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martes, 26 de mayo de 2020

Cuando el jonrón es el espectáculo


La juventud mandó en la competición de cuadrangulares de 2019. Crédito MLB.com

Este 26 de mayo se cumplen dos meses sin béisbol. La pandemia decreta por la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a la aparición SARS-CoV-2, mejor llamado coronavirus o Covid-19, incidió en que todos los eventos que aglutine personas quedarán suspendidos y con ello, un futuro incierto, que, en el caso del béisbol de las Grandes Ligas, parece eterno ya que no hay indicios de que el espectáculo se lleve a cabo este año.

Mientras esperamos el humo blanco entre peloteros, dueños y el comisionado, el encierro obligatorio ha permitido a muchos escritores rememorar algunos hechos que vuelven a plasmar en medios impresos o digitales, en la televisión se rememora algunos partidos históricos y en mi caso, dedicaré tres reportajes al evento de mitad de temporada, en especial al Home Run Derby, evento que en los últimos años ha ido ganando adeptos, después de modificar sus reglas y convertir el evento en un verdadero festival.

Un poco de historia
Desde que Babe Ruth maravillara al mundo con sus monumentales conexiones hasta aquella lucha entronizada de Mark McGwire y Sammy Sosa por el récord de cuadrangulares de Roger Maris, el jonrón es hoy por hoy, una de las faenas más celebradas en el juego de pelota.
Cecil Fielder, José Canseco, Mark McGwire y Ken Griffey Jr, 

representaron a la Liga Americana en la edición de 1990 
que se disputó en el Wrigley Field de Chicago. 
Crédito cbssports.com

Se imaginan si este evento hubiera sido parte de la inauguración del primer Juego de Estrellas por allá en 1933, varias leyendas del béisbol de antaño hubieran sido parte de esta festividad como Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Hank Greenberg, Mickey Mantle, Willie Mays, Roger Maris, Reggie Jackson, Dave Winfield, Ernie Banks, Mike Schmidt entre otros, quizás la historia no sería igual, pero ojo, es valido soñar si eso se hubiera dado.

En una ocasión Reggie Jackson aseguro que si este evento hubiera sido insertado en su época hubiera participado todos los años.

Lo cierto es que el primer Home Run Derby o competencia de cuadrangular (como lo quiera llamar), surgió en el año de 1985, cuando la ciudad de Minnesota acogía la edición 60 del Juego de Estrellas (recordemos que entre 1959 y 1962, se realizaron dos Juegos de Estrellas, en parte para recaudar fondos para las pensiones de los jugadores, así como otras causas).

La invitación era hecha por la oficina del comisionado a los mejores jonroneros de cada temporada, quienes rivalizaban en una competencia por ver quien sacaba más pelota del parque.

Con el pasar de los años, el evento fue ganando notoriedad y con ello la modificación de algunas reglas.

De 1985 a 1994, se jugó una simple ronda, quien sacará más pelota del parque era declarado ganador.

A partir de 1995 se modifico la regla y se anexaron tres rondas, en la que se clasifican los mejores cuatro jonroneros quienes en segunda vuelta competirán desde cero nuevamente por ver quienes serían los dos finalistas que avanzarían a la ronda final. En dicha ronda, los dos mejores tendrían cinco outs para dimitir el ganador.

Cabe mencionar que, en la edición de 1997, se incluyó una competencia entre los mejores novatos como preámbulo al evento (solo se hizo ese año), además de presentar uniformes alusivos a cada liga para los jugadores seleccionados.
Giancarlo Stanton ganó la edición de 2016 que se realizó en el Petco
Park de San Diego. Crédito AP

La edición de 2000, presentó otro cambio, los mejores cuatro jonroneros en primera ronda, disputarían semifinales, es decir, el jugador con más vuelacercas en primera ronda enfrentaría al cuarto mejor y el segundo chocaría contra el tercero, y con ello, clasificar a los dos mejores para la final que presento como novedad dos rondas de cinco outs.

Esta modificación se debió a que, en anteriores ocasiones, un pelotero que daba una cantidad de jonrones considerable en una ronda, debía esperar sentado por volver a competir casi una hora, sucedió con Mark McGwire, en el evento de 1999 o Jay Buhner en 1996.

Para 2005, la oficina del Comisionado estableció un nuevo formato para la competición, debido a la aprobación del Clásico Mundial de Béisbol que se jugaría en 2006, se organizó una competencia entre los mejores peloteros de cada país participante, que ganaría el venezolano Bob Abreu con una nueva marca para estos eventos.

