lunes, 6 de octubre de 2014

Managers con experiencia para la 2014-2015



Tres días nos separan para que se cante la voz de play ball en los estadios de Venezuela. Tres días nos separan para que la afición se vuelque a los distintos escenarios a apoyar a sus conjuntos. Tres días nos separan para que la pasión de los venezolanos nos desborde alegrías a granel.

La campaña 2014-15 que se jugará en honor Luís Aparicio, promete mucha intensidad y paridad en cada uno de los conjuntos que hacen vida en la liga. A lo largo de 342 encuentros, los ochos conjuntos demostrarán que los movimientos realizados al finalizar la 2013-14, rindieron frutos; una campaña en la que ganar la mayor cantidad de compromisos en octubre, puede marcar o no la clasificación al round robin.

A diferencia del torneo anterior, el inicio del campeonato no se verá empañado por el Acuerdo Invernal, de allí a que los conjuntos cuenten con técnicos de sobrada trayectoria en nuestra pelota y uno que otro fuera de ella, pero que tienen en común sed de triunfo en una liga considerada la mejor del Caribe.

La temporada que esta por arrancar, tendrá a cinco managers criollos, cifra que constituye un récord para nuestra pelota, demostrando el buen nivel de los técnicos venezolanos en el béisbol organizado. Del grupo, Henry Blanco y Omar López debutarán en la liga.

Entre los técnicos foráneos Buddy Bailey es el de mayor experiencia, el norteamericano que dicto una hegemonía con los Tigres de Aragua, ahora espera hacer lo propio con los Tiburones de La Guaira, equipo hambriento de títulos y que cuenta con una camada de noveles promesas a las que Bailey puede explotar como lo hizo hace un lustro con los felinos.

Aquí los managers de la 2014-15:

Omar López (Caribes de Anzoátegui)
Ser manager debutante en una liga como la venezolana, puede traer un poco de presión al cargo. Pero ese no es el caso de Omar López, así lo aseguró Samuel Moscatel, gerente general de Caribes de Anzoátegui.

"Consideramos que Omar López está plenamente capacitado para llevar las riendas del club, apostamos por la continuidad y el conocimiento que tiene del equipo y de la liga".

Para López este será su tercer año con la tribu. En sus dos primeras campañas se desempeño como coach de tercera bajo la dirección de Alfredo Pedrique. Anteriormente sumo tres zafras como técnico de Navegantes de Magallanes.

López ya cuenta con una amplia experiencia en el béisbol estadounidense y conoce muy bien las necesidades de un club que se muestra renovado con las adquisiciones realizadas y que los coloca como aspirantes al título.

Dave Hudgens (Leones del Caracas)
Era un hecho que la gerencia de los Leones del Caracas ratificará a Dave Hudgens como su manager para la campaña que está por iniciar.

El estadounidense tomará las riendas del club metropolitano por segundo año consecutivo, tras quedar a un paso de la final la campaña anterior. Hudgens, ha sabido lidiar con la presión y ha demostrado que puede sacar provecho del talento de algunos jugadores.

Henry Blanco (Bravos de Margarita)
Blanco se presenta como una apuesta arriesgada para la gerencia de los Bravos de Margarita. No tiene trayectoria como técnico, apenas se retiró la campaña anterior, pero tiene en su haber una experiencia de casi 20 años como jugador, en las que ha servido como tutor de algunas figuras tanto en el Caracas como en Margarita.

"Henry Blanco se adapta a lo que tenemos y a lo que queremos. Conoce el equipo, los jugadores lo respetan, incluso los americanos, su carrera como jugador es impecable"", expresó Yves Hernández, gerente general del equipo.

Ese será su punto fuerte, pero habrá que ver si lo adquirido en estos años le servirá para impulsar a un conjunto que ha quedado en deuda en los últimos años.

Buddy Bailey (Tiburones de La Guaira)
Es el de mayor experiencia entre el grupo de técnicos esta campaña.

Bailey llevó a los Tigres de Aragua a nueve finales, seis títulos de la LVBP y una Serie del Caribe, antes de ser cesanteado por los felinos a mediados de la campaña anterior.

Sus credenciales eran imposibles negar, de allí a que Tiburones de La Guaira tomarán la decisión de contratarlo para confeccionar una divisa que ya tiene 29 años sin título.

