lunes, 10 de enero de 2011

El mejor designado no tiene cabida en Cooperstown

Continuando con los trabajos especiales sobre aquellos “posibles” candidatos al Salón de la Fama que han sido ignorados, abro está cuarta entrega con Edgar Martínez, considerado el mejor bateador designado del béisbol, desde que se comenzó a usar esta figura durante la década de los años 70.

Martínez oriundo de Puerto Rico, gozo de la fama de los cronistas deportivos, dada sus cualidades a la hora de batear, esas que le permitieron ganarse la distinción del mejor en su posición, a pesar de que el designado no goza de ningún privilegio en el campo de juego.

Aún está fresca en mi memoria aquella series divisional de 1995, donde el boricua era el referente ofensivo junto a Alex Rodríguez, Ken Griffey Jr y Jay Buhner.

En su primera aparición en 1995 ante los Yankees de Nueva York, el bateador designado de los Marineros de Seattle, descoció con su 571 de promedio a los lanzadores del Bronx que quedaban en el camino ante unos Marineros que parecían destinados al campeonato, pero que los Indios de Cleveland los neutralizaron, incluyendo a Martínez que solo bateo 087 en los seis compromisos que disputo.

Un estudioso del bateo

Edgar Martínez hizo su estreno en las mayores el 12 de septiembre de 1987, con los Marineros de Seattle, era un antesalista promedio que logro establecerse como regular en 1990, cuando sustituyo a Jim Presley; para ese entonces contaba con 27 años.

Aunque nunca fue considerado un bateador de poder, el mayor número de cuadrangulares conseguido fue 37 en el año 2000, pero en contraparte tuvo ocho temporadas sobre los veinte cuadrangulares, de las cuales siete fueron seguidas y seis campañas remolcando más de cien, de ellas cuatro fueron en forma sucesiva.

En 1992 conquistó el título de bateo de la Liga Americana con 343 de promedio, ese mismo año se alterno como tercera, primera base y designado; al año siguiente una lesión en la corva le hizo perderse casi toda la temporada, limitando su actuación a 42 compromisos, y a pesar de que el pelotero mostró disposición de volver a su posición, la gerencia de Seattle opto por alternarlo en el rol de designado, puesto que recibió a partir de 1994, pero fue en 1995 cuando le asignan el puesto de manera definitiva.

Esa campaña del 95, el boricua demostró a todos que su carrera aún seguí viva al conquistar su segundo título de bateo en el joven circuito, esta vez con un 356 de promedio. Hasta la fecha, es el único bateador designado que ha ganado un título de bateo.

Brillo en postemporada

Como resumí al principio en su debut en postemporada, Martínez y los Marineros de Seattle eliminaron en la Serie Divisional a los Yankees de Nueva York, que comenzaban a construir su dinastía ese año. Martínez brillo al bate con sus 571 de promedio, dos cuadrangulares y diez carreras remolcadas. 

Se le recuerda el doblete que le dio a Jack McDowell para dejar en el terreno a Nueva York en el juego decisivo, donde Joey Cora anoto la del gane para enviar a Seattle a su primera serie final en su historia. Era un hecho que Seattle, estaría en la Serie Mundial, pero los Indios de Cleveland, comandados por Carlos Baerga, Omar Vizquel, Kenny Lofton, Albert Belle, Manny Ramírez, Jim Thome y Eddie Murray los dejaron en el camino.

En esta serie el boricua recibió de parte de los periodistas que cubrían la fuente de béisbol la distinción del mejor bateador designado del béisbol y comenzaban a dilucidar que culminaría su carrera en Cooperstown.

Y así fue en los siguientes años, Martínez siguió demostrando su valor para Seattle y el béisbol, y los periodistas aseguraban que la inmortalidad sería el punto culminante en su carrera. 

Tanto fue su aporte que al momento de su retiro en 2004, las grandes ligas decidió colocar su nombre al premio del mejor bateador designado del béisbol, sin duda un honor que pocos merecen.
 
Simplemente era un designado

Acaso ser catalogado el mejor designado fue un delito para la carrera de Edgar Martínez, el boricua lucho por ser catalogado el mejor en su rol por encima de Frank Thomas y José Canseco, quienes a pesar de producir más que Martínez este supo definir el rol de designado. Tanto fue el aporte de este pelotero que luego de su retiro el mejor designado es actualmente David Ortiz, y nadie lo ha bajado de ese trono.

