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martes, 30 de octubre de 2012

50 años de tradición guairista



Este miércoles la samba retumba con fuerza en las adyacencias del estadio Universitario de Caracas, los Tiburones de La Guaira arriban a medio siglo de vida, en medio de una crisis que los tiene sumidos en el último lugar de la tabla de posiciones, pero llenos de esperanzas en volver a la postemporada y, porque no celebrar por todo lo alto un nuevo título.

Durante su transitar los escualos se han coronado en siete ocasiones, siendo su mejor época la de los años 80, cuando la samba celebró tres títulos con la famosa “Guerrilla”.

La historia del equipo escualo es quizás una de las más ricas de nuestra pelota. El equipo Pampero, que había cumplido una etapa en la Liga Profesional entre 1955 y 1962, fue vendido por la simbólica suma de un bolívar por el industrial Alejandro Hernández a su mánager José Antonio Casanova, quien decidió bautizarlos con el nombre de Tiburones de La Guaira para el campeonato 1962-1963.

En sus inicios, Casanova creó una compañía anónima llamada Deportivo del Litoral, la cual comenzó con un capital de 35 mil bolívares para su funcionamiento. Entre los socios que contó el naciente club figuraban Manuel Malpica, José Antonio Díaz, Jesús Morales Valarino, Mario Gómez, Pablo Díaz, Vinicio Adames,  Joseito Márquez, Héctor Hoffman, Tonny Borrás, Jesús Guillermo Gómez, Irene Rodríguez, Luís Felipe Torres y quien fuera presidente del club años después, Pedro Padrón Panza.

Su primera incursión en el circuito profesional no fue positiva para La Guaira. Concluyen con marca de 23-19, sin acceder a la serie semifinal que disputarían Caracas y Valencia. Necesitaron dos campañas los salados para cargar con el gallardete, tras derrotar a los Leones en cinco compromisos.

Luis Aparicio, único venezolano en el Salón de la Fama de Cooperstown, sería la primera estrella del club, su aporte fue valioso en los dos títulos que consiguió Tiburones durante la década de los años 60. Su liderazgo le permitió a la gerencia del club entregarle la dirección del equipo en la campaña 1967-1968, desempeñándose aún como jugador.

Otras estrellas que estuvieron presente en esos dos campeonatos fueron: Ángel Bravo, José Herrera y Elio Chacón.

Durante la década de los años 70, el equipo parecía ir más lejos tras ganar su cuarto gallardete en nueve campañas, pero los resultados no llegaron sino hasta el próximo decenio. Aurelio Monteagudo, Luís Salazar y Alfredo Pedrique serían parte del talento criollo que emergía en el club.

La época dorada de La Guaira llegó en los años 80, con un roster plagado de talento y bien conceptuado en las distintas organizaciones del norte que catapulto al club litorarenses a tres títulos, que pudieron ser más si no se hubieran atravesado clubes como Caracas y Zulia en el camino.

Norman Carrasco, Oswaldo Guillen y Argenis Salazar
integrantes de la famosa Guerrilla que capturo tres
títulos en los años 80
La versatilidad de sus jugadores y la entrega que dieron en el terreno, le permitió a la fanaticada y a los medios bautizarlos con el nombre de “La Guerrilla”, apodo que reunió a un grupo de peloteros como quizás ningún conjunto pudo imaginar.

Figuras como Alfredo Pedrique, Luís Salazar, Oswaldo Guillen, Raúl Pérez Tovar, Norman Carrasco, Luis Lunar, Carlos “Café” Martínez, Luís Mercedes Sánchez, Gustavo Polidor, Argenis Salazar, entre otros serían parte de la historia criolla del club.

Lamentablemente la generación de relevo no llegó y muchas de esas estrellas comenzaron a desintegrarse y algunos a retirarse. Llegaría un ciclo de sequías para el club que llegó a su fin la temporada pasada cuando La Guaira llegó a su primera final en 25 temporadas.

Aunque este año serán 26 lo que tiene La Guaira sin celebrar un título, la alegría de su afición sigue intacta desde que debutaron en la liga.

