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miércoles, 9 de enero de 2013

Cooperstown se queda sin inmortales



 Por octava vez en la historia, y primera ocasión que sucede desde 1996, la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA, por sus siglas en inglés), no selecciono a ningún pelotero para ser exaltado al Salón de la Fama del béisbol.

En una elección donde habían varios candidatos sacudidos por el escándalo en el uso de esteroides como Barry Bonds, Roger Clemens y Sammy Sosa, quienes figuraban por primera vez, así como otros que llevan años en la misma condición como Rafael Palmeiro y Mark McGwire, influyó en que la asociación no seleccionará a nadie.

Craig Biggio, fue quien estuvo cerca de lograr la exaltación.

El camarero de los Astros de Houston se quedó a 39 votos de lograr la entronización.

Biggio encabezó la votación al recibir 388 votos (68.2%), ocupa el vigésimo puesto en la histórica lista de hits con 3.060. Aunque la marca de tres mil imparables augura una exaltación segura, Biggio se quedó corto de lograr el 75% mínimo para ser inmortalizado.

Dentro de los jugadores que debutaron en la papeleta, Mike Piazza obtuvo el mayor número de adhesiones con 57.8%, seguido por Curt Schilling con 38.8%).

A Biggio le siguieron en la votación Jack Morris (385 votos para 67.7%), Jeff Bagwell (339, 59.6%), Piazza, y Tim Raines (297, 52.2%).

En cuanto a los ocho latinoamericanos que se encontraban en la elección, el de mejor posición fue el puertorriqueño Edgar Martínez, quien en su cuarta oportunidad en la boleta recibió 204 votos para un 35.9%.

La votación dejo por fuera a Bernie Williams, Kenny Lofton, Sandy Alomar, Julio Franco, David Wells, Steve Finley, Shawn Green, Aaron Sele, Mike Stanton, Jeff Cirillo, Jeff Conine, Reggie Sanders, Royce Clayton, Roberto Hernández, Ryan Klesko, Todd Walker, Rondell White, José Mesa y Woody Williams, quienes no lograron el 5% requerido para mantenerse en votación.

Dale Murphy fue otro que quedo por fuera al lograr solamente un 18.6% en su décima quinta y última comparecencia.

Cooperstown niega entrada a los esteroides
Los peloteros vinculados al posible uso de esteroides como Barry Bonds, Roger Clemens, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro y Mark McGwire fueron nuevamente ignorados por los votantes al Salón de la Fama.

El de mejor porcentaje fue Clemens quien recibió el 37.6% (214 votos) para ocupar el octavo puesto, seguido de Bonds (36.2% y 206), McGwire (16.9% y 96), Sosa (12.5% y 71) y Palmeiro (8.8% y 50).

En cualquier elección estos peloteros eran una fija en la votación.

Estos peloteros tendrán un total de quince años para lograr la entronización. En el caso de McGwire esta es su séptima comparecencia, mientras que Palmeiro quien descendió drásticamente este año y pudiera quedar fuera en 2014 es su tercera elección. Bonds, Sosa y Clemens aparecieron por primera vez este año.

¿Quién será exaltado en 2014?
La BBWAA no eligió a nadie para entrar al recinto de los inmortales en los años 1945, 1946, 1950, 1958, 1960 y 1971.

Aunque Biggio tenía todos los ingredientes para ser entronizado, mucho aseguran que no tenía los argumentos para ser exaltado en su primera ocasión.

Es posible que Biggio viva el mismo episodio que vivió Roberto Alomar en el año 2010, donde ocho votos lo separaron de la inmortalidad, merito que logró al siguiente año.

Los números de Biggio son realmente llamativos y es posible que sea el primer jugador de los Astros de Houston en lograr la exaltación el próximo año en una votación que tendrá a Jack Morris en su último intento, Jeff Bagwell –compañero de Biggio- en su cuarta comparecencia y a los debutantes Greg Maddux, Frank Thomas y Tom Glavine, quienes se perfilan como los favoritos.