Bailey ya tiene la experiencia en este tipo de situaciones y La Guaira cuenta con un nutrido grupo de jugadores que comienzan a dar destellos en el béisbol norteamericano, por lo que la conducción del norteamericano será determinante en la nueva estructura que la gerencia salada desea construir.

"Buddy Bailey es un mánager respetado, no solo en nuestro país, sino especialmente en Estados Unidos, donde dirige el conjunto AA de los Cachorros de Chicago. Su designación es una apuesta por alguien que ha demostrado que sabe ganar títulos, algo que en Tiburones estamos buscando desde el primer día que adquirimos una de las franquicias con más tradición en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional", expresó Antonio José Herrera, vicepresidente de La Guaira.

Luís Sojo (Tigres de Aragua)
Álvaro Espinoza fue el nombre que más se vinculó a los Tigres de Aragua cuando la nueva directiva encabezada por Carlos Guillén, tomo el equipo. Si bien las conversaciones no llegaron a un acuerdo, Luís Sojo se presentó como la apuesta segura por la directiva felina.

Un título en la liga y una trayectoria como dirigente avalaron la designación del petareño que tendrá la dura tarea de sustituir el legado de éxitos que Bailey dejo en la organización.

Aragua realizó diferentes movimientos con el propósito de nutrir su plantilla y volver a demostrar porque fueron considerados el equipo de la década.

Carlos García (Navegantes del Magallanes)
Será la quinta experiencia del actual manager campeón del torneo.

A diferencia de las dos anteriores, García tomara las riendas de los Navegantes del Magallanes desde el inicio con la esperanza de conseguir el tricampeonato.

García cuenta con el respaldo de una gerencia que lo ha apoyado en cada decisión que toma y goza del respeto de sus jugadores, por lo cual sabe lidiar muy bien con una plantilla cargada de talento.

La presión de ser el campeón reinante siempre será un aliciente para un competidor como El Almirante.

Félix Fermín (Cardenales de Lara)
Los Cardenales de Lara habían sostenido conversaciones con Mike Guerrero para que fuera su manager esta temporada. Si bien no se llegó a un acuerdo, la gerencia crepuscular, consiguió a uno de los estrategas más exitosos del béisbol de República Dominicana, Félix Fermín.

El quisqueyano llega con una credencial de casi 500 triunfos entre la liga dominicana y mexicana, si bien será su debut en la venezolana, Fermín sabe el buen nivel que hay en esta liga.

Actualmente el equipo larense está en fase de reestructuración y Fermín se presenta como el arquitecto para confeccionar una divisa ganadora.

Eduardo Pérez (Águilas del Zulia)
Tras una salida abrupta en la 2009-2010 cuando era manager, Eduardo Pérez regresa a las Águilas del Zulia, con la convicción de dejar la sequía de triunfos en el elenco rapaz.

Pérez vuelve cargado de más experiencia y dispuesto a dirigir un grupo de jugadores que se encuentran en el mejor momento de sus carreras. Ya el citojense ha dicho que no cambiará su manera de dirigir y siempre se mostrará dispuesto a defender a sus jugadores, exigirá disciplina para lograr ese propósito.

En sus dos temporadas como dirigente (2008-09 y 2009-10), Pérez llevó a los zulianos al round robin, pero el equipo carecía de peloteros en esta fase, recrudeciendo en su pronta eliminación. Para este año las cosas prometen ser mejor y Pérez espera cumplir una tarea pendiente.

@beisboladentro

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martes, 30 de septiembre de 2014

Comienza la postemporada en la MLB



Existe la posibilidad que se juegue la Serie Mundial en una misma ciudad con Washington-Baltimore, Anaheim-Dodgers u Oakland-San Francisco. Habrá un nuevo monarca que ostente el título que los Medias Rojas de Boston conquisto el año pasado

Hoy inicia la fiesta de la postemporada y la Liga Americana abre fuego con la definición del comodín entre los Atléticos de Oakland y Reales de Kansas City, la misión es vencer o morir.

Oakland ha venido recuperando su juego pese a su descalabro en agosto que le hizo perder el primer lugar de la División Oeste, mientras que los monarcas contarán con el apoyo de su público para avanzar a una instancia a la que no accedían desde hace 29 años.

El ganador del compromiso garantiza mantenerse con vida en los playoffs y enfrentarse a los Angelinos en la Serie Divisional, mientras que para el derrotado la temporada llegará hasta hoy.