Si, sólo fue un bateador designado, a lo mejor no hallaremos ningún Guante de Oro, pero aún así se las ingenio para dos títulos de bateo, siete elecciones al Juego de Estrellas, cinco bates de plata y ganador del premio Roberto Clemente en 2004.

¿Acaso con estas distinciones no merece estar en el Salón de la Fama, el mejor bateador designado de todos los tiempos?, que sucedió para que esa imagen que forjaron aquellos periodistas que hoy en su mayoría son votantes para que Martínez no haya recibido su exaltación.

Acaso no recuerdan los electores que Paul Molitor electo al Salón de la Fama en 2004 en su primer intento obtuvo 85.2% de los votos, participo en 1.174 partidos como designado de los 2.683 partidos que jugó en las mayores. A lo mejor los votantes consideraron que Molitor jugó los últimos siete años de su carrera como designado; pero aún así esa cifra no se compara con los 1.412 encuentros que vio como designado Martínez de los 2.055 partidos que actúo. 

Esto es todo lo que hay que saber, su OPS + ajustado de carrera de Martínez fue de 147. El miembro del Salón de la Fama que califica como el segundo mejor bateador designado de la historia, Paul Molitor, marco un OPS + así de bueno en sólo dos de sus 21 temporadas.

Y aunque Paul Molitor llegó con números de designado, la candidatura de Martínez es única; en 2010 en su primer año en la papeleta ocupo el séptimo puesto con 36.2% (195 votos), y aunque ese porcentaje se considero “aceptable”, para alguien que tuvo una carrera a tiempo completo como designado, los electores aún consideraban que ese rol no cumple con los “parámetros” de Cooperstown.

Pero, cuáles son esos parámetros que tienen el Salón de la Fama para admitir a estos peloteros, o cuáles son los que tienen los votantes al emitir sus votos; este año Martínez ocupo el octavo puesto con un 32.9% (191 votos), es decir, obtuvo cuatro votos menos en relación a su debut; ¿Cuál es el futuro de Martínez en los siguientes años?, por lo visto en estas dos votaciones el panorama luce igual, hay timidez en los votantes para reconocer la labor del designado.

Martínez es material para Cooperstown, de eso no cabe duda, el sufrimiento será año tras año, aún tiene trece elecciones más, por cómo se manejo este año y los candidatos a venir Martínez “pudiera” recibir su entronización ya en sus últimos años, ojala esto no suceda, porque pasaría a una lista donde el último Bert Blyleven espero 14 años para recibir el llamado.

Allí están los números

Edgar Martínez fue un pelotero que hizo carrera en Seattle, fue popular en sus fans quienes vieron partir a otras estrellas como Griffey, Johnson y Rodríguez, allí estuvo Martínez fiel a su equipo y a su fanaticada. 

El año pasado cuando Martínez apareció por primera vez en la hoja de votación de Cooperstown, algunos periodistas midieron el WARP (Wins Above Replacement Player) que es las contribuciones de bateo, pitcheo y defensa de cada jugador  de Martínez con otros antesalistas que están en Cooperstown; el boricua jugó más de 550 encuentros en la tercera base, su promedio fue de 57.7, mientras que los demás antesalistas promediaron 59.5.

Con Martínez a tiempo completo como designado, Seattle fue cuatro veces a postemporada, no cabe duda que su bate era más respetado que el guante. En 1995, Martínez marcó su mejor récord de carrera con 8.6 de WARP, bateando para una línea ofensiva de 356/479/628, liderando la liga en promedio, OBP y dobles con 52.

Coincidencialmente es a partir de esa campaña donde Martínez inicia un periodo de siete años bateando para promedios de 329/446/574 con 42 dobles, 28 jonrones, 107 pasaportes y 6.2 WARP al año. Además fue parte importante del equipo que gano 116 triunfos en 2001.
Miembro del Dream Team de Pto. Rico en la Serie del Caribe 95

Martínez no es el primer candidato al Salón de la Fama que se beneficia de haber pasado sus últimos años como bateador designado; Paul Molitor llegó a Cooperstown en gran medida por lo que hizo como designado. Martínez jugó muy pocos partidos en el terreno, no sólo se afianzo a una edad relativamente tardía (27 años), sino que las posibles ganancias de riesgo/recompensa no eran meritorias una vez se estableció como un bateador elite, a pesar de que Seattle lo pudo haber colocado como primera base.

No hay duda que era realmente un bateador especial. Entre aquellos con al menos 8.000 turnos, Martínez ocupa el puesto 13 en OBP y el 17 en True Average que representa cuántas carreras generó un jugador por cada aparición al plato. Los nombres que están por encima de él son Babe Ruth, Ted Williams, Mickey Mantle, Rogers Hornsby, Willie Mays, Ty Cobb y Hank Aaron.