La ceremonia de exaltación se llevará a cabo el 28 de julio en Cooperstown, Nueva York, y solo constará de las exaltaciones de Hank O´Day, Jacob Ruppert y Deacon White, quienes fueron seleccionados por el Comité de Veteranos en diciembre del año pasado.

@beisboladentro

lunes, 17 de enero de 2011

Llegará a ser inmortal Juan González

Cuando se conoció que Juan González iba a aparecer en la boleta para la ser exaltado al Salón de la Fama, los Vigilantes de Texas enviaron una carpeta brillosa para promocionar la candidatura de Igor; la misma tenía testimonios de sus ex compañeros de equipo y del antiguo dueño del equipo, el ex Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

Con tanto pergamino, no cabía duda que Texas cumplió su cometido para que los periodistas supieran que Juan González es material de Cooperstown, ya que además se sumaban dos premios JMV y sus 434 cuadrangulares. Pero lo cierto es que de nada sirvió tales hechos, el sufrimiento de González solo marca una pena capital de un año, ya que las acusaciones de esteroides pesan en un pelotero que aún no ha afirmado si fue consumidor o no.

Lo cierto es que esta sexta entrega sobre los peloteros que “merecen” su placa en el Salón de la Fama, tiene el turno del puertorriqueño Juan Igor González sin duda uno de los máximos exponentes latinoamericanos que tuvo el béisbol a comienzos de la década de los noventa.

Un pelotero que asombro con sus dos títulos de jonronero en años sucesivos y que implanto un registro de impulsadas antes del Juego de Estrellas, ese pelotero que iba rumbo a los 500 cuadrangulares y que con seguridad terminaría inmortalizado junto a las leyendas del béisbol.

Hoy, González se debate por tratar de convencer a la BBWAA que jamás consumió esteroides, pero el silencio es la tumba de este jugador, que si observamos sus números y carrera que detallare a continuación, estuvo plagada de muchas lesiones y que ocasionalmente maravilla a más de uno con una temporada por encima de lo esperado.

Un pelotero en franco ascenso

González fue firmado a los 16 años por la organización de los Rangers de Texas el 30 de mayo de 1986, su apodo de Igor se debió a su fuerza y gusto por un personaje de la Isla llamado Sol Logroño. Su estreno en las mayores con Texas, sucedió el 1 de septiembre de 1989, contaba apenas con 19 años y venía de dejar números alentadores en las menores; la revista Baseball America, consideraba al joven pelotero una de las piezas de mayor futuro en la divisa tejana, por encima de Iván Rodríguez, Sammy Sosa, Mark Whitten y compañía.

Durante 1989 y 1990, González compartió su accionar entre Texas y las ligas menores, hasta que en 1991 recibe la oportunidad.

En 1992 sería el año de su explosión al comandar la Liga Americana en cuadrangulares con 43 (uno por encima de Mark McGwire), bateando además para 260 y 109 remolcadas, que le valieron su primer Bate de Plata, además figuro en el puesto 16 para el MVP que gano Dennis Eckersley de Oakland.

Al siguiente año, el joven de 23 años ratifica lo hecho en 1992, al liderar nuevamente la categoría de cuadrangulares, esta vez con 46 (superando por uno a Ken Griffey Jr), añadiendo 118 remolcadas, 310 de bateo y 632 de Slugging que lo colocaron como líder de esa última categoría.

Ese año asiste a su primer Juego de Estrellas donde gano el Derby de los Cuadrangulares con 7, además de su segundo Bate de Plata y está vez ocupo el cuarto lugar en la votación al MVP del joven circuito que ganaría Frank Thomas.

Ofensiva de poder

En Texas, González compartió con Rafael Palmeiro, José Canseco e Iván Rodríguez un cuarteto latinoamericano de poder, antes de la ida de Palmeiro a Baltimore en 1994, Texas sumo el bate de Will Clark para ayudar a González y Canseco en la producción de carreras.

Aunque en 1994 y 1995, los números de González fueron “discretos”, bateando 275-19-85 y 295-27-82, volvió a primera plana en 1996 cuando ganaría el MVP de la Americana; ese año bateo para 314 con 47 cuadrangulares (igualando la marca para un latino) y 144 carreras impulsadas. Le gano el premio a Alex Rodríguez por tres votos 290 a 287.