Serán cuatro los venezolanos que estarán disponibles en el lineup de este compromiso. Por los elefantes, Alberto Callaspo será el único nativo. El utility debe arrancar en la banca, donde pasó bastante tiempo en el final de ronda regular. En cambio, el careta Salvador Pérez, el camarero Omar Infante y el campocorto Alcides Escobar sí estarán entre los abridores de los Reales.

Escobar, precisamente, viene de disputar todos los juegos de la temporada (162), algo que solo habían logrado tres venezolanos en el pasado: Alfonso “Chico” Carrasquel (155JJ en 1954), César Tovar (164JJ en 1967) y Bob Abreu (162JJ_en 2001 y 2005).

Por su parte, Pérez viene de actuar en su segunda campaña completa, en la que fue titular en el Juego de Estrellas y es candidato al Guante de Oro.

Tanto para el receptor como para el campocorto será su primera participación en la fase, mientras que para Infante será su quinto playoffs -tercero consecutivo-.

Los monarcas se impusieron (5-2) ante Oakland en la serie particular de la ronda regular, sin embargo, para esta confrontación -que es a partido único- el pasado no cuenta para salir victorioso y ganarse el derecho de avanzar y jugar ante los Angelinos de Los Ángeles.

Si bien los Reales van a su primer playoffs desde 1985, muestran un line up más balanceado, una sólida defensa y un extraordinario bullpen. Los Atléticos cuentan con más experiencia, aunque en la segunda parte de la zafra exhibieron una muy disminuida ofensiva y el más bajo porcentaje de victorias en segunda mitad (.433) desde 1933. En fin, todo se define está noche en el diamante.
San Francisco y Pittsburgh deciden en la Nacional
El miércoles tocará el turno a Gigantes de San Francisco y Piratas de Pittsburgh, quienes definirán el último clasificado para enfrentarse a los Nacionales de Washington en la Serie Divisional.

Los bucaneros tras dos décadas sin postemporada, accedieron nuevamente por la vía del comodín y amparados en el bate de Andrew McCutchen, MVP de la campaña pasada, quien parece ser el artífice del resurgir de la divisa que cuenta con una camada de peloteros jóvenes con hambre de triunfo.

Entretanto, los Gigantes de San Francisco, buscarán reverdecer viejos lauros en una campaña atípica donde Bruce Bochy ha demostrado que se puede ganar sin contar con dos abridores como Tim Lincecum y Matt Caín y sin la presencia de Ángel Pagán en la alineación.

Las cartas están echadas, quienes obtendrán los boletos, lo sabremos en las próximas horas.

@beisboladentro

domingo, 28 de septiembre de 2014

El pequeño Astro fue el verdadero gigante


Nuevamente Venezuela hace historia en las Grandes Ligas.

José Altuve es oficialmente el quinto criollo con una corona de bateo en las Grandes Ligas, al superar a su compatriota Víctor Martínez en una emotiva batalla. El camarero de los Astros de Houston terminó la campaña con promedio de 341, mientras que Martínez finalizó segundo con 335.

Altuve que no estaba pactado a jugar este domingo, convenció al mánager interino Tom Lawless para que lo incluyera en la alineación y soltó dos petardos en cuatro turnos para asegurar en el terreno de juego la primera corona de bateo para un jugador de los Astros de Houston en su historia.

Con sus 225 inatrapables, Altuve amplió la marca para peloteros venezolanos, así como para la franquicia y un jugador de la segunda base.

Se quedó a 14 hits de la marca para latinos en poder de Rod Carew, quien la estableció en 1977.

Asimismo, fue el partido 65 con más de dos imparables esta temporada.

Altuve se une a Andrés Galarraga (1993), Magglio Ordoñez (2007), Carlos González (2010) y Miguel Cabrera (2011-2013), como los venezolanos con un cetro de bateo, siendo además la quinta ocasión sucesiva que Venezuela se lleva dicha distinción (cuarta en la Americana).

El criollo comenzó la jornada con ventaja de tres puntos sobre su coterráneo Víctor Martínez, quien falló en sus tres turnos y concluyo con promedio de 335, seis puntos por detrás de Altuve.

Sin duda esta temporada fue fructífera para el camarero de 1.67 de estatura, convirtiéndose en el séptimo pelotero de todos los tiempos en cosechar 200 hits, 50 bases robadas y 40 dobles en una temporada.

Además de la corona de bateo, Altuve lideró el joven circuito en bases robadas (56) e imparables (225).

