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sábado, 28 de septiembre de 2013

En ruta hacía Cooperstown

La temporada 2013 del béisbol de las Grandes Ligas está por culminar. Será una temporada donde Mariano Rivera, Andy Pettitte y Todd Helton, dirán adiós al deporte que tanto les apasiona, será el adiós de los terrenos, cada uno de ellos establecieron marcas que lo colocaron dentro de los mejores exponentes de esta disciplina y, ahora aguardaran cinco años para saber si el esfuerzo realizado será recompensando con la exaltación al Salón de la Fama.

Acá un vistazo sobre la carrera de estos tres peloteros y su legado en las Grandes Ligas:

Con méritos de sobra
Son pocos los relevistas que se encuentran exaltados en Cooperstown. Los votantes se han mostrado reacios en apoyar a esta figura y no hay una argumentación clara de porque no reciben votos para ser entronizados.

De los 69 lanzadores que se encuentran en el Salón de la Fama, sólo cinco han sido relevistas y uno de ellos jamás abrió un encuentro, fue Bruce Sutter, quien logró la inmortalidad en 2006.

Rivera buscara convertirse en el sexto relevista, uniéndose a Hoyt Wilhelm (1985), Rollie Fingers (1992), Dennis Eckersley (2004), Sutter (2006) y Rich Goossage (2008). Sólo Eckersley logró ser exaltado en su primer año.

Los argumentos de Rivera a diferencia de sus antecesores son sin duda sólidos.
Es el primer pelotero activo al cual le retiran su número

El panameño es un cerrador, probablemente el mejor de todos los tiempos; aunque tal vez no todos concuerden y dejen abierto un espacio a la duda en comparación con Trevor Hoffman, el otro lanzador que sobrepasó la enorme barrera de los 600 juegos salvados. Ningún otro pitcher ha llegado ni siquiera a 500.

Las cifran favorecen a Rivera, especialmente por su excelencia en los partidos de postemporada; pero sus críticos alegan que ha tenido la suerte de jugar durante 19 temporadas con los Yankees de Nueva York, el equipo más dominante de las últimas dos décadas. De cualquier manera, los números están allí y apuntan, con mucha fuerza 652 rescates. En los play off su récord es todavía mejor, ha rescatado 42 partidos y solo ha fallado en cinco; además su promedio de carreras limpias es de apenas 0.70.

Inicio su transitar como abridor en 1995. Los resultados no fueron los mejores, por lo que la dirección del equipo decidió moverlo hacia el rol de “preparador” de John Wetteland, quien, en ese momento era el cerrador de los Mulos. A partir de 1997 “Mo”, como lo llaman sus compañeros, asumió el puesto y ha sido intocable desde entonces.

Apoyado con el clásico tema del grupo Metallica, “Enter Sandman”, Rivera intenta sofocar cualquier intento de los rivales.

Su despedida del béisbol estuvo marcada de homenajes, en especial la de su organización, quienes retiraron su número 42, siendo el primer pelotero en recibir dicho reconocimiento aún activo.

Hay que recordar que Rivera es el último pelotero que usa dicho número, el cual fue retirado hace algunos años de las Grandes Ligas en homenaje a Jackie Robinson, primer jugador de color en jugar al béisbol.

“Fui bombardeado con emociones y sentimientos”, relató Rivera, quien en noviembre cumplirá 44 años. “De repente me di cuenta de todo. Sabía que era la última vez. Punto. Nunca había sentido algo semejante”.

El relevista más destacado de la historia rompió a llorar en el montículo cuando Derek Jeter y Andy Pettitte salieron de la cueva para sacarle con dos outs en el noveno inning, lo cual fue seguido por abrazos interminables y sollozos entre los tres compañeros de generación.

Se va un grande, el deportista más ejemplar que ha tenido el béisbol de las Grandes Ligas.

Ahora inicia el camino a un sueño que nadie ha logrado: Ser exaltado al Salón de la Fama de manera unánime.

Nadie ha conseguido ser elevado con el respaldo pleno de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica.

Tom Seaver fue quien más cerca estuvo al lograr el 98,94% de los votos en 1992. Solo cinco de los 430 que votaron decidieron no emitirle su voto al lanzador en aquella oportunidad.

Y así pasó con otros mitos. Babe Ruth en 1936, Willie Mays en 1979, Ted Williams, Cal Ripken Jr, entre otros. Ni hablar de Joe DiMaggio, Rogers Hornsby, Harmon Killebrew o Roberto Alomar, quienes no recibieron la oportunidad en su primer año, sino en otras elecciones.

Por el historial de Rivera, es imposible imaginar que exista un pretexto en un votante para no darle el voto al panameño.

Otro pelotero con características similares a Rivera, tendrá su primer intento en enero de 2014, se trata de Greg Maddux, ganador de cuatro premios Cy Young y miembro del club de 300 victorias.

Si Maddux que representó la perfección en el montículo no recibe la unanimidad, será difícil pronosticar quien la pueda recibir.