Ese año inicio una cadena de tres años sucesivos dando 40 o más jonrones y cuatro de 100 o más remolcadas. Además de ayudar a Texas a ingresar por primera vez en los play off en su historia; ese año cayeron en primera ronda ante los Yankees de Nueva York. González se lució en su estreno al batear para 438, cinco cuadrangulares y nueve remolcadas.

En las siguientes tres temporadas Texas accedió a los play off en dos ocasiones más cayendo en ambas ante Nueva York, por su parte González siguió aumentando su producción ofensiva, obteniendo en 1998 su segundo MVP al batear para 318 con 45 jonrones y fue líder en impulsadas (157) y dobles con 50. Ese año estableció un nuevo registro de remolcadas antes de la pausa de mitad de temporada (101), además de asistir al Juego de Estrellas.

Nuevos aires, números discretos

Con todos sus pergaminos, los Vigilantes deciden prescindir de los servicios del puertorriqueño y esté llega a Detroit en el año 2000, donde batearía para 289-22-67, números discretos para el jugador que venía de temporadas de 40 cuadrangulares y 100 o más remolcadas; González jamás se sintió cómodo jugando en el nuevo estadio de Detroit el Comerica Park, donde señalo que era difícil dar cuadrangulares en ese parque.

Al siguiente año prueba suerte con los Indios de Cleveland, allí su carrera despega nuevamente al batear para 325, 35 cuadrangulares y 140 impulsadas. Nuevamente es convocado a un Juego de Estrellas (su tercero), y obtiene su sexto Bate de Plata. Finalizaría quinto en la escogencia del MVP que recayó en Ichiro Suzuki.

Opta por la agencia libre en espera de un megacontrato a sus 32 años y es Texas quien lo adquiere, en su regreso a la ciudad que lo vio nacer, González tiene números totalmente discretos en parte por las lesiones que lo aquejaron en las campañas de 2002 y 2003; en la primera batearía para 282-8-35 en 70 compromisos y en la segunda 294-24-70 en 82 encuentros. Lesiones en su rodilla y su espalda lo merman duramente y Texas lo deja libre. El camino del jugador se encuentra en un limbo, pues aseguran que su mejor momento ya pasó.

En 2004 trata de convencer a muchos que aún tiene condiciones y Kansas City le extiende un contrato, allí en 33 encuentros deja nuevamente números inferiores de 276-5-17; una lesión en su espalda, le imposibilita de jugar.

Su última campaña la vivió en 2005, con Cleveland que lo contrato, a pesar del régimen que venía haciendo el jugador durante la temporada muerta, su debut se dio en mayo, específicamente el 31 cuando en su único turno al bate se desgarró su bíceps femoral medial derecho totalmente fuera de hueso en las articulación de la rodilla, poniéndolo fuera de la temporada por última vez.

En 2008, intento nuevamente volver a las mayores a los 38 años de edad, San Luís lo invita a los entrenamientos, y a pesar de hacer un buen spring training bateando para 308 con un cuadrangular y 5 remolcadas en nueve juegos, fue puesto en la lista de inactivos con una lesión abdominal, San Luís prometió integrarlo al equipo una vez estuviera sano, pero González opto por no jugar más.

Esteroides y adiós a la inmortalidad

El jugador nacido en Puerto Rico es nombrado en el libro de José Canseco, donde afirma el cubano haberle inyectado esteroides al boricua; además aparece entre los sospechosos en el informe Mitchell, debido a un incidente ocurrido en 2001 donde su entrenador Ángel Presinal le fue confiscado un morral con esteroides (para esa época legales) que iba a ser usado por González. El pelotero después desmintió a su entrenador alegando que ese morral era de Presinal y no de él.

Cabe destacar que Presinal fue vetado del béisbol por dar hormonas de crecimiento a varios jugadores.