De interés…
7 coronas de bateó tiene Venezuela en las Grandes Ligas, siendo la primera ocasión que dos peloteros venezolanos concluyen primero y segundo lugar.

@beisboladentro 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Williams y Showalter con los honores para el Mánager del Año



Esta es la última entrega de los principales candidatos a los premios de las Grandes Ligas, y el turno es para el Mánager del Año, premio que presenta a varios estrategas y que promete ser muy reñido a diferencia de años anteriores.

En la Liga Nacional, el debutante Matt Williams pudiera llevarse los honores por encima de Bruce Bochy y Clint Hurdle. Mientras que la Americana presenta a Buck Showalter con muchos méritos para imponerse a Mike Scioscia, Ned Yost y Lloyd McClendon.

Debut por lo grande
La directiva de los Nacionales de Washington siguió la moda de dar el puesto de mánager a ex jugadores sin experiencia, allí entró Matt Williams, quien logró cohesionar un equipo como Washington plagado de talento que saco una abismal diferencia de 17 juegos en la División Este del viejo circuito, por encima de los Bravos de Atlanta, Marlins de Miami y Mets de Nueva York.

Los Nacionales lidiaron con la lesión de Ryan Zimmerman, quien solo pudo disputar 59 encuentros, así como la pérdida momentánea de Wilson Ramos y Bryce Harper. Pero encontraron en Anthony Rendón como el remplazo ideal de Zimmerman, así como la llegada oportuna de Asdrúbal Cabrera, quien pese a ser campocorto, acepto ser movido a la segunda base, dando resultados favorables al equipo.

El pitcheo tampoco defraudo a Williams, los cinco abridores de los Nacionales (Strasburg, Zimmerman, Roark, González y Fister) sobrepasaron los 10 triunfos, mientras que Rafael Soriano y Drew Storen formaron un excelente dúo a la hora de cerrar encuentros.

Bruce Bochy se presenta como la competencia de Williams al galardón, el estratega de los Gigantes de San Francisco, ha realizado un excelente trabajo desde que está al frente del equipo de la Bahía.

La última vez que Bochy se llevó el premio fue en 1996 cuando dirigió a los Padres de San Diego, desde entonces, ha sido un arquitecto en San Francisco y lo demostró este año al mantener al equipo luchando por uno de los boletos del comodín. Perdió a Matt Cain, Ángel Pagán y Brandon Belt, durante periodos extensivos, mientras ha lidiado con la inconsistencia de Tim Lincecum y Sergio Romo, aún así Bochy deposito confianza en sus dirigidos y el premio a la constancia se reflejo en su clasificación a la postemporada.

Showalter sin rivales
En su momento Buck Showalter fue conocido como el constructor de equipos ganadores, su experiencia en los Yankees de Nueva York (1992-95), Cascabeles de Arizona (1998-2000), Rangers de Texas (2003-06) y Orioles de Baltimore (2010-) lo certifica.

Pero una vez salía de estos equipos, comenzaron a llegar a la postemporada e incluso obtener una Serie Mundial.


El sabor amargo de no llegar a esas instancias era meta pendiente para Showalter, quien lidió con la perdida de Matt Wieters y Manny Machado. Eso sin contar con la suspensión de Chris Davis en septiembre, y la inconsistencia de Ubaldo Jiménez; pero aún así Baltimore se mantuvo firme en el primer lugar de la División Este del joven circuito por encima de unos dubitativos Yankees de Nueva York y Azulejos de Toronto.

Una diferencia de 12 juegos en una de las divisiones más fuertes de todo el béisbol da crédito a lo hecho por Showalter esta compaña.

Las expectativas con Baltimore no eran las mejores para esta campaña, de allí a que el dirigente nacido en la localidad de DeFuniak Springs, Florida, se lleve seguramente el premio.
Mike Scioscia, es otro rival a llevarse el premio.

Cuatro años tenían los Angelinos de Los Ángeles de Anaheim sin ir a la postemporada, en ese lapso habían hecho grandes adquisiciones, que no se tradujeron en victorias, incluso se mantuvo en su puesto a pesar de los constantes rumores de despido y esta temporada, engrano las piezas y llevó a Anaheim a ser el primer equipo de todo el béisbol en clasificar primero a la postemporada.

El éxito de Scioscia radica en el trabajo y confianza depositada en peloteros claves, que sacaron al equipo a flote y que lograrían desbancar a los Atléticos de Oakland del primer lugar de la División Oeste a finales de agosto.