Hace unos años se hablo de Ken Griffey y Barry Bonds como los merecedores de dicho honor. El primero fue mermando sus condiciones a causa de múltiples lesiones y el segundo es sospechoso de esteroides y en estos momentos sufre de las consecuencias de sus actos en las votaciones.

¿Será Derek Jeter el predestinado?

En la mente de Rivera no figura nada de eso.

En este instante la mente de Rivera se ha vuelto una caja de grandes recuerdos que él atesorará como testigo de cada hecho. Los reconocimientos que ha recibido durante todos estos años y los que recibió esta temporada, ahora son parte de ese legado que el béisbol le recompensó.

Su récord de más rescates de por vida como los de postemporada, lucen ahora como unos de los más difíciles de lograr, junto a los 511 triunfos de Cy Young, los 56 juegos de hits de Joe DiMaggio, los 7 juegos sin hits de Nolan Ryan, los 24 Grand Slam de Alex Rodríguez, los 742 vuelacercas de Barry Bonds, los 5.714 abanicados de Nolan Ryan, las 130 bases robadas de Rickey Henderson, los 4.256 hits de Pete Rose, las 1.503 bases robadas de Rickey Henderson, los 230 hits de Ichiro Suzuki, los 6 Grand Slam en un año de Don Mattingly, entre otras marcas.

Un legado que se forjó a base de trabajo y ejemplo para sus compañeros.

Un siniestro con mucho éxito
Sandy Koufax, Steve Carlton, Lefty Grove, Randy Johnson y Whitey Ford, han sido señalados como los grandes lanzadores zurdos que han jugado en las Grandes Ligas. Dentro de poco, Andy Pettitte, pudiera unirse a tan prestigioso grupo, gracias a los registros que cosecho en 18 temporada con los Yankees de Nueva York y Astros de Houston.

 “Llegué al punto de saber que he dejado todo lo que tengo en el terreno. Es el momento perfecto”, rezó el escrito de Pettitte. “Lo digo ahora porque quiero tener la oportunidad de levantarles mi gorra a los fanáticos y agradecerles por hacer que mi etapa con los Yankees sea tan especial”.

Si las lesiones no se hubieran hecho presentes en los últimos años, Pettitte estaría coqueteando con los 300 triunfos, pero sus 255 victorias y 152 derrotas no son un despreciable registro. Si a eso hay que agregar que es líder en triunfos en postemporada con 19, Pettitte tiene argumentos para ser tomado en cuenta para el Salón de la Fama.

Sus 255 triunfos lo dejan en solitario en el puesto 42 entre los máximos ganadores de por vida, por encima de Red Farber (254), Carl Hubbell (253) y Al Spalding (252), mientras se quedó a cinco ganados de igualar a Ted Lyons quien culminó su carrera con 260 triunfos.

Miembro del “Cour Four”, aquella generación que conformó junto a Derek Jeter, Mariano Rivera y Jorge Posada, a mediados de los años noventa y que ayudo a los Yankees a ganar cinco títulos de Serie Mundial, la carrera de Pettitte fue ascendiendo sin ser el centro de un club lleno de grandes estrellas.

Sus 98 sorprendidos representan la segunda cifra más alta detrás de Steve Carlton que tuvo 146. Asimismo, es el tercer lanzador con más triunfos en la historia de Nueva York con 218, líder en abanicados con 2.015 y empató con Whitey Ford (483), la mayor cantidad de aperturas con el uniforme rayado.

Alguien duda de su entronización.

Quizás su confesión sobre el uso de esteroides y su declaración en el juicio a Roger Clemens, que rompió la amistad que tenía con el lanzador, sea su única mancha negativa en su carrera.

Pero supo sobreponerse y volvió a ganarse el respeto de muchos y siguió cosechando éxitos.
Su carrera tomo un segundo aire cuando lanzó para los Astros de Houston durante tres campañas, registro 37-16 y 3.38 de efectividad, ayudo a Houston a llegar a su primera Serie Mundial, pero cayeron barridos ante los Medias Blancas de Chicago.

Ganador de al menos diez partidos en 14 de sus 15 temporadas con los Yankees, lo cual es una marca histórica dentro del club, superando las 13 de Ford.

Pettitte ha ganado 10 o más partidos en 16 de sus 18 temporadas.

Otro dato interesante es que Pettitte cerrara su actuación lanzando en Houston, su ciudad natal. La dupla Pettitte-Rivera ha salvado 72 encuentros de por vida, la mayor combinación en la historia de las mayores.

Es este zurdo un autentico miembro de Cooperstown, en cinco años lo sabremos.

La primera estrella formada en las granjas de Colorado
Fue el responsable de que los Rockies de Colorado prescindieran de Andrés Galarraga al finalizar la temporada 1997, y al año siguiente culminó segundo en la votación al Novato del Año que gano Kerry Wood cerradamente.

Se trata de Todd Helton quien se enrumbo como la primera gran estrella formada en los Rockies de Colorado. Fueron 17 temporadas en la cual el inicialista de 40 años fijó récords en casi todos los renglones ofensivos de la franquicia.