La bolsa que contenía Soladek (un analgésico), Dolo-neurobion (complejo vitamínico B) y Clenbuterol (estimulante similar a la efedrina).

A pesar de ese incidente el jugador afirma que jamás ha usado esteroides, refuto el informe Mitchell y dejo entrever que varios gerentes conocían el uso de sustancias para mejorar el rendimiento por parte de sus jugadores.

El pelotero en reiteradas ocasiones ha dicho que desea someterse a pruebas para demostrar su inocencia. “No tengo por qué ocultar nada; nunca me ofrecí, aquí estoy cuando quieran hacerme una prueba. El que no tiene hecha, no tiene sospechas”.

A pesar de eso el pelotero, aún no se ha determinado si realmente consumió o no sustancias estimulantes, lo cierto es que su nombre figuro en el informe de George Mitchell, además Canseco detalla cómo lo inició en los esteroides, después de su salida de Texas el pelotero jamás logro los mismos numeritos que dejo con los tejanos en sus primeras 11 temporadas, incluso en su regreso a la ciudad sus números descendieron considerablemente.

Aún así en 2011 en su primera comparecencia en las boletas apenas recibió un 5.2% para mantenerse vivo para el próximo año (recuerden que para seguir en las boletas el jugador debe mantenerse por encima del 5%).

Cuáles son las probabilidades de González de seguir por lo menos otro año vivo para ser un inmortal, es obvio que son nulas, sabiendo que vendrán más candidatos en los siguientes años, a pesar de las lesiones y de su salida repentina de los diamantes González decayó considerablemente a partir 1999, nunca más fue ese referente ofensivo de años anteriores, las lesiones acortaron su carrera prometedora, nunca sabremos si realmente ese González de 1989 a 1998 era el González de esteroides o el verdadero luchador en el terreno de juego; lo cierto es que su acelerado final fue igual como su accidentado matrimonio con la cantante boricua Olga Tañon.

Pergaminos

3 veces seleccionado al Juego de Estrellas (1993, 1998 y 2001)

6 veces ganador del Bate de Plata (1992, 1993, 1996, 1997, 1998 y 2001)

2 veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana (1996 y 1998)

3 veces finalizo en el top 10 del MVP

Está en el puesto 39 entre los mejores jonroneros con 434

Ganó en 1993 el Derby de los Jonrones

2 veces líder en cuadrangulares en la Liga Americana (1992 y 1993)

5 temporadas con 40 o más jonrones (1992-43; 1993-46; 1996-47; 1997-42; 1998-45)

Finalizo en el top cinco en impulsadas en cinco ocasiones

En ocho de sus 17 temporadas remolco cien o más carreras

Segundo jugador en remolcar 100 o más carreras antes del Juego de Estrellas; Hank Greenberg remolcó 103

Más impulsadas en un mes (abril 35 en 1998).

Noveno jugador en llegar a los 300 cuadrangulares con 28 años y 334 días

Empatado con Ken Griffey Jr, con más cuadrangulares en una Serie Divisional con 5



@Adonisalejandro

lunes, 10 de enero de 2011

El mejor designado no tiene cabida en Cooperstown

Continuando con los trabajos especiales sobre aquellos “posibles” candidatos al Salón de la Fama que han sido ignorados, abro está cuarta entrega con Edgar Martínez, considerado el mejor bateador designado del béisbol, desde que se comenzó a usar esta figura durante la década de los años 70.

Martínez oriundo de Puerto Rico, gozo de la fama de los cronistas deportivos, dada sus cualidades a la hora de batear, esas que le permitieron ganarse la distinción del mejor en su posición, a pesar de que el designado no goza de ningún privilegio en el campo de juego.

Aún está fresca en mi memoria aquella series divisional de 1995, donde el boricua era el referente ofensivo junto a Alex Rodríguez, Ken Griffey Jr y Jay Buhner.

En su primera aparición en 1995 ante los Yankees de Nueva York, el bateador designado de los Marineros de Seattle, descoció con su 571 de promedio a los lanzadores del Bronx que quedaban en el camino ante unos Marineros que parecían destinados al campeonato, pero que los Indios de Cleveland los neutralizaron, incluyendo a Martínez que solo bateo 087 en los seis compromisos que disputo.