Nada de que demostrar

Martínez ganó un par de títulos de bateo y es el único designado que lo ha hecho, es uno de los ocho jugadores que tiene 300 jonrones, 500 dobles y un promedio superior a los 300. En 18 temporadas sus números hablan por sí solo; a lo mejor si hubiera alcanzado los 3.000 hits y 500 cuadrangulares fuera otra la historia. 

Sus 2.247 imparables son superiores a los conseguidos por otros inmortales como Mike Schmidt (2.234), Willie Stargell (2.232), Joe Sewell (2.226), Joe DiMaggio (2.214) y Bill Terry (2.193), por nombrar sólo algunos.

Sus 309 cuadrangulares superan a algunos inmortales como Al Simmons (307), Rogers Hornsby (301), Chuck Klein (300) entre otros.

Para los estadistas, Martínez es uno de los quince peloteros en la historia del béisbol que se retiró con un promedio de bateo superior a 300, un porcentaje de embasarse por encima de 400 y un slugging por encima de 500; dicho grupo están Ty Cobb, Babe Ruth, Lou Gehrig, Ted Williams entre otros.

También está en un club de bateadores de 300 de average, 400 de porcentaje de embase y slugging de 500, que tiene a Nap Lajoie, George Sisler, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Willie Mays, George Brett, Willie McCovey y Kirby Puckett.

Miembros del club 300-400-500
Jugador
Carrera
AVE
OBP
Slugging
Ty Cobb
1907-28
.366
.433
.512
Stan Musial
1941-63
.331
.417
.559
Tris Speaker
1907-28
.345
.428
.500
Mel Ott
1926-47
.304
.414
.533
Babe Ruth
1914-35
.342
.474
.690
Rogers Hornsby
1915-37
.358
.434
.577
Jimmie Foxx
1925-45
.325
.428
.609
Lou Gehrig
1923-39
.340
.447
.632
Harry Heilmann
1914-32
.342
.410
.520
Ted Williams
1939-60
.344
.482
.634
Ed Delahanty
1888-03
.346
.411
.505
EDGAR MARTINEZ
1987-04
.312
.418
.515
Dan Brothers
1879-96
.342
.423
.519
Hank Greenberg
1933-47
.313
.412
.605
Joe Jackson
1980-20
.356
.423
.517

El tiempo dirá si Martínez es inmortal o no.

@Adonisalejandro

Cuál es el futuro de los Bravos de Margarita


La salida oficial de Luís Dorante como manager de los Bravos de Margarita, recrudeció aún más la crisis que padece el equipo, que a pesar de tener a Hensley Meulens como su nuevo manager interino para los restantes once encuentros del round robin, el panorama no lucen promisorio para los insulares.

La salida de Dorante también va acompañada por la de Osmin Meléndez, quien venía ejerciendo el  rol de manager interino por Dorante cuando este se ausentaba, supuestos roces internos del cual no se han ventilado, desencadenaron en que la gerencia de una manera irrespetuosa le informará a Dorante a través de un contacto telefónico a las 11:30 de la noche, del pasado sábado 8 de enero que era cesanteado del cargo.

Parece mentira pero los Bravos de Margarita es el único equipo en la LVBP que no goza de un éxito como equipo, esta divisa que cuenta con cinco años de fundada y que viene antecedida por Pastora de Los Llanos, Pastora de Occidente y Petroleros de Cabimas, nació hace 20 temporadas, y  a diferencia de los Caribes de Anzoátegui, la divisa insular aún no ha hallado una entidad propia y las esperanzas se sumergen si estos a en unos años deciden mudarse a otro estado al no  contar con el apoyo del fanático.

Aunque esta situación es relativa, cuando el equipo estaba en Cabimas, luego de cuatro temporadas donde sumaron más derrotas que triunfos y una afición que comenzaba a pedir un verdadero equipo, los directivos de esta franquicia - los Finol -, al ver que la Alcaldía del municipio comenzaría a cobrarles impuestos, deciden mudarse a Maracaibo para compartir sede con las Águilas del Zulia en el Luís Aparicio y despertar aquella rivalidad de Pastora y Gavilanes, el resultado fue nefasto, pero se produjo un total cambio en varios peloteros que dejaron de ser eternas promesas, para convertirse en ganadores; y aunque estuvieron un solo año en Maracaibo, su llegada a Acarigua-Araure, donde se llamarían Pastora de Los Llanos ya todos conocemos la historia que sigue. 