Las esperanzas del club salado se basa en el talento de sus noveles figuras criollas encabezadas por Gregor Blanco, Oscar Salazar, Héctor Sánchez, Alex Cabrera, Miguel Rojas, César Suárez, Ehire Adrianza, Salvador Pérez, Edwin Bellorín, Dioner Navarro, Francisco Rodríguez, Jenmar Gómez, Henderson Álvarez y compañía, La Guaira apuesta por su núcleo criollo para conseguir títulos en este nuevo decenio.

Quizás el motivo de arribar a medio siglo de vida sea un aliciente para que el título corone un año de celebración.

Pedro Padrón Panza: El visionario

Como un hombre emprendedor y de carácter fuerte y decidido, Padrón Panza tomo el control a los pocos años de haberse realizado la compra de José Antonio Casanova.

A finales de la década de los años 60, Padrón se dedico a modernizar el béisbol, entre sus aporte está el traer de nuevo la Serie del Caribe en su segunda etapa, demostrando un éxito que se ha mantenido hasta hoy día. De igual modo, su visión le permitió darle a su club el primer club house completamente equipado al estilo grande liga y, por si fuera poco adquirió una unidad de transporte con todos los servicios para la comodidad del pelotero.

Aunque las mieles del éxito le llegó en los años ochenta, Padrón también tuvo un excelente ojo para firmar peloteros y verlos brillar como estrella.

De igual modo se dio el lujo de firmar grandes importados para que jugarán con el club como Al Bumbry, Lou Piniella, Luis Tiant, Rollie Fingers, Dave Johnson, Clint Hurdle, Jim Rooker, Bruce Bochy, Dusty Baker, Pat Kelly, Darryl Strawberry, Odell Jones, Chad Curtis, Greg Norton, Andruw Jones, Brian Anderson, Chris Snopek, Troy Glaus, entre otros. Así como técnicos de prestigio como Preston Gómez, Charlie Lau, René Lachemann, Oswaldo Virgil, Terry Collins y Dave García.

Con su muerte, el club pasó a mano de su hijo Pedro Padrón Briñez, quien no pudo continuar con el legado de su padre, ya que falleció tras los sucesos del estado Vargas en el año 1999.

La familia decidió vender el club y hoy una nueva directiva encamina a continuar los éxitos de la famosa “Guerrilla”.

Los títulos:

1964-1965
Los Tiburones de La Guaira en apenas su tercera temporada de acción en la LVBP, se coronan campeones al derrotar en una final de cinco encuentros a los Leones del Caracas.

José Antonio Casanova, dirigía a un club que contó con el aporte de los criollos Ángel Bravo, José Herrera, Elio Chacón, Luís Aparicio y el aporte de los foráneos Pat Corrales, Walter Bond, Ken Hamlin y Ken Sanders, lanzador que se llevó dos triunfos, incluyendo el que les dio su primer cetro campeonil.

Sanders fue declarado MVP gracias a dos triunfos con 13 ponches y 1.42 de efectividad.

1965-1966
La Guaira comando la eliminatoria con marca de 37-23, en la semifinal se midió a los Navegantes del Magallanes dejándolos fuera para medirse a los Industriales de Valencia que hicieron lo propio ante los Leones del Caracas.

Tony Pacheco era el manager y contó con el aporte de los foráneos John Bateman, Bob Burda, Híraldo Ruíz, Curt Motton y los serpentineros Rubén Gómez y Marcelino López.

Los criollos que se destacaron fueron Ángel Bravo, José Herrera, Luís Aparicio, César Tovar y Aurelio Monteagudo que estuvo como refuerzo.

El MVP fue Rubén Gómez quien se llevó dos victorias y un juego salvado, dejando efectividad de 0.00 con 12 ponches en 11 entradas de labor.

Era la segunda corona en cinco años que tenía el club de fundado.

1968-1969
Bajo la dirección de Wilfredo Calviño, los salados buscaban el desquite ante los Tigres de Aragua, club que los derroto de manera sorpresiva la campaña anterior.

Los Tiburones contaron con Paul Casanova, Adolfo Phillips, Richard Nye, Jerry Nyman, Rollie Fingers y los refuerzos Pablo Torrealba, Jose´Manuel Tovar, Nelson Castellano y Juan Quiroz.