Un estudioso del bateo

Edgar Martínez hizo su estreno en las mayores el 12 de septiembre de 1987, con los Marineros de Seattle, era un antesalista promedio que logro establecerse como regular en 1990, cuando sustituyo a Jim Presley; para ese entonces contaba con 27 años.

Aunque nunca fue considerado un bateador de poder, el mayor número de cuadrangulares conseguido fue 37 en el año 2000, pero en contraparte tuvo ocho temporadas sobre los veinte cuadrangulares, de las cuales siete fueron seguidas y seis campañas remolcando más de cien, de ellas cuatro fueron en forma sucesiva.

En 1992 conquistó el título de bateo de la Liga Americana con 343 de promedio, ese mismo año se alterno como tercera, primera base y designado; al año siguiente una lesión en la corva le hizo perderse casi toda la temporada, limitando su actuación a 42 compromisos, y a pesar de que el pelotero mostró disposición de volver a su posición, la gerencia de Seattle opto por alternarlo en el rol de designado, puesto que recibió a partir de 1994, pero fue en 1995 cuando le asignan el puesto de manera definitiva.

Esa campaña del 95, el boricua demostró a todos que su carrera aún seguí viva al conquistar su segundo título de bateo en el joven circuito, esta vez con un 356 de promedio. Hasta la fecha, es el único bateador designado que ha ganado un título de bateo.

Brillo en postemporada

Como resumí al principio en su debut en postemporada, Martínez y los Marineros de Seattle eliminaron en la Serie Divisional a los Yankees de Nueva York, que comenzaban a construir su dinastía ese año. Martínez brillo al bate con sus 571 de promedio, dos cuadrangulares y diez carreras remolcadas. 

Se le recuerda el doblete que le dio a Jack McDowell para dejar en el terreno a Nueva York en el juego decisivo, donde Joey Cora anoto la del gane para enviar a Seattle a su primera serie final en su historia. Era un hecho que Seattle, estaría en la Serie Mundial, pero los Indios de Cleveland, comandados por Carlos Baerga, Omar Vizquel, Kenny Lofton, Albert Belle, Manny Ramírez, Jim Thome y Eddie Murray los dejaron en el camino.

En esta serie el boricua recibió de parte de los periodistas que cubrían la fuente de béisbol la distinción del mejor bateador designado del béisbol y comenzaban a dilucidar que culminaría su carrera en Cooperstown.

Y así fue en los siguientes años, Martínez siguió demostrando su valor para Seattle y el béisbol, y los periodistas aseguraban que la inmortalidad sería el punto culminante en su carrera. 

Tanto fue su aporte que al momento de su retiro en 2004, las grandes ligas decidió colocar su nombre al premio del mejor bateador designado del béisbol, sin duda un honor que pocos merecen.
 
Simplemente era un designado

Acaso ser catalogado el mejor designado fue un delito para la carrera de Edgar Martínez, el boricua lucho por ser catalogado el mejor en su rol por encima de Frank Thomas y José Canseco, quienes a pesar de producir más que Martínez este supo definir el rol de designado. Tanto fue el aporte de este pelotero que luego de su retiro el mejor designado es actualmente David Ortiz, y nadie lo ha bajado de ese trono.

Si, sólo fue un bateador designado, a lo mejor no hallaremos ningún Guante de Oro, pero aún así se las ingenio para dos títulos de bateo, siete elecciones al Juego de Estrellas, cinco bates de plata y ganador del premio Roberto Clemente en 2004.

¿Acaso con estas distinciones no merece estar en el Salón de la Fama, el mejor bateador designado de todos los tiempos?, que sucedió para que esa imagen que forjaron aquellos periodistas que hoy en su mayoría son votantes para que Martínez no haya recibido su exaltación.