Campeón bate en la Liga Nacional con 372 en el año 2000, año en el que lideró el circuito con 59 dobles, 147 remolcadas y 42 vuelacercas, Helton se convirtió esta temporada en el pelotero 96 que alcanza los 2.500 imparables en las mayores.

Con características similares a la de Don Mattingly, Helton fue un verdadero líder dentro y fuera del terreno de juego.

Dolores en la espalda menguaron su rendimiento en años reciente, aún así promedia de por vida 317 con 369 jonrones, 1.406 remolcadas, 1.401 anotadas y promedio de embasado de 414 en 2.245 juegos.

Lidera al club en juegos, veces al bate (7.954), anotadas, hits, dobles (592), jonrones, remolcadas, boletos y ponches.

Troy Tulowitzki será el líder entre los peloteros activos del club y sus registros están lejos de igualar a Helton.

Por cierto Helton se retira como líder entre los activos en el departamento de dobles.

Acaso sus números no lo hacen acreedor de ser el primer pelotero de los Rockies en llegar a Cooperstown.

Quizás abran detractores que señalen que el haber jugado en un parque apto para bateadores le reste votos, lo cierto es que Helton no ganó un MVP y lo más cerca que tuvo fue un quinto puesto en 2000.

Pero obtuvo tres Guantes de Oro, cinco Juegos de Estrellas, cuatro Bates de Plata y algunos lideratos ofensivos, en un periodo donde lucho contra grandes bateadores como Barry Bonds, Albert Pujols, Mark McGwire, Sammy Sosa, Ryan Braun, Andrés Galarraga, Mike Piazza, Tony Gwynn y compañía.

Es uno de los pocos peloteros que se mantuvo fiel a una organización, lo cierto es que dentro de poco Colorado decidirá honrarlo retirando su número, pues su legado ofensivo estará intacto durante los siguientes diez años.

Cooperstown lo recibirá… solo queda esperar.

@beisboladentro

jueves, 8 de marzo de 2012

Ellos tienen “algo” en común

El béisbol ha evolucionado en los últimos años, no sólo es uno de los deportes que más público mueve, sino que ha sido un negocio lucrativo dado los exorbitantes salarios que han copado las distintas páginas de los medios de comunicación social.

Para el beisbolista; ya dejo de ser un deporte donde la “fraternidad” y el “lazo” hacía una organización era lo primordial. Hoy el beisbolista, se mueve en un mundo donde el mejor postor gana sus servicios, las brechas entre los mercados pequeños y los grandes han sido tan evidentes, que estos primeros se han dedicado a formar al jugador para luego dejarlos ir.

El pelotero franquicia ya es una utopía. Son pocos los que aún mantienen esa etiqueta de ser fieles a una organización; sin importar los millones que han percibido, el pelotero se ha identificado con una organización a la cual el trato a su persona ha sido de manera familiar.

Casos como Tony Gwynn, Cal Ripken Jr, Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Ted Williams, Robin Yount, David Concepción, por citar algunos en el pasado y más reciente como Chipper Jones, Derek Jeter o Mariano Rivera, entre otros, se mantienen “fieles” a una divisa sin importar si generan más ingresos con otros clubes.

Peloteros como Prince Fielder y Albert Pujols, quienes firmaron este año lucrativos contratos, demostró que para ellos el béisbol es un negocio. En su percepción, sus organizaciones debían darle contratos jugosos para mantenerse como imagen de la franquicia; quizás sea cierto, pues en sus cortas carreras han dejado números llamativos y dignos del Salón de la Fama. Pero qué pasa cuando una organización no puede retenerlos, las aspiraciones de ambos peloteros jamás bajó, se mantuvieron en una postura firme, con el propósito de obtener más en vez de mantener una “tradición”, que como señale ya está en vías de extinción.

Ellos siguen “fieles”…

Dos insignias de su organización se retiraron hace poco, Jorge Posada (Yankees) y Jason Varitek (Boston), ambos receptores quienes vieron descender sus números en los últimos años, perdiendo su titularidad. A pesar de recibir ofertas tentadoras, por parte de algunas organizaciones, ambos peloteros decidieron dar por concluida su participación en el béisbol, por ser fieles a una sola organización.

Como señale, son pocos lo que verdaderamente han encontrado un hogar y han demostrado profesionalismo sobretodo. Son pocos los peloteros que como Posada y Varitek aún se mantienen activos en el béisbol. Y son pocos los que aún tienen diez o más temporadas en una sola organización.

Derek Jeter, se apresta a jugar su campaña 18 en las mayores, con 38 años y en una posición como el campocorto, las condiciones no son las mismas. Jeter estará cumpliendo el penúltimo año de un contrato de tres. Él está consciente que ya los Yankees el año pasado lo motivaron a que probará en la agencia libre, y aunque llegaron a un consenso después de meses de “fractura”, Jeter está preparado para colgar los botines al concluir su contrato. Sabe que deberá echar el resto para demostrar que aún es útil ya sea como designado o como jugador del campo. Los Yankees tienen en Eduardo Núñez como su sustituto.