Y aunque Meulens ya lleva par de triunfos importantes que han sacado al equipo del foso de la clasificación, nada parece asegurar un buen camino a los insulares, pues Dorante es el manager más exitoso en la historia de la franquicia durante estos veinte años, veinte campañas que han tenido varios estrategas, pero ha sido Dorante quien ha manejado con sapiencia a varios peloteros y por eso ha sido elegido Manager del Año en tres ocasiones.

Cuál es el camino

El vicepresidente del equipo, Tobías Enrique Carrero, afirmó que la decisión no fue causada por la prolongada ausencia del piloto en el round robin, aunque alega que esto influyo mucho en la situación del equipo.

“Dorante fue un gran manager, nos clasificó dos años consecutivos pero todos los equipos quieren quedar campeones. Cuando él me dijo que tenía que irse a Pittsburgh no me gustó. No fue la mejor acción de su parte”, afirmó el directivo.

Por su parte, Dorante quien es el sexto manager despedido esta temporada, aseguró que la directiva insular estaba al tanto de su reunión en Pittsburgh, donde desempeñara una nueva función como Coordinador de Campo en América Latina.

Aseguro que la directiva hubo un problema comunicacional, pues él se comunico con el gerente general del equipo, Rubén Mijares, y este no le informó a Carrero, y coincidencialmente fue Mijares quien le anunció a Dorante su salida del equipo.

“Yo le comente con antelación al gerente general, pero él no le avisó a Tobías, no cayó bien mi ausencia, algo que tampoco me hicieron saber porque pude haber modificado mi cronograma, vean a Dave Hudgens, notifico al Caracas y nada paso.

Dorante y el vicepresidente sostuvieron antes una reunión sobre los posibles refuerzos y en ninguna de esas figuro el nombre de Jay Gibbons. “Nadie me consultó sobre esa decisión, la directiva lo tomaron y fue una disposición de ellos”, esbozó.

 “No esperaba una noticia así, no comprendo la decisión pero son cosas que pasan en este negocio, uno pone su amor, empeño y cariño a un trabajo que no es sencillo para que ocurran este tipo de cosas. Pasamos por dos años consecutivos a la postemporada, pero aún así se produjo el movimiento”, recalco Dorante.

Gibbons no fue la mejor elección

Dorante siguió esgrimiendo su posible salida de los Bravos, se debió al sentar para el inicio del todos contra todos a René Reyes, pues a pesar de que Meléndez y él mantenían contacto diario, al ex técnico jamás la directiva le consulto los cambios y sustituciones que harían para esta nueva etapa.

“Un grupo de peloteros expreso su disgusto al ver a Reyes fuera de la alineación, yo no quería hacer ese lineup así, pero la gerencia contrato un bateador adicional y eso me obligó a ejecutar la medida contra él”.

La medida a la que refiere Dorante es que los Bravos fue el peor equipo ofensivo del torneo y querían inyectarle más ofensiva.

Para colmo de males, Gibbons no estará más con el equipo a consecuencias de un recrudecimiento de los problemas visuales, por lo cual están buscando un sustituto para este jardinero que ya venía padeciendo esta situación, pues se opero al concluir la campaña en las mayores.

Yorvit se revela

Uno de los peloteros que expreso su inconformidad ante el despido de Luís Dorante, fue Yorvit Torrealba quien aseguró a través de la televisión nacional que hasta el domingo jugó con los Bravos de Margarita en solidaridad con su ex manager.

“Hable con la gerencia y no tengo problemas con que me cambien”, acotó Torrealba, quien es uno de los peloteros de peso junto a Blanco, Díaz y Reyes.

Junto a esta salida está también el ausentismo de Ronald Belisario, quien está en Los Ángeles, sometiéndose a un chequeo de su organización.

Sobre la partida de Torrealba, Dorante agradeció al grandeliga por su apoyo y está consciente el pelotero que hay fallos errados en la gerencia, por lo cual agradeció el respeto hacia él.

Errores

Junto a Meulens fueron ratificados los coaches Bobby Cuéllar, Alexis Infante, Amalio Carreño, René García y Larry Curiel. De la paralela asistirán Omar Bencomo y Raúl Marval.

De cómo marche los Bravos en los restantes compromisos es un misterio, por lo pronto, dos triunfos en fila parecen cambiar la cara a un equipo que espera clasificarse a una serie final por primera vez.