Acaso no recuerdan los electores que Paul Molitor electo al Salón de la Fama en 2004 en su primer intento obtuvo 85.2% de los votos, participo en 1.174 partidos como designado de los 2.683 partidos que jugó en las mayores. A lo mejor los votantes consideraron que Molitor jugó los últimos siete años de su carrera como designado; pero aún así esa cifra no se compara con los 1.412 encuentros que vio como designado Martínez de los 2.055 partidos que actúo. 

Esto es todo lo que hay que saber, su OPS + ajustado de carrera de Martínez fue de 147. El miembro del Salón de la Fama que califica como el segundo mejor bateador designado de la historia, Paul Molitor, marco un OPS + así de bueno en sólo dos de sus 21 temporadas.

Y aunque Paul Molitor llegó con números de designado, la candidatura de Martínez es única; en 2010 en su primer año en la papeleta ocupo el séptimo puesto con 36.2% (195 votos), y aunque ese porcentaje se considero “aceptable”, para alguien que tuvo una carrera a tiempo completo como designado, los electores aún consideraban que ese rol no cumple con los “parámetros” de Cooperstown.

Pero, cuáles son esos parámetros que tienen el Salón de la Fama para admitir a estos peloteros, o cuáles son los que tienen los votantes al emitir sus votos; este año Martínez ocupo el octavo puesto con un 32.9% (191 votos), es decir, obtuvo cuatro votos menos en relación a su debut; ¿Cuál es el futuro de Martínez en los siguientes años?, por lo visto en estas dos votaciones el panorama luce igual, hay timidez en los votantes para reconocer la labor del designado.

Martínez es material para Cooperstown, de eso no cabe duda, el sufrimiento será año tras año, aún tiene trece elecciones más, por cómo se manejo este año y los candidatos a venir Martínez “pudiera” recibir su entronización ya en sus últimos años, ojala esto no suceda, porque pasaría a una lista donde el último Bert Blyleven espero 14 años para recibir el llamado.

Allí están los números

Edgar Martínez fue un pelotero que hizo carrera en Seattle, fue popular en sus fans quienes vieron partir a otras estrellas como Griffey, Johnson y Rodríguez, allí estuvo Martínez fiel a su equipo y a su fanaticada. 

El año pasado cuando Martínez apareció por primera vez en la hoja de votación de Cooperstown, algunos periodistas midieron el WARP (Wins Above Replacement Player) que es las contribuciones de bateo, pitcheo y defensa de cada jugador  de Martínez con otros antesalistas que están en Cooperstown; el boricua jugó más de 550 encuentros en la tercera base, su promedio fue de 57.7, mientras que los demás antesalistas promediaron 59.5.

Con Martínez a tiempo completo como designado, Seattle fue cuatro veces a postemporada, no cabe duda que su bate era más respetado que el guante. En 1995, Martínez marcó su mejor récord de carrera con 8.6 de WARP, bateando para una línea ofensiva de 356/479/628, liderando la liga en promedio, OBP y dobles con 52.

Coincidencialmente es a partir de esa campaña donde Martínez inicia un periodo de siete años bateando para promedios de 329/446/574 con 42 dobles, 28 jonrones, 107 pasaportes y 6.2 WARP al año. Además fue parte importante del equipo que gano 116 triunfos en 2001.
Miembro del Dream Team de Pto. Rico en la Serie del Caribe 95

Martínez no es el primer candidato al Salón de la Fama que se beneficia de haber pasado sus últimos años como bateador designado; Paul Molitor llegó a Cooperstown en gran medida por lo que hizo como designado. Martínez jugó muy pocos partidos en el terreno, no sólo se afianzo a una edad relativamente tardía (27 años), sino que las posibles ganancias de riesgo/recompensa no eran meritorias una vez se estableció como un bateador elite, a pesar de que Seattle lo pudo haber colocado como primera base.

No hay duda que era realmente un bateador especial. Entre aquellos con al menos 8.000 turnos, Martínez ocupa el puesto 13 en OBP y el 17 en True Average que representa cuántas carreras generó un jugador por cada aparición al plato. Los nombres que están por encima de él son Babe Ruth, Ted Williams, Mickey Mantle, Rogers Hornsby, Willie Mays, Ty Cobb y Hank Aaron.