Chipper Jones, fue firmado en 1990 por los Bravos de Atlanta, conjunto que lo ascendió en 1993 y que de inmediato lo etiquetó de prospecto y futura estrella de la organización. El jugador no los defraudó y a pesar de que estaba llamado a ser el campocorto de los tomahaw en 1994, una lesión en su pierna lo sacó por toda la campaña. El pelotero regresó al año siguiente y fue colocado en el campocorto, la tercera y los jardines, siendo uno de los principales referentes ofensivos en los siguientes 17 años. A punto de iniciar su campaña 19 con una misma organización, Jones sabe que puede ser la despedida. Las lesiones han perjudicado su accionar en los últimos años, está consciente que con una buena campaña podrá decir adiós y ser recordado como uno de los mejores ambidiestros del béisbol.

Todd Helton irrumpió con mucha fuerza en los Rockies de Colorado, rápidamente este joven bateador sacó a Andrés Galarraga de la organización rocallosa. Asentado en la inicial, luego de ser probado en los jardines, Helton finalizó segundo en la votación al Novato del Año en la campaña 1998, en un duelo cerrado con Kerry Wood (128 a 119). En su tercer año, conquistó el título de bateo, remolcadas, hits, dobles, OBP, slugging, embasado y bases alcanzadas y aún así finalizó de quinto en la votación al MVP. Ganador de tres Guantes de Oro y tres Bates de Plata, el norteamericano de 38 años de edad, tiene algunos registros en su poder en la historia de la organización. Con su décima sexta temporada, el tiempo es corto aunque los tres mil hits lucen lejanos, Helton sigue demostrando que puede ser útil y mentor de una generación prometedora conformada por Troy Tulowitzki y Carlos González.

Ichiro Suzuki llegó a las mayores a la edad de 27 años y precedido de una fama excelsa en su natal Japón. Su llegada abrió las puertas a los bateadores asiáticos. De inmediato el huracán japonés se catapultó como el más votado en el Juego de Estrellas, conquistó el título de bateo de forma contunde y coronó su año con el MVP en duelo cerrado con Jason Giambi (289 a 281). Desde su estrenó en 2001, Ichiro cosecho diez años sucesivos bateando sobre los 300 y conectando 200 o más imparables. El 2011 fue su primera temporada mala y cuando hablamos de mala, nos referimos a un promedio inferior de 272 y 184 hits, números decentes para un bateador que no sea Suzuki. Con 38 años las personas comienzan a ver el declive en las habilidades de este zurdo, que no pudo ampliar su registro de hits y bateo. Podrá Ichiro volver como el ave fénix o su carrera comienza a ir en picada. Es el único miembro de los Marineros de Seattle que fue a la Serie de Campeonato de 2001.

Michael Young tiene un lugar en la historia de los Vigilantes de Texas y en el béisbol. Inició su carrera como segunda, mudado al campocorto con la llegada de Alfonso Soriano. Mudado a la tercera con la llegada de Elvis Andrus y movido al rol de inicialista/designado con el arribo de Adrián Beltre. Young es uno de esos bateadores que sin hacer bulla siempre está entre los primeros en varios promedios ofensivos. Con 35 años y jugando su temporada 13, Young sigue siendo un referente en la organización tejana y todo indica que su retiro con esta organización es un hecho, a pesar de las diferencias que tuvieron en 2011.

Jimmy Rollins y los Filis de Filadelfia están viviendo sus mejores momentos. Con 33 años y doce años con la misma organización. Rollins seguirá tres años con la organización cuáquera que ya tiene preparado a su sustituto, un joven llamado Freddy Galvis. Rollins aún es solvencia en el campocorto, pero está consciente del talento del venezolano y sabe que la edad avanzada de varios peloteros de club, los hará salir del equipo, por lo cual la segunda base parece ser la posición que se le vislumbra a este pimentoso pelotero. Habrá que ver si Chase Utley otro que tiene su historia dentro del equipo seguirá en los planes o sus honorarios suben.

Brandon Inge no tendrá la promoción de un Miguel Cabrera, Derek Jeter o Alex Rodríguez, pero es un pelotero capaz de desenvolverse donde el equipo le pida. Con 34 años y participando en su temporada doce, este jugador afrontará un nuevo reto en los Tigres de Detroit. Será el segunda base luego de la mudanza de Miguel Cabrera a la tercera. Inicio su carrera como receptor y luego como antesalista, Inge ha demostrado ser un pelotero que puede resolver los problemas de su manager, este reto será una prueba grande para alguien que se ha vuelto prescindible en el equipo.

Cuando Brian Roberts llegó a los Orioles de Baltimore, muchos recordaron a Roberto Alomar, la forma de jugar y su pimentoso bate recordaron al boricua en su paso por este club. Aunque las lesiones en los dos últimos años le ha permitido jugar 98 choques, el norteamericano espera volver por todo lo alto en 2012. Con 34 años y participando en su temporada doce y con un club en plena reconstrucción, es mucho lo que debe hacer este veterano para demostrar que es un Oriol.