Sobre la actuación de la gerencia, es obvio que los problemas se vienen gestando desde que el equipo se radico en Margarita, ya lo dijo Ramón Hernández, quien fuera emblema de este club. “Mientras Rubén Mijares este allí no jugaré en el equipo”, y esa acotación cobra importancia por como ha venido gestando el equipo, la posible ida de Torrealba puede ser un detonante de que este insigne veterano gerente de paso a un costado para nuevos valores, pues es cierto que como gerente dio grandes resultados a los Navegantes del Magallanes, allá en los 60 y 70, pero esto es 2011 y vivir del pasado no deja nada bueno, tal como lo demuestra en los programas del equipo insular donde aún rememora esa época.

@Adonisalejandro                                                        

sábado, 8 de enero de 2011

McGriff a la sombra del esteroide


En su estadía en Chicago dio 42 jonrones
Continuando con los trabajos especiales sobre algunos peloteros que estuvieron este año en las papeletas para el Salón de la Fama, tenemos el turno de Fred McGriff; uno de los inicialistas con mayor producción que tuvo las grandes ligas durante 19 temporadas; fue el eje ofensivo en los diferentes equipos que participo, pero a pesar de haber tenido números realmente llamativos para Cooperstown, tal vez haberle faltado siete cuadrangulares para los 500 pudo haberle significado el inicio de un martirio para poder encontrar su entronización. 

McGriff al igual que Bagwell tuvo su apogeo en la “denominada” era de los esteroides, el inicialista zurdo jamás fue nombrado en el informe Mitchell, ni en el libro de Canseco y tampoco apareció como sospechoso en el Congreso norteamericano, pero tiene el honor de haber jugado junto a otros peloteros que fueron señalados como consumidores y por tal motivo hasta que no se demuestre lo contrario, pareciera que la BBWAA (Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica), no votarán por aquellos jugadores que pueden ser sospechosos de usar hormonas para el juego.

Con Atlanta dio 130 jonrones
La lista es larga si tomamos en cuenta a los grandes jonroneros y jugadores de la década de los noventa y comienzo de esta década. Pero como he venido señalando la lista de los “verdaderos” implicados se ha hecho pública, pero el resto debe pagar las consecuencias de estar en una época buena o mala para el béisbol.

Un slugger comprobado

Cabe destacar que McGriff fue formado en las granjas de los Yankees de Nueva York, equipo que lo cambio a Toronto en 1982 por Dale Murray y Tom Dodd. Desde su estreno en las mayores ocurrido el 17 de mayo de 1986 con los Azulejos de Toronto; McGriff fue considerado un slugger en potencia, fama que le precedió durante once campañas consecutivas a partir de 1987, cuando comenzó a despachar 20 o más cuadrangulares para Toronto (1987-1990), San Diego (1991-1993) y Atlanta (1993-1997); en dicho lapso la mayor cantidad de jonrones dado por el inicialista fueron 37 en 1993, cuando consiguió 18 con San Diego y 19 con Atlanta. Además durante ese lapso cosecho siete campañas seguidas con treinta o más cuadrangulares (1988-1994).

Su fama siguió creciendo en los siguientes años, gracias a combinar una excelsa defensa con un bate capaz de producir en los momentos oportunos; pero fue a comienzos de la década de los noventa, que McGriff comenzaría a gestar su nombre propio con San Diego, donde se convirtió en el referente del equipo junto a Tonny Gwynn  y Gary Sheffield. Su paso a los Bravos de Atlanta a mediados de la campaña de 1991, significo para el pelotero su pináculo más importante en su carrera profesional, ya que Atlanta iniciaba su gesta de títulos divisionales consecutivos, donde él fue el referente principal para un equipo que comenzaba a gestar una nueva dinastía que tenía a Dave Justice (Novato del Año en 1990), Chipper Jones y Ryan Klesko; amen del pitcheo que conformaban Greg Maddux, Tom Glavine, John Smoltz y Steve Avery.

Con Los Angeles dio 13 jonrones
Poder en ambas ligas

Uno de los reconocimientos del cual goza McGriff es haber sido líder jonronero en ambas ligas, un hecho del cual muy pocos peloteros gozan  (en 1989 disparo 36 con Toronto y en 1992 con San Diego despacho 35), además de cosechar 269 cuadrangulares en la Liga Nacional y 224 en la Liga Americana, en ambos lapso de diez campañas. Además de haber disparado por lo menos un cuadrangular en 30 estadios diferentes.

