de triunfos desde que lo hiciera Jon Lester en 2013.


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sábado, 29 de octubre de 2016

Cleveland arriba en la Serie Mundial


Nuevamente el pitcheo sigue siendo el protagonista de la edición 2016 de la Serie Mundial.

Un sencillo remolcador de Coco Crisp en el séptimo episodio como emergente, fue suficiente para que los Indios de Cleveland ganaran 1 por 0 a los Cachorros de Chicago para colocar la serie dos juegos por uno.

Josh Tomlin, Andrew Miller y demás relevistas del bullpen de los Indios maniataron a Chicago para que los Indios derrotasen el viernes a los Cachorros, amargándole a los locales su primer juego de Serie Mundial en el Wrigley Field desde 1945.

La derrota implica que los Cachorros ya no podrán conquistar en casa su primer campeonato en 108 años.
Los Indios se colocan arriba en la serie 2-1. Foto: AP

Con el juego igualado sin carreras, el bateador emergente Crisp empalmó su sencillo el jardín derecho ante el relevista Carl Edwards Jr para producir la eventual carrera del triunfo.

El rally de la única anotación se puso en marcha cuando Roberto Pérez, abrió la alta del séptimo con un sencillo. El corredor emergente dominicano Michael Martínez avanzó tras un sacrificio de Tyler Naquin y luego llegó a tercera con un lanzamiento descontrolado.  

Luego de un boleto a Rajai Davis, Crisp vino a batear por Miller y conectó su imparable impulsor ante el derrotado Carl Edwards Jr. Davis fue puesto out en tercera tras el tiro del jardinero cubano Jorge Soler.

Todo le funcionó a Francona, como arriesgar con Carlos Santana en el jardín izquierdo por apenas la segunda vez en su carrera y luego apelar a un doble cambio el traer a Miller por Tomlin para coartar una amenaza de los Cachorros en el quinto y poniendo a Davis por Santana en defensa.

Bryan Shaw y Cody Allen se encargaron de los últimos dos episodios para la quinta blanqueada de los Indios en la postemporada.

El cuarto juego será el sábado, con el as Corey Kluber abriendo por Cleveland frente a John Lackey.

El puertorriqueño Javier Báez se ponchó tirándole ante Allen con corredores en segunda y tercera para el último out, y confirmando la victoria de Miller.

Un silencio sepulcral se apoderó del Wrigley luego de una jornada de febril jolgorio por un evento había tardado décadas en escenificarse en uno de los estadios más icónicos de las Grandes Ligas. 

"Llegar y conseguir la victoria fue enorme para nosotros", dijo el jardinero veterano Coco Crisp, cuyo sencillo empujador en el séptimo episodio representó la única carrera del encuentro. "Llegar y ver todo el azul entre el público te recuerda que el apoyo que tienen los Cachorros es algo mundial. Sabes con qué estás lidiando llegando al partido".

Por más que se quiso hablar de la romántica idea de un regreso a la Serie Mundial a este estadio luego de una espera de 71 años, los Indios lograron la victoria de manera metódica, como lo han hecho durante toda esta postemporada.

Con 4.2 excelentes innings del abridor Josh Tomlin, más la fórmula ganadora del trío de relevistas Andrew Miller, Bryan Shaw y Cody Allen, Cleveland logró su quinta blanqueada de esta postemporada, un récord de Grandes Ligas.

"Todo el crédito es para nuestro staff de pitcheo", dijo el segunda base de la Tribu, Jason Kipnis. "Quitar el factor del público fue crucial".

Entre Miller y Allen, han tirado 25.0 ceros en esta postemporada, con un total de 45 ponches. En sentido general, el pitcheo de Cleveland lleva efectividad colectiva de 1.65 (18 carreras limpias en 98.0 entradas).

De esa manera, la Tribu se ha colocado a ley de dos victorias para coronarse campeones por primera vez desde 1948 con todo y la euforia de los Cachorros y sus seguidores a esta altura del año.

La cifra
23-0 es el registro de los Indios cuando Andrew Miller y Cody Allen están en la lomita.

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