Mariano Rivera es uno de los máximos cerradores de este béisbol, su nombre ya tiene un umbral en el nicho de los inmortales. Jugando la que puede ser su última temporada (la número 18) con los Yankees de Nueva York, Rivera no tiene nada que demostrar a sus 42 años. Con los años ha mejorado y ha sido un lanzador difícil de batear. Junto a Jeter son los últimos integrantes de los Yankees que comenzaron su faena ganadora, el resto de los integrantes se retiraron, por lo cual, al momento que decida colgar el guante, el relevo del Bronx adolecerá por la presencia de este canalero.

Chase Utley es otro de los peloteros que cierra nuestra lista de veteranos con más años de servicio en un mismo club. Participando en su décima campaña el segunda base de 33 años ha estado luchando con las lesiones en las dos últimas campañas. Aún sigue demostrando que es un bateador productivo para los Filis de Filadelfia, pero con un contrato hasta el 2014 es posible que la organización salga de él para buscar noveles figuras, tomando en cuenta que Filadelfia pese a la edad de varios peloteros aún vive su buen momento.

Y los de carrera corta

Hay un interesante grupo de peloteros que están predestinados a ser íconos de sus conjuntos, pero por lo activo del mercado y las necesidades de varias organizaciones, aquellos peloteros que apenas han llegado a un tercio de su carrera (cinco años), pudieran estar viendo algunas opciones en agencia libre.

En esa lista se incluyen los siguientes peloteros:

Orioles de Baltimore: Nick Markakis (6 temporadas), Matt Wieters (6 temporadas).
Angelinos de Anaheim de Los Angeles: Peter Bourjous (6 temporadas), Howie Kendrick (7 temporadas), Erick Aybar (7 temporadas), Jered Weaver (7 temporadas), Ervin Santana (7 temporadas).
Astros de Houston: Wandy Rodríguez (7 temporadas)
Atléticos de Oakland: Daric Barton (5 temporadas), Kurt Suzuki (5 temporadas), Dallas Braden (5 temporadas).
Azulejos de Toronto: Adam Lind (6 temporadas).
Bravos de Atlanta: Martín Prado (6 temporadas), Brian McCann (7 temporadas).
Cerveceros de Milwaukee: Ryan Braun (5 temporadas), Corey Hart (8 temporadas), Rickie Weeks (8 temporadas), Yovanni Gallardo (5 temporadas).
Cardenales de San Luís: Skip Schumaker (7 temporadas), Adam Wainwright (7 temporadas), Yadier Molina (8 temporadas).
Cascabeles de Arizona: Chris Young (6 temporadas), Justin Upton (5 temporadas), Stephen Drew (6 temporadas), Miguel Montero (6 temporadas).
Dodgers de Los Angeles: Matt Kemp (6 temporadas), Andre Ethier (6 temporadas), James Loney (6 temporadas), Chad Billingsley (6 temporadas).
Gigantes de San Francisco: Nate Schierholtz (5 temporadas), Tim Lincecum (5 temporadas), Matt Cain (7 temporadas), Brian Wilson (6 temporadas).
Indios de Cleveland: Grady Sizemore (8 temporadas), Asdrúbal Cabrera (5 temporadas), Fausto Carmona (6 temporadas), Rafael Pérez (7 temporadas).
Marineros de Seattle: Félix Hernández (7 temporadas).
Marlins de Miami: Josh Johnson (7 temporadas), Ricky Nolasco (6 temporadas), Aníbal Sánchez (6 temporadas).
Mets de Nueva York: David Wright (8 temporadas), Mike Pelfrey (6 temporadas).
Nacionales de Washington: Ryan Zimmerman (7 temporadas).
Padres de San Diego: Chase Headley (5 temporadas), Kyle Blanks (5 temporadas).
Filis de Filaldelfia: Carlos Ruíz (6 temporadas), Cole Hamels (6 temporadas), Ryan Howard (8 temporadas).
Rangers de Texas: Ian Kinsler (6 temporadas)
Rayas de Tampa Bay: James Shields (6 temporadas), Ben Zobrist (6 temporadas), B. J. Upton (7 temporadas).
Medias Rojas de Boston: Jacoby Ellsbury (5 temporadas), Daisuke Matsuzaka (5 temporadas), Cly Buchholz (5 temporadas), Jon Lester (6 temporadas), Kevin Youkilis (8 temporadas), Dustin Pedroia (6 temporadas).
Rojos de Cincinnati: Joey Votto (5 temporadas).
Reales de Kansas City: Joakim Soria (5 temporadas), Luke Hochevar (5 temporadas), Billy Butler (5 temporadas), Mitch Maier (5 temporadas), Alex Gordon (5 temporadas).
Tigres de Detroit: Justin Verlander (7 temporadas).
Mellizos de Minnesota: Joe Mauer (8 temporadas), Nick Blackburn (5 temporadas), Scott Baker (7 temporadas), Francisco Liriano (6 temporadas), Alexi Casilla (6 temporadas), Justin Morneau (9 temporadas).
Medias Blancas de Chicago: John Danks (5 temporadas).
Yankees de Nueva York: Robinson Cano (7 temporadas).
@beisboladentro

jueves, 12 de mayo de 2011

Peloteros franquicia: Especie en extinción


El béisbol año tras año va innovándose, atrás quedo la generación dorada o aquella que practicaba este deporte por amor, donde un equipo se destacaba por el juego colectivo que hacían para conseguir las victorias; hoy día el béisbol moderno vive una época de cambios, cambios que tienen que ver con el surgimiento de noveles promesas, que han dejado el colectivo para ser protagonistas y la cara del club.