Recibió el apodo de “Crime Dog”, algo así como “El Crimen del Perro”, dado por Chris Berman, comentarista de ESPN, quien le recordó a McGruff, un dibujo animado creado por la policía estadounidense para aumentar la conciencia de los niños sobre la prevención del delito.

Una carrera hacía la inmortalidad

Desde su llegada a Atlanta, McGriff comenzó a ser comparado con otros inicialistas que estaban en el Salón de la Fama, tanto así que los periodistas aseguraban que este pelotero una vez culminada su carrera, tendría su placa en Cooperstown.

Pero que sucedió en el camino para que esa concepción se borrará de los votantes, acaso todos esos peloteros del cual hemos escuchado nombrar durante los años noventa y de la actual década, no estarán en Cooperstown, por ser sospechosos; acaso no hay una revisión moral o un hecho destacado por lo que hizo en el terreno de juego el pelotero.

Si está es la manera como se va a evaluar a ese grupo de peloteros que vendrán en los siguientes años, entonces hay algo errado en la votación o simplemente esos peloteros no son aptos para la inmortalidad porque están todos – sin excepción – manchados.

Ciertamente McGriff es percibido como uno de los jugadores “limpios”, cuyos logros fueron injustamente eclipsados por los consumidores de esteroides. En su segundo año en la papeleta el pelotero cayó a un 17,9 % (104 votos), muy distante del 21,5% (116 votos), que recibió en 2010.

En Tampa dio 99 cuadrangulares
Y dado los resultados que obtuvieron Palmeiro, McGwire y González este año, estos números están destinados a caer en las siguientes votaciones, a pesar de haber tenido una carrera admirable, pero pueden ser que no existan suficientes votos para darle mayor hincapiés en su exaltación. 

Durante su cadena de temporadas consecutivas dando 20 o más cuadrangulares, McGriff disparo 339 jonrones que parecían enrumbarlo rápidamente a los 500, pero en los siguientes siete años solo logro 154 cuadrangulares, bajando considerablemente su producción jonronera, solamente tuvo tres campañas sobre los treinta vuelacercas (32 en 1999), (31 en 2001) y (30 en 2002). Tal vez por acá puedan esgrimir algunos votates que el pelotero decayó en sus números considerablemente, pero aún así es un absurdo calificar a alguien por tener campañas mediocres.

Se recuerda aquel episodio donde McGriff, acuso a los Bravos de Atlanta de menospreciar su producción al dejarlo libre y contratar a Andrés Galarraga, acusando al equipo de que el criollo jamás igualaría sus números. Ese año de 1998 cuando se produjo su salida, McGriff bateo para 284 con 19 jonrones y 81 remolcadas para Atlanta, mientras que Galarraga silencio a McGriff, bateando para 305 con 44 jonrones y 121 remolcadas. Algo similar ocurrido con Palmeiro y Will Clark en Texas.

De que se puede culpar a McGriff, que solamente tuvo ocho campañas sobre las cien remolcadas, pero aún así logro 1550 en su carrera, un número realmente aceptable para un pelotero de sus condiciones. Es imposible que los votantes de Cooperstown ignoren un average de 284 con promedios de 37 jonrones y 102 remolcadas por años.

125 jonrones con Toronto
McGriff culmina su carrera empatado con Lou Gehrig en jonrones con 493, es junto a Gary Sheffield uno de los peloteros que han dado 30 o más cuadrangulares con cinco diferentes equipos (34 en 1988, 36 en 1989 y 35 en 1990 con Toronto); (31 en 1991 y 35 en 1992 con San Diego), (34 en 1994 con Atlanta), (32 en 1999 con Tampa Bay), (30 en 2002 con los Cachorros de Chicago). Fue convocado a cinco Juegos de Estrellas, siendo el MVP en 1994, gano tres Bates de Plata (1989, 1992-1993), lo más cerca que estuvo en la votación al MVP fue en 1993, cuando finalizo cuarto. Finalmente fue campeón con Atlanta en la Serie Mundial de 1995.

El 5 de diciembre de 1990, llegó a San Diego junto a Tony Fernández por Roberto Alomar y Joe Carter que fueron a Toronto. Un cambio que para ambas divisas dio resultados positivos.  Que hubiera sido si McGriff obtuviera los votos, hoy Alomar y el celebrarían, cosas de la vidad no.

En la actualidad, McGriff aguarda pacientemente su inclusión a la inmortalidad, tiene un programa de radio en Tampa, donde es entrenador de la preparatoria Jesuit High School, además de ser asesor de los Rayas de Tampa.

@Adonisalejandro