Se jugó un semifinal y La Guaira fue el club que ganó con mejor registro (6-3). El MVP fue Adolfo Phillips quien ligó para 414.

1970-1971
La Guaira llega a su séptima serie final de manera consecutiva, luego de haberse ubicado en la tercera casilla de la ronda eliminatoria y derrotar a los Leones del Caracas, en una de las semifinales.

Por segundo año consecutivo se medían a los Navegantes del Magallanes, conjunto que los barrio en el certamen anterior. Aunque los litorarenses no partieron favoritos, llegaron a siete encuentros para vencer a su némesis.

Pat Kelly, Paul Casanova, José Cardenal, Enzo Hernández, Oswaldo Blanco y José Herrera formaban parte de ese cuarto título salado. También se sumó Aurelio Monteagudo, Criando Peña y Jerry Cram.

El MVP se lo llevo Criando Peña quien dejó marca de 1-1 y tres juegos salvados con 1.69 de efectividad.

Ese año se estrenaron en Series de Caribe bajo la conducción de Graciano Ravelo, quien relevó al cubano Reinaldo Cordeiro, quien dejó al club por problemas físicos.

1982-1983
Por quinta ocasión la final de la LVBP la dimiten La Guaira y Caracas. Oswaldo Virgil dirigía a los del litoral.

Era su primera final tras doce años de ausencia, los salados conformaron un club interesante con los foráneos Darryl Strawberry, Ron Jackson, Bryan Clark, Odell Jones, Albert Williams, Darrel Thomas, Bruce Bochy y Elías Bonaparte. El material criollo lo conformaban Luis Mercedes Sánchez, Raúl Pérez Tovar, Luís Salazar, Oswaldo Guillen, Robert Marcano y Juan Francisco Monasterios.

La Guaira ganó en seis encuentros con Bryan Clark quien se llevó el MVP con dos triunfos y una efectividad de 0.00.

1984-1985
Aurelio Monteagudo tomo las riendas del club en lugar de Gustavo Gil que renuncio en la ronda eliminatoria. La Guaira barrería a los Tigres de Aragua y conquistar así su sexto título en la LVBP.

Era el segundo título en tres años, entre los peloteros que contó el club estaban: Norman Carrasco, Raúl Pérez Tovar, Oswaldo Guillen, Argenis Salazar, Gustavo Polidor, Luís Salazar, Alfredo Pedrique y los foráneos Pat Dobson, Eddie Miller, Butch Benton, Bryan Clark, Tony Brizzolara, Jim Siwy y Gorman Heimuller.

El pelotero MVP de la final fue Oswaldo Guillen quien bateó para 500 con cinco anotadas.

1985-1986
El último título de La Guaira llega con su generación de oro. Ante Caracas en siete compromisos se llevan su séptimo título de la mano de Oswaldo Guillen, Raúl Pérez Tovar, Gustavo Polidor, Norman Carrasco, Luis Salazar, Argenis Salazar y Alfredo Pedrique.

Entre los importados figuraban Darrell Miller, Omar Moreno, Daryl Boston, Bryan Clark, Dave Wyatt y Tom McCarthy.

Nuevamente Oswaldo Guillen sería declarado MVP, al dejar promedio de 367.

@beisboladentro

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Guaira rinde tributo al tiburón mayor


Este jueves los Tiburones de La Guaira rendirán un merecido homenaje a una figura que fue el emblema de esta organización durante 17 temporadas. Luís Salazar, pelotero que se convirtió en el verdadero corazón del conjunto salado durante la década de los años ochenta, donde formó parte del grupo llamado “La Guerrilla”.

El homenaje se llevará a cabo en el estadio de la UCV, donde la directiva salada le retirará el número 3 que uso el anzoatiguense durante su peregrinar con los litorarenses.

Salazar quien se desempeño en distintas posiciones dejo un promedio vitalicio de 294, con 838 imparables, 102 dobletes, 29 triples y 43 vuelacercas. Es líder del conjunto en la categoría de cuadrangulares, remolcadas (369) y bases robadas (113). En su haber el polivalente jugador fue distinguido con el premio al Regreso del Año en la campaña 86-87 y Jugador Más Valioso en la 87-88, cuando bateo para 371 con 10 vuelacercas y 39 remolcadas.