Pero ¿cuántos de esos peloteros concluyen su carrera, con la divisa que les brindo la oportunidad de llegar a las mayores?, atrás quedo la época del pelotero franquicia, ese que se identificaba con el club, el hombre que portaba con orgullo los estándares de su organización y que el público idolatraba desde las tribunas, hoy son pocos los jugadores que permanecen con sus divisas desde su debut, la premisa del pelotero hoy día es “hoy estoy aquí y mañana no sé ni dónde juego”.

El béisbol se ha vuelto un negocio tan lucrativo que ya la época del jugador franquicia, ese que juraba fidelidad eterna a un uniforme fallecería con los retiros de Tony Gwynn y Cal Ripken Jr, hoy miembros del Salón de la Fama. Y cuando hablo de fallecimiento, hago referencia a que fueron ellos los últimos vástagos de una herencia que se inicio desde el comienzo del béisbol. Ese camino que trazaron en una ocasión Ted Williams, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Lou Gehrig, Robin Yount, Jackie Robinson, Luke Appling, Ernie Banks, Jhonny Bench, Mike Schmidt, Roberto Clemente, David Concepción, Sandy Koufax, Bob Gibson, entre otros.

Hoy, son pocos los peloteros que aún tratan de mantener ese legado vivo, la mayoría son estrellas que van más allá de su clase. Algunos ya están cerca del retiro, otros continúan su transitar por el mejor béisbol del mundo, pero todos tienen en común la fidelidad por una camisa que, ya más que tenerla puesta, forma parte de su piel.

Pero como dije al principio, la existencia de un mercado de agentes libres y cambios sorpresivos que realicen los equipos, atenta con el pelotero franquicia, son pocos, pero ese legado acaso continuará…

Lealtad y compromiso

El talento de un pelotero no solo se mide por el contrato que firme, va más allá del compromiso que pueda tener con la franquicia, con los fanáticos y con la ciudad; su valor no solo lo demuestra en el terreno de juego sino fuera de ella.

Estos son jugadores que de verdad sienten a su equipo, creen en sus posibilidades y los ponen por encima de su rendimiento personal. Esta ha sido su manera de ser y su forma de ganarse el respeto.

Quienes tienen esa perspectiva conforman un pequeño grupo siendo estos Chipper Jones, Todd Helton, Derek Jeter, Mariano Rivera y Jorge Posada; cada uno de ellos ha implementado su rol dentro de la organización y cada uno de ellos ha marcado su legado, dejando bien claro que los logros personales son un complemento en sus ilustres carreras.

Todd Helton: La primera estrella de Colorado

Troy Tulowitkzi compañero de Todd Helton en los Rockies de Colorado afirma que Helton es la razón por la cual Colorado se mantiene en la cima de su división. Mientras que Jim Tracy, manager del equipo asegura “Pienso que él está en el lugar indicado y es muy bueno para todos nosotros que esté aquí”.

Colorado inicio su periplo en las Grandes Ligas en el año de 1993, mientras que Helton se estrenaría en 1997, por lo tanto es la primera gran estrella de este club, pues está jugando su campaña quince de las 19 que lleva la franquicia. Es Helton el último slugger de aquellos “Bombarderos de la Calle Blake” donde estaban Andrés Galarraga, Dante Bichette, Larry Walker, Vinny Castilla y Ellis Burks.

El legado de Helton se puede constatar en los números de por vida que está dejando en la franquicia, donde figura en algunos de primero y en otros entre los primeros tres. Entre sus reconocimientos figura: cinco elecciones al Juego de Estrellas, un premio Hank Aaron, tres Guantes de Oro, cuatro Bates de Plata, dos play off y una Serie Mundial. Quizás su anhelo antes de retirarse sea ganar un clásico de octubre.

Chipper Jones: Una carrera rumbo a Cooperstown

Con 39 años Chipper Jones abrió el 2011 jugando su temporada 18 con los Bravos de Atlanta, equipo con el cual estableció un récord para la franquicia al aparecer por decima sexta vez abriendo un juego inaugural.

Pocos tienen el honor de hacer un registro como el que estableció Jones. “Siempre es muy bueno estar aquí, uno se siente como en casa”, afirmo el tercera base que ha tenido que lidiar con cualquier tipo de lesión que ha venido amenazando con jubilarlo antes de que él lo desee.