Nada de que demostrar

Martínez ganó un par de títulos de bateo y es el único designado que lo ha hecho, es uno de los ocho jugadores que tiene 300 jonrones, 500 dobles y un promedio superior a los 300. En 18 temporadas sus números hablan por sí solo; a lo mejor si hubiera alcanzado los 3.000 hits y 500 cuadrangulares fuera otra la historia. 

Sus 2.247 imparables son superiores a los conseguidos por otros inmortales como Mike Schmidt (2.234), Willie Stargell (2.232), Joe Sewell (2.226), Joe DiMaggio (2.214) y Bill Terry (2.193), por nombrar sólo algunos.

Sus 309 cuadrangulares superan a algunos inmortales como Al Simmons (307), Rogers Hornsby (301), Chuck Klein (300) entre otros.

Para los estadistas, Martínez es uno de los quince peloteros en la historia del béisbol que se retiró con un promedio de bateo superior a 300, un porcentaje de embasarse por encima de 400 y un slugging por encima de 500; dicho grupo están Ty Cobb, Babe Ruth, Lou Gehrig, Ted Williams entre otros.

También está en un club de bateadores de 300 de average, 400 de porcentaje de embase y slugging de 500, que tiene a Nap Lajoie, George Sisler, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Willie Mays, George Brett, Willie McCovey y Kirby Puckett.

Miembros del club 300-400-500
Jugador
Carrera
AVE
OBP
Slugging
Ty Cobb
1907-28
.366
.433
.512
Stan Musial
1941-63
.331
.417
.559
Tris Speaker
1907-28
.345
.428
.500
Mel Ott
1926-47
.304
.414
.533
Babe Ruth
1914-35
.342
.474
.690
Rogers Hornsby
1915-37
.358
.434
.577
Jimmie Foxx
1925-45
.325
.428
.609
Lou Gehrig
1923-39
.340
.447
.632
Harry Heilmann
1914-32
.342
.410
.520
Ted Williams
1939-60
.344
.482
.634
Ed Delahanty
1888-03
.346
.411
.505
EDGAR MARTINEZ
1987-04
.312
.418
.515
Dan Brothers
1879-96
.342
.423
.519
Hank Greenberg
1933-47
.313
.412
.605
Joe Jackson
1980-20
.356
.423
.517

El tiempo dirá si Martínez es inmortal o no.

@Adonisalejandro

sábado, 24 de julio de 2010

Andrew Dawson ya es inmortal...



Este domingo Andre Dawnson verá cristalizado un sueño de 21 temporadas, cuando su placa este inmortalizada en el templo de los inmortales en Cooperstown, Nueva York. Un sueño que tardó trece años en llegar, al fin los periodistas reconocieron la labor de Dawson que al retirarse dejo números llamativos como 438 cuadrangulares, 1.591 carreras producidas y un sólido 279 de average, un pelotero que en la década de los ochenta fue un vendaval en el campo.

Su exaltación se hará con el uniforme de los desaparecidos Expos de Montreal, siendo apenas el segundo miembro de la extinta franquicia (el primero fue Gary Carter en 2003) que hoy lleva el nombre de los Nacionales de Washington.

Fue el único pelotero que recibió los votos necesarios para su exaltación, recibió 420 votos de 539 miembros que votaron para un 77,9%. Junto a él lo acompañaran el árbitro Doug Harvey y el manager Whitey Herzog.
Dawson, muestra el uniforme de los Expos

Apodado el “Halcón”, estuvo en cuatro equipos durante su exitosa carrera de 21 temporadas (Montreal, Chicago, Boston y Florida), pero fue durante sus años con los Expos y Cachorros cuando se convirtió en uno de los bateadores más temibles del béisbol, poseía todas las herramientas que requería un jugador y mezclo muy bien su velocidad con el bateo, aunque nunca fue un 30-30 supo correr bien las almohadillas para robarse de por vida 314 almohadillas.