Formó parte de los 3 cetros que se llevo La Guaira en la década de los años 80, siendo protagonista del último en la campaña 1985-1986. Además es miembro del Salón de la Fama de la pelota venezolana.

Salazar debuto a los 19 años en la campaña 75-76 con los recordados Llaneros de Portuguesa (Tibuleones), franquicia que se formó luego de los problemas que tuvieron tanto Leones del Caracas y Tiburones de La Guaira, con el precio en el alquiler que debía cancelar a la Universidad Central de Venezuela, para la utilización del estadio Universitario.

Eso origino que se trasladaran ambas franquicias a Acarigua y se fusionaran.

Desde entonces no dejo de actuar en el país hasta su retiro en la campaña 93-94, donde jugó en las nueve posiciones.

En las mayores jugo para cuatro franquicias en trece años; Padres de San Diego (1980-84, 87 y 89), Medias Blancas de Chicago (1985-86), Tigres de Detroit (1988) y Cachorros de Chicago (1989-1992).

Fue reconocido como un excelente utility, en 1302 encuentros bateo para 261 con 179 cuadrangulares, 653 remolcadas, 438 anotadas, 1070 hits, 144 dobles, 33 triples y 117 bases robadas. En su carrera fue además un excelso bateador emergente, dejando un promedio de 308 (91-28), con cuatro jonrones y 17 remolcadas.

Después de su retiro inició su carrera como técnico, dirigiendo en Venezuela a sus amados Tiburones y luego a las Águilas del Zulia. En el norte se desempeño como coach de bateo de los Cerveceros de Milwaukee en ligas menores, luego fue coach del equipo grande, siendo uno de los primeros técnicos criollos en estrenarse en las mayores.

En 2011 fue contratado por la organización de los Bravos de Atlanta quien lo nombro manager del conjunto Clase A fuerte; durante un partido primaveral efectuado el 9 de marzo, fue golpeado en la cara por una bola de foul del receptor de los Bravos, Brian McCann, impacto que lamentablemente le hizo perder el ojo izquierdo.

El temple de Salazar no lo amilano, al contrario anunció que regresaría a la acción como dirigente y hoy es uno de los técnicos reconocidos y exitosos en el béisbol norteamericano y venezolano.

Sin duda su legado aún perdura cuando se habla de longevidad.

Ahora Salazar se unirá a Luís Aparicio (11), Oswaldo Guillen (13), Gustavo Polidor (14), Robert Marcano (15), Carlos “Café” Martínez (40) y Aurelio Monteagudo (41), como los únicos integrantes de los Tiburones de La Guaira, en la cual le retiran su número.

@beisboladentro

lunes, 14 de marzo de 2011

Salazar evoluciona satisfactoriamente


Este martes el técnico venezolano Luís Salazar será operado nuevamente por tratar de preservarle la visión en el ojo izquierdo, debido a que la inflamación ya fue reducida, y a pesar de que los primeros reportes señalan la pérdida total de la visión, hay posibilidades de que esa pérdida no sea completa.

Cabe recordar que Salazar fue golpeado en la cara por una línea bateada por Brian McCann la semana pasada, en un juego de Spring Training, y desde entonces ha estado hospitalizado. El coach de ligas menores de los Bravos de Atlanta, ha recibido numerosas visitas, entre ellas la de su yerno, Frankin Gutiérrez, perteneciente a los Marineros de Seattle y Andrés Galarraga.
Además recibió la visita del manager del equipo Fredi González.

El domingo la organización de Atlanta había anunciado que el técnico aún es la primera opción para dirigir el equipo clase A de Georgia, siempre y cuando evolucione satisfactoriamente su recuperación.

Es un guerrero

Andrés Galarraga máximo exponente del contingente criollo en la historia de las Grandes Ligas, y contemporáneo con Salazar señalo que vio al técnico con gran ánimo y muy positivo. “Luís estará bien, es un toro bravo”, señalo el Big Cat.

Por su parte, Alex González campo corto del equipo aseguro que nadie podría apartarse de esa línea, “Desde segunda base escuché el impacto. Nadie sabe en realidad que pasará con su ojo, pero la clase de golpe que recibió, todos los reportes han sido positivos, de franca recuperación”, explicó González.