En 2006, se modificó nuevamente el festival de cuadrangulares, se anexó la bola de oro que sería una pelota con franjas doradas que solo sería lanzada al bateador cuando este llegará a los nueve outs, independientemente de cuantos cuadrangulares diera, cada pelota tendría un valor agregado que al concluir el evento iría a una fundación. Asimismo, los cuatro mejores clasificados tendrían en su haber la sumatoria de los jonrones conseguidos en primera ronda y así definir a los finalistas que partirían de cero.

En esta edición el venezolano Miguel Cabrera se vio perjudicado por el cambio de regla ya que en la primera ronda consiguió nueve y seis en la segunda para sumar quince, pero quedo eliminado por Ryan Howard que sumó diez en segunda y ocho en primera para dieciocho vuelacercas, misma cifra que obtuvo David Wright, que bateó 16 en la primera vuelta y dos en la segunda.

A partir de 2015, surge una nueva modificación y hay enfrentamientos directos entre los mejores posicionados en el departamento de cuadrangulares, dándose así duelos de semifinal y final entre los ocho participantes. La novedad es la eliminación de los swing de out y se agrega un tiempo de cinco minutos en la que los bateadores tendrán la oportunidad de sacar la mayor cantidad de jonrones.

Los máximos ganadores
Ken Griffey Jr es el único jugador con tres títulos en estas competiciones, dos de ellas consecutivas, para ser el primero en conseguir esta gesta.

El primer titulo lo obtuvo en 1994 en el antiguo Three Rivers Stadium de Pittsburgh al despachar siete vuelacercas. Fred McGriff llegó segundo con un total de cinco. Su segunda corona lo obtiene en el Coors Field de Colorado al derrotar en la final a Jim Thome. En esta edición Griffey había declinado participar y fue la presión mediática que lo hizo cambiar de parecer a última hora. El tercer trofeo llegaría al año siguiente en el Fenway Park, al superar a Jeromy Burnitz.

Cabe destacar que Griffey perdió el duelo de 1993 que se celebró en el Camden Yards de Baltimore, al caer en una ronda adicional ante Juan González, ambos terminaron con siete vuelacercas. En 1992, finalizó segundo con siete, detrás de Mark McGwire que consiguió 12 jonrones. En ese entonces, McGwire había empatado a Cal Ripken Jr. que un año antes había conseguido la mayor cantidad de jonrones en una ronda. En el año 2000, participó por última vez y cayó en la final ante Sammy Sosa.

Los tres títulos de Griffey son seguido por Prince Fielder y Yoenis Céspedes, quienes consiguieron dos. Fielder, obtendría los triunfos en 2009 y 2012, mientras que el cubano igualaría al junior al ganar en las ediciones de 2013 y 2014.

En la edición de 2013, Céspedes asistió como invitado ya que no fue convocado al Juego de Estrellas.

En otra edición seguimos con las historias de este evento.

@beisboladentro

martes, 8 de febrero de 2011

Una serie con sabor azteca


No había un claro favorito, un torneo donde carecían las estrellas, una sede donde la pelota boricua estaba en el limbo; en fin una Serie del Caribe con un nuevo escenario cada vez más desgastado, donde México demostró que fue el mero macho del torneo.

Aunque, por primera vez la celebración no se hizo en el campo, debido a que los aztecas ganaron a primera hora su partido; y tuvieron que esperar en su hotel para celebrar la victoria de Dominicana sobre Puerto Rico, y darles de esta forma su sexta corona, la primera desde 2005 y coincidencialmente la primera para los Yaquis de Ciudad de Obregón en su historial del Caribe.

Llegaron sin estrellas y fueron los monarcas del Caribe
El evento estaba a punto de presenciar un cuádruple empate en su última jornada ya que Yaquis de Ciudad de Obregón (México) y Criollos de Caguas (Puerto Rico) estaban igualados en el primer lugar con 3-2; mientras que Toros del Este (República Dominicana) y Caribes de Anzoátegui (Venezuela) estaban segundos con 2-3; lo que significaba que si venezolanos y quisqueyanos ganaban sus respectivos encuentros se jugaría la jornada extra para conocer el campeón.

Pero nunca sucedió, ya que Venezuela cayó en su compromiso y facilito la victoria azteca, permitiendo a los manitos celebrar nuevamente un trofeo caribeño, por primera vez en suelo boricua.

Un escenario distinto

Por decisiones como está es que la Serie del Caribe, continúa en un limbo del cual pareciera no salir, amén de una mala administración de su presidente Juan Francisco Puello Herrera, quien parece responder a intereses personales que favorecer a las ligas caribeñas.

En caso de que el escenario de un cuádruple empate se diera, la Confederación aseguró que tienen el juego de desempate para dos conjuntos que finalicen empatados en el primer puesto; pero si hay cuatro simplemente a través de una fórmula poco ortodoxa se eliminarían dos equipos sin jugar.