Pero, aún así se las arregla para demostrar que su bate es uno de los más sólidos del béisbol, y que lo llevará al Salón de la Fama una vez se retire. Sus números lo ubican entre los mejores tres en cada renglón en la historia de la franquicia. Desde su arribo a las mayores en 1993, Jones ha sido una joya preciada por la organización de los Bravos, ha rendido en cualquier posición que le haya sido encomendada, sin importarle registros personales. Ya con el retiro cerca, Jones tiene claro que sus condiciones no son las mismas, sobretodo jugar a esa edad en una posición donde se requiere agilidad. Pero su meta es despedirse con un segundo anillo de Serie Mundial, instancia a la cual ha llegado en tres ocasiones.

Entre los pergaminos que exhibe el toletero tenemos: seis Juegos de Estrellas, un premio al Jugador Más Valioso y dos Bates de Plata.

Trío de ases en el Bronx

Es quizás el grandeliga más emblemático en la actualidad, catalogado como uno de los mejores exponentes de la disciplina, pelotero franquicia de uno de los clubes con mayor tradición (Yankees de Nueva York), punta del iceberg de la generación de atletas súper estrellas en Estados Unidos y figura pop mediática.

Esas características que hacen de Derek Jeter un icono de la pelota y símbolo del éxito. Sin aún retirarse su lugar en el Salón de la Fama es casi un hecho, su personalidad y liderazgo lo convierten en un ejemplo a seguir, su carisma lo eleva a lugares extraterrestres.

Pero a pesar de esos altares donde ha sido ubicado Jeter no escapa del factor tiempo, con 36 años a cuestas, la llama de la gloria se ha mermado, desde la campaña pasada Jeter está en el ojo del huracán por el descenso vertiginoso de su producción ofensiva. Este año a pesar de promediar por encima de los 280, cifra que para cualquier pelotero es decente, para Jeter representa un bajón sobre todo si su promedio de por vida se ubica en 313. Nunca había bateado tan por debajo de lo habitual desde su campaña de novato (250 en 1995) y los 270 conseguido el año pasado.

¿Será acaso el comienzo del ocaso de su carrera?, varios analistas lo especulan, sin embargo el manager Joe Girardi asegura que se trata de un inoportuno slump.

“Él es un gran pelotero, estoy seguro que saldrá de ésta, ha hecho algunos pequeños ajustes y lo he visto hacer mejores swings”, declaró.

Su hoja de vida ha sido impecable, los fanáticos de Nueva York, conocidos por no ocultar nada han sido incapaces de proferir pitas a su capitán. Jeter es consciente con lo que está sucediendo y es un profesional a la hora de hablar; “No cambio cosas, basado en resultados, seguiré trabajando igual como le he hecho”. Su compañero Mark Teixeira asegura “Esto es béisbol, uno no puede ser exitoso todo el año, los mejores jugadores a veces son presa de la adversidad”.

Y a pesar de esos percances Jeter se encuentra cerca de realizar una gesta histórica, convertirse en el vigésimo octavo jugador en arribar a los 3.000 hits, algo que ningún jugador de la franquicia del Bronx ha logrado y que se vislumbra difícil de que alguien iguale la gesta de este pelotero; ni siquiera Alex Rodríguez, ya que inició su carrera con los Marineros de Seattle, por lo cual al arribar también a los tres mil imparables dentro de tres años no tendrá el mismo valor de lo hecho por Jeter.

El “Capitán América” como es apodado tiene entre sus pergaminos: once elecciones al Juego de Estrellas, Novato del Año, Más Valioso del Juego de Estrellas, Premio Babe Ruth, Más Valioso de Serie Mundial, dos premios Hank Aaron, un premio Roberto Clemente, cinco Guantes de Oro, cuatro Bates de Plata, cinco anillos de Serie Mundial en siete intentos, entre otros reconocimiento que ha sabido ganarse en 17 temporadas.

Quizás sea el mejor receptor de todos los tiempos en la organización de los Yankees, pero lo cierto es que ningún receptor desde la llegada de Jorge Posada había sido tan famoso desde la época de Thurman Munson y anteriormente a él Yogi Berra.

La carrera de Posada ha estado llena de varios reconocimientos y sus conocimientos sobre el juego de pelota ayudo mucho a su equipo a conseguir las victorias; pupilo de Joe Girardi y Jim Leyritz en su época de novato, Posada ha sabido darse su puesto en la historia de la franquicia y por algo está jugando su campaña 17 con el mismo equipo.

A sus 39 años sabe que es poco lo que le queda de juego, ahora como designado tratará de “alargar” su carrera quizás una temporada más para retirarse como uno de los emblemas de esta histórica franquicia.  Tiene en su haber cinco Juegos de Estrellas, cinco Bates de Plata y cuatro anillos de Serie Mundial en seis intentos.

Quizás ser el mejor cerrador del béisbol no garantice que Mariano Rivera tenga un lugar en el Salón de la Fama, dado el poco apoyo de los especialistas a esta figura, sino pregunten a Lee Smith quien al momento de retirarse tenía el registro de más rescates de por vida y no ha entrado, o Dennis Eckersley y Rich Gossage que llegaron a la inmortalidad entre debates y años de espera.