El lunes le fueron restringidas las visitas por los médicos para que descansara para la operación de este martes, se supo que varios peloteros de los Mets deseaban visitarlo pero tuvieron  que regresar a sus casas debido a las ordenes medicas.

Por su parte, Eduardo Pérez, miembro del cuerpo de coach de Atlanta y quien fuera uno de los primeros en anunciar la situación de Salazar, señalo que los doctores que atienden al criollo en el Regional Medical Center darán un diagnostico final una vez sea operado para saber el verdadero alcance del daño.

@beisboladentro

jueves, 10 de marzo de 2011

El futuro de Luís Salazar

Este jueves se conoció que el coach y manager de Clase A de los Bravos de Atlanta, Luís Salazar perdió su ojo izquierdo, debido al fuerte pelotazo que recibió en su cara el pasado miércoles por parte de Brian McCann en un encuentro de entrenamiento primaveral.

Al momento del impacto, Salazar se encontraba parado en la cima de la escalinata del dogout de los Bravos en el mismo primer episodio. El impacto de la pelota fue entre la nariz y el ojo izquierdo. El encuentro entre Atlanta y San Luís tuvo que ser suspendido durante 20 minutos, mientras atendían al técnico venezolano.

El primer reporte ofrecido por los galenos del Centro Médico Regional de Orlando, señalaron que el venezolano sufrió una conmoción cerebral, una fractura en el rostro y lesiones alrededor del ojo, cuentan los jugadores que el técnico permaneció tendido en el suelo  durante varios minutos y que despertó cuando iba a ser montado en la ambulancia que lo llevaría centro asistencial.

El antesalista de Atlanta Chipper Jones, que estaba en la primera base al momento del suceso aseguro que fue lo peor que había visto en un terreno de juego “No estaba consciente para nada. Estaba desmayado. Lo miré para ver si estaba respirando; pensé que su vida podía estar en peligro”.

Eduardo Pérez, técnico del equipo aseguró que ya a pesar del infortunio de su compatriota lo importante es que no presenta daños cerebrales.

Se conoció que el venezolano necesita varias operaciones en su cara debido a las múltiples fracturas alrededor del ojo izquierdo; ante esta situación su futuro en el béisbol es incierto, ya que está iba a ser su primera experiencia en Atlanta, pero con lo acontecido deberá explorar otras opciones.

Sin conocer el desenlace

Se conoció que la noticia cayó como un balde de agua fría para la familia, ya que el técnico aún no sabe que perdió su ojo y no se conoce cómo reaccionará ante este hecho.

Al momento de ocurrir el accidente, en el estadio se encontraba el hijo del pelotero quien de inmediato se traslado hacia su padre y lo acompaño al centro asistencial donde llegarían su esposa Graciela y su hija. Hoy jueves, los Marineros de Seattle le otorgaron un permiso especial a Franklin Gutiérrez quien es yerno de Salazar.

Hasta los momentos la organización de Atlanta no ha mencionado si el piloto es la primera opción para dirigir en las menores o estudiaran otras opciones, además se conoció que Atlanta le asignó un psicólogo a Brian McCann debido a que el pelotero aún se encuentra en shock y no supera el trauma que le ocasiono al venezolano.
Momentos en que trasladan a Salazar a un centro asistencial

“Es una bendición que Luís esté vivo, no podía hablar cuando llegaron los paramédicos, comento Frank Wren, gerente general del equipo.

Utility de lujo

Salazar jugó en las Grandes Ligas entre 1980 y 1992, con San Diego, Detroit, Cachorros y Medias Blancas de Chicago, nació en Barcelona, estado Anzoátegui, el 19 de mayo de 1956, fue reconocido en el mundo del béisbol por ser el alma de los Tiburones de La Guaira equipo para el que jugó toda su vida (1975-1993), además de ser el mejor utility de nuestro béisbol, versatilidad que le permitió abrirse en las mayores.

Fue una promesa con los Reales de Kansas City y Piratas de Pittsburgh, equipos que jamás le dieron una oportunidad, siendo los Padres de San Diego en 1980 quienes le abrieron la puerta al Big Show, donde exhibió su talento en todas las posiciones a excepción de la receptoría.