Novato del Año en 1977 como miembro de los Expos de Montreal, dejando números de 326 de ave, 19 jonrones, 65 remolcadas y 21 robos en 139 partidos, números que de una vez comenzarían a catapultarlo dentro de una alineación que contaba con Gary Carter, Tany Pérez y Larry Parish. Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1987 con los Cachorros que finalizaron ese año en el último lugar, a 18, 5 juegos del primer lugar que ocuparon los Cardenales de San Luís,  pero tuvo unos guarismo  de 49 jonrones y 137 impulsadas (líder) suficientes para vencer a Ozzie Smith. Ganador de ocho Guantes de Oro por su excelente defensa en el jardín central y de cuatro Bates de Plata. Obviamente no podemos olvidar sus ocho participaciones al Juego de las Estrellas. Números nada mal para este pelotero de 55 años de edad.

Kirk Gibson, quien jugó durante la época de los ochenta y fue testigo de las proezas de Dawson señalo que “Era un tipo a quien respetábamos competitivamente”, "Es muy merecedor. Ese es el tipo de persona que cualquiera apoyaría para el Salón de la Fama. Es un tipo muy profesional que hacía las cosas bien, jugaba duro en cada juego y tenía sus cualidades".  Reseño el actual manager de los Cascabeles de Arizona.

Desde hace unos años los directivos de Cooperstown decidieron que el pelotero no tendría la potestad de usar la gorra que deseaba ser exaltado, ya que algunos equipos daban bonos extras al pelotero por usar la gorra de una franquicia. Dawson quería ser exaltado como miembro de los Cachorros, pero los directores del Salón decidieron que en la placa llevará la gorra de los Expos; uniéndose a Gary Carter, como los únicos miembros que fueron exaltados con esa franquicia y que por los siguientes candidatos, ya no habrá miembros que pertenezcan a esa organización.  

El impacto que tuvo Dawson  se sintió en 2005 cuando en su discurso de exaltación, Ryne Sandberg, compañero de El Halcón en los Cachorros, dedico parte de su discurso a este pelotero.

“Ningún jugador en la historia del béisbol trabajó más fuerte, sufrió más o lo hizo mejor que Andre Dawson. Él es el mejor que jamás he visto. El Halcón. Yo lo vi ganar el JMV para un equipo de último lugar en 1987, y es la cosa más increíble que jamás he visto en el béisbol. Él lo hizo de la forma correcta, de la forma natural, y lo hizo en el terreno y en las bases y de muchas maneras, y yo espero que algún día se pare allá arriba. "

Dawson será el jardinero derecho número 24 en ingresar a Cooperstown. La lista por posiciones la conforman 71 lanzadores, 23 campocortos, 23 jardineros derechos, 21 jardineros izquierdos, 21 primeras bases, 19 segunda bases, 13 terceras bases, 16 receptores y un bateador designado (Paul Molitor)

 Quienes lo acompañan

Herzog fue un ganador donde estuvo
Whitey Herzog, ex manager en las mayores que debuto en 1956 como jugador de los Senadores de Washington, en 1963 comenzaría su peregrinar en los puestos de directivo, scout, gerente hasta ser manager con los Reales de Kansas City, a los que llevo a tres apariciones a playoff de manera consecutiva (1976-1978). En 1980 llega a los Cardenales de San Luís, con quienes obtiene la Serie Mundial de 1982. Se retiraría en 1990 como manejador, aunque se rumoreo su vuelta en 1993 con Boston pero no fue así.

Se cree que parte de su discurso pueda ser dedicado a Roger Maris a quien considero su gran amigo y fue un excelente jardinero, del cual ha promocionado para que sea insertado al Templo de los Inmortales. 


Doug Harvey
Finalmente Doug Harvey, ex árbitro que trabajo en la Liga Nacional desde 1962 a 1992. Siempre fue autoritario en cuanto a su manera de seguir las reglas de juego, estuvo como umpire en 4.670 juegos, ocupando el tercer lugar en la historia de las mayores.

Estuvo en cinco Series Mundiales (1968,74,81,84 y 88), y seis Juegos de Estrellas (1963,64,71,77,82 y 92), parte de una dilatada historia como árbitro de las mayores.