“Los reglamentos de la Serie del Caribe establecen que si cuatros equipos terminan empatados, se eliminarían dos por las series particulares o el promedio de carreras anotadas y permitidas y los dos mejores avanzarían en un juego extra… si el empate es entre tres, se elimina al que perdió en las series particulares o el promedio de carreras y los otros dos se van a la final”, aseguro Puello Herrera.

Ante semejante aberración el esfuerzo de todos los equipos se esfumaría por una regla antideportiva, es decir, después de tanto bregar con una temporada regular, unos play off y llegar a la serie caribeña, para ser eliminados por esta fórmula; no tiene el perdón de Dios.

Puello Herrera, aseguro que las limitaciones se deben a que el acuerdo con las Grandes Ligas (MLB) es de no pasar del ocho de febrero el evento; por lo cual la opción de dos partidos de desempate nunca iba a prosperar.

Nuevamente se evidencia la falta de compromiso de la Confederación con las ligas caribeñas, junto a lo ajustados torneos de cada liga, cuestión que deberán revisar en el futuro.

México el monarca del Caribe


Celebraron su campeonato ante Venezuela

Que tenían en común los equipos de Caribes de Anzoátegui, Yaquis de Ciudad Obregón, Toros del Este y Criollos de Caguas; pues tanto venezolanos, dominicanos y mexicanos iban a buscar su primer trofeo como campeones en este evento, ya que los boricuas tenían un trofeo que data desde los años 80; haciendo especial el evento para los restantes equipos.

Pues esa espera termino para los Yaquis que se unen a otros equipos que han obtenido el trofeo caribeño para el país azteca, y a pesar de que la celebración no fue hecha en el terreno de juego, se constato el trabajo de equipo que a pesar de no tener figuras de renombre, supieron administrar bien los encuentros, incluyendo el inaugural donde vencieron a los dominicanos en quince entradas.

El balance oficial de México en este evento se constato en par de victorias sobre República Dominicana y Venezuela, mientras que los boricuas los vencieron en los dos encuentros que realizaron; por lo cual, una jornada de desempate entre Puerto Rico y México hubiera sido un trago amargo para los aztecas que no pudieron imponerse a los de casa.

El quisqueyano Eddy Díaz, al frente de la selección mexicana supo realizar los cambios justos y sobreponerse de las lesiones de Iker Franco y Oscar Robles para llevarse el título.


Julio Franco no pudo dar la misma satisfacción a su afición

Caribes lucho hasta el final

No se puede negar que los monarcas venezolanos dieron su último aliento hasta el final, quedo en evidencia el desgaste de sus jugadores, el equipo jamás bateo como lo hicieron en el torneo local y en la final. Aunque los bates de Kroeger, Salazar, Chávez y Herrera no estaban, la representación que se llevó no deslució en el papel, pero se noto que algunos jugadores aún no tenían el timming ajustado.

Algo claro se debe señalar, el bateo no se produjo; eso quedo demostrado para los Caribes de Anzoátegui, no fue el mismo equipo que repartió batazos en la final ante Aragua, Alex Romero, Alexi Amarista, José Castillo, César Suárez, Eliézer Alfonzo, jamás se encontraron con el hit; se noto en el caso de Castillo y Suárez que son bateadores del primer lanzamiento y a sabiendas de que los contrarios lo sabían no hicieron los ajustes y se fueron con pitcheos malos; Niuman Romero demostró porque aún no es una estrella en las mayores, por falta de decisión en las jugadas de rutina. Sólo Luís Jiménez fue factor de alegría para la representación criolla, junto a Jackson Melian, Henry Rodríguez (único en el todos estrellas), Luís Núñez, Seth Etherton, Orber Moreno, Alex Herrera y Francisco Buttó.

El pollito único criollo en el All Star
A pesar de albergar una esperanza en la jornada final, Julio Franco no pudo dar ese aliciente a sus peloteros tal como lo hizo en la temporada regular y junto a los fallos arbitrales que perjudicaron a la tribu, se pudo haber llegado más lejos.

Pero la premisa es clara, si no bateas y fabricas carreras, corres el riesgo de perder, tal como sucedió en su ante penúltimo compromiso ante Puerto Rico que gracias a los boletos y no batear en el momento oportuno cayeron derrotados ante un equipo que nunca dio de hit para ganar el partido.

Será hasta la próxima cita en República Dominicana, aún sin escenario confirmado ya que La Romana no quedo ratificada como sede del clásico número 53, quedando ahora Santo Domingo o el mismo escenario a la espera de que la Confederación apruebe la sede.


@Adonisalejandro