Al iniciar su carrera con los clérigos era el antesalista del equipo y se alternaba en otras posiciones, en 1985 llego a los Medias Blancas junto a Oswaldo Guillen, donde continuaría su rol de titular en la tercera y los jardines.  Estuvo en la Serie Mundial de 1988 cuando sustituyo a Alan Trammell en el campo corto de Detroit. En sus años finales con los Cachorros le dio estabilidad a los ozsenos en la tercera.

Culmino con un promedio de 261 con 94 jonrones y 455 remolcadas. En Venezuela dejo promedio de 294 con 43 jonrones y 370 remolcadas en 17 temporadas.

Al momento de su retiro dirigió en Venezuela a sus amados Tiburones de La Guaira en la campaña 1994-95, haciéndolo en varias ocasiones y posteriormente Águilas del Zulia en la 2005-2006. En el norte inicio su faena gracias a Milwaukee, donde en 1995 ejerció el timón de Chandler clase A de los lupuosos, luego vendría el Beloit clase A fuerte, entre 1998 y 1999 fue coach de bateo de RiverBats Louisville e Indios de Indianápolis. En 2001, se convierte en el primer técnico venezolano en estar en las mayores como coach de primera de los Cerveceros.
En 2002, dirigió al Vero Beach clase A de los Dodgers de Los Ángeles, en 2007 y 2008 fue coach de bateo de los equipos Jacksonville Suns y Chattanooga Miradores, ambos de Milwaukee, en los últimos dos años ha estado con los Dodgers ejerciendo roles de manager y coach de bateo. Siempre se pensó que su extraordinaria carrera en las menores como técnico le abriría paso como el primero en las mayores, algo que nunca se concreto y que tuvo a Oswaldo Guillen como su precursor.

Cabe mencionar que Luís Salazar fue pieza valiosa de los zulianos en el título del Caribe en 1984.

No es el primero

Lo ocurrido a Salazar también afecto a Brian McCann quien se encuentra en un estado de conmoción debido al fatal desenlace. Nuevamente las grandes ligas estudiaran medidas de protección no solamente para los peloteros, sino al público general, donde una pelota o un bate escapado puede generar una situación lamentable.

Debido a la rapidez del hecho, Salazar no pudo actuar rápidamente para escapar de la línea de foul de McCann. Este hecho que concluyo con la pérdida del ojo izquierdo, recuerda otros hechos lamentables como el fallecimiento de Mike Coolbaugh, pelotero que jugó en nuestro país con los Cardenales de Lara en los años noventa y que en 2007 como coach del equipo de Colorado en las menores, falleció de un pelotazo en el cuello.

A raíz de ese hecho ocurrido en las menores en 2008 las Grandes Ligas implementa el uso de casco para los coach que están en el terreno de juego; pero ahora deberán pensar en otras medidas.

En las mayores solo han ocurrido dos fallecimientos a causa de un bolazo, el primero Mike “Doc” Powers en 1909 y Ray Chapman 1920.
 Conigliario en la portada de Sports Illustrated

Hay otros casos, donde peloteros se han visto afectado a causa de un golpe en su cabeza, el primero Tony Conigliaro quien llegó a las mayores en 1964 con Boston y era toda una promesa recibió un pelotazo en 1967, causando lesiones oculares, y una mandíbula dislocada, con severos daños en su retina izquierda; a pesar de volver con todo los fueros dando 20 jonrones al siguiente año y 36 en 1970, los fuertes daños en su retina lo obligan a retirarse de la pelota en 1975. Murió en 1990.

El otro fue Kirby Puckett, pelotero que culmino su carrera en el Salón de la Fama en 2001, inicio su carrera en 1984 y culmino en septiembre de 1995 cuando Dennis Martínez le fracturo la mandíbula. En marzo de 1996 Puckett se despertó sin visión en su ojo derecho y le diagnosticaron un glaucoma, sometiéndose a varias cirugías para tratar de restaurar la visión, lamentablemente sin progresos, haciendo que se retirará definitivamente en 1996 a los 36 años. Falleció en 2006 a causa de una hemorragia cerebral.

@beisboladentro