Rivera con 41 años está jugando el primero de dos años de contrato con Nueva York, con lo cual es casi seguro que se despida al finalizar la temporada 2012, al igual que Jeter y Posada, debuto hace 17 años, siendo los únicos miembros de una franquicia que tienen tantos años jugando juntos.

Con 572 salvados hasta el miércoles 11 de mayo, Rivera está cerca de convertirse en el segundo lanzador con más de 600 rescates, Trevor Hoffman se retiro el año pasado con 601, por lo cual el panameño tiene grandes posibilidades de establecer una nueva marca está misma campaña si rescata 43.

Sin duda el debate se avivará una vez llegue Hoffman y Rivera como candidatos a la inmortalidad, Rivera ha sido más sorprendente en post temporada donde exhibe una brillante efectividad de 0.71 con 42 rescates y registro de 8-1, diferente a los 75-55; 2.22 y 572 rescates en temporada regular. ¿Merece la inmortalidad?, acá parte de sus registros: once Juegos de Estrellas, premio Babe Ruth, cinco premios al Relevista del Año en la Liga Americana, Más Valioso en Serie Mundial, Más Valioso en Serie de Campeonato y cinco anillos de Serie Mundial en siete intentos.

Será Albert Pujols e Ichiro parte de ese legado

Los Cardenales de San Luís no planificaron que Albert Pujols llegará de las menores a los 21 años, con 15 turnos al bate por encima de Doble A en 2001. Desde entonces ha ganado tres premios al Jugador Más Valioso en sus primeras diez temporadas en el big show.

Si a eso sumamos que consiguió otros cuatro segundo lugares en esa votación que pudieron ser para él, estaríamos hablando de uno de los bateadores más peligrosos en la actualidad. Si bien todavía ronda por su cabeza el explorar la agencia libre, Albert Pujols sabe que los Cardenales de San Luís son su casa de siempre. El estelar inicialista, que vence su contrato al finalizar la temporada, desea conseguir un acuerdo por los próximos 10 años y una suma que pudiera superar los 300 millones de dólares.

Su estatus de superestrella lo hace apetecible, pero sus pretensiones monetarias no están para cualquiera. Así, dinero por delante, Pujols podría mantener su residencia en San Luís y disfrutar de la comodidad que le brinda estar en un sitio que conoce como la palma de su mano; de lo contrario si se va a la agencia libre en noviembre, San Luís es un serio candidato para sufrir los dolores del abandono por la salida de la cara de la franquicia.

Por su parte, Ichiro al igual que Pujols será agente libre al finalizar la temporada, ambos debutaron en 2001 llevándose el Novato del Año en sus respectivas ligas. A diferencia de Pujols, el japonés está en un equipo que dejo de ser competitivo en los últimos años, por lo cual es posible que Seattle inicie una restructuración sin su jugador franquicia en los últimos años.

Ichiro quien llegó a los 27 años a las mayores después de varias campañas en la pelota japonesa, ha maravillado a todos por sus dotes ofensivos, que parecen no mermar con el transitar de los años. Pese a tener un promedio de por vida de 331, Ichiro ha bateado por debajo de su promedio global en seis ocasiones, y a pesar de su carrera de diez años bateando sobre los trescientos en cuatro de esas seis ocasiones se ha considerado que el japonés ha tenido una temporada floja.

Más sorprendente aún es, que en diez campañas tenga el registro de batear 200 o más hits, en cinco de esas sobre los 220, estableciendo una marca de 262. Actualmente tiene más de tres mil imparables entre la liga japonesa y la estadounidense, por lo cual pudiera superar a Pete Rose quien tiene la mayor cantidad de hits en la historia del béisbol. Pero con 37 años y 2.291 hits en su haber pareciera ilógico pensar que Ichiro esté buscando los 3.000 hits, pero cualquier cosa puede pasar con este fenómeno del medio oriente que irá por su campaña once bateando sobre los 300 y 200 hits.

Hay más

Por supuesto la lista pudiera ser larga de peloteros que entrarían en ese sistema de “franquicia”, pero cuántos de ellos durarán es muy pronto saberlo, por lo tanto, acá una lista de peloteros para que vayan pensando si continuarán o no con su equipo original:

Troy Tulowitzki, Robinson Cano, Ryan Braun, Jered Weaver, Daric Barton, Adam Lind, Martin Prado, Carlos Zambrano, Andre Either, Stephen Drew, Tim Lincecum, Grady Sizemore, David Wright, José Reyes, Brian Roberts, Matt Latos, Ryan Howard, Chase Utley, Jimmy Rollins, Cole Hamels, Michael Young, David Price, Evan Longoria, Dustin Pedroia, Jason Varitek, Jonathan Papelbon, Kevin Youkilis, Joey Votto, Alex Gordon, Justin Verlander, Brandon Inge, Joe Mauer, Justin Morneau, Michael Cuddyer y Mark Buerhrle.

@beisboladentro