Otras entregas


@beisboladentro

¿Afectó Jeter a los Yankees de 2014?



SAN LUIS -- Algunas personas empleadas por los Orioles de Baltimore en 1995 han hablado con reverencia a lo que ocurrió el 5 y 6 de septiembre, cuando Cal Ripen jugó en sus partidos consecutivos 2,130 y 2,131. La respuesta de los fanáticos a Ripken y la celebración del béisbol en esos dos días no pudieron haber sido más especiales y la manera en la cual Ripken manejó esas 48 horas fue excepcional, desde los cuadrangulares que pegó hasta su disponibilidad para salirse de su rutina y compartir ese momento.

Y muchas de esas mismas personas que trabajaron para los Orioles también te hubieran dicho que jamás quisieran volver a tener un rol en un jugador construyendo una racha partidos consecutivos como la de Rikpen.

Porque creen que para el equipo -- el grupo de jugadores cuyo propósito teóricamente es ganar partidos -- la racha de Ripken no fue algo bueno, y que debió de haber tenido días libres, por el bien del equipo. Te dirían que la racha de Ripken se convirtió en una carga para las operaciones de béisbol porque la racha tenía que ser parte de la fórmula al momento de tomar decisiones y hasta sobrepasaba la visión del manager.

Dentro de varios años, habrá gente que trabajaba por los Yankees de Nueva York esta temporada que diría lo mismo sobre la última temporada de Derek Jeter -- que la devoción ampliamente establecida por la organización de ganar partidos ha tomado un rol secundario al esfuerzo de presentar a Jeter bajo la mejor luz posible y pretender que, poniéndolo en el campo de juego, que le da a los Yankees la mejor oportunidad de ganar.

Los Yankees se han ganado un campeonato en ceremonias esta temporada, creando más recordatorios para los fanáticos y una narrativa importante en un momento en el cual quizás se siente como que es lo más correcto. Mientras las imágenes de la temporada de la NFL del 2014 hasta el momento son dominadas por un pedazo de video de una cámara de seguridad en Atlantic City, el béisbol ha tenido la capacidad de pausar y honrar a Jeter por sus glorias y como le ha servido bien al deporte.

Pero en algún momento en ese camino, los Yankees se salieron de curso y el ganar se convirtió en algo secundario al cuento de hadas de Derek Jeter 2014. Joe Girardi dijo al comienzo de la temporada que "a mí no me contrataron para montar una gira de despedida", pero en esencia, eso es exactamente lo que ha ocurrido.

Una decisión de ponerlo a jugar otra posición o bajarlo en la alineación hubiera complicado todo y hubiera tenido que ser una decisión organizacional. En última instancia, sin embargo, esta decisión está en manos de Girardi, y es Girardi el que firma las tarjetas de alineación con Jeter bateando segundo y jugando el campo corto toda la temporada.

A menos que los Yankees hagan la remontada más impresionante en la historia, serán eliminados de contención para los playoffs en la próxima semana y, mientras nunca en realidad sabremos si una utilización de Jeter hubiera hecho alguna diferencia en la tabla de posiciones, los números están claros: en el día a día, fue uno de los peores jugadores en las Grandes Ligas este año.

Con Jacoby Ellsbury fuera de la alineación en los próximas, es probable que Jeter termine la temporada con más turnos al bate que cualquier otro Yankee y termine entre los primeros 50 en apariciones al plato en las mayores con más de 600.

Casi todas las apariciones de Jeter han sido desde la segunda posición en la alineación y tiene un OPS de .615, el tercer peor entre los 25 bateadores con más de 200 apariciones bateando segundo -- solo Omar Infante (.586) y B.J. Upton (.612) han estado peor. A pesar del peor OPS de su carrera, Jeter tiene el tercer mayor número de apariciones en la segundo en MLB (Mike Trout está primero con 688 y Elvis Andrus segundo con 632).

El juego defensivo de Jeter también ha sido un problema esta temporada, un hecho del cual el personal de los Yankees está seguramente en conocimientoñ en ocasiones Girarde removió a Jeter a cambio de defensa. Según Baseball Info Solutiones, Jeter tiene un rating de -9 en términos de carreras defensivas salvads, empate por 17mo entre los 22 torpederos que cualifican. En las últimas cinco temporadas, Jeter tiene un rating de -56, el peor entre los torpederos en ese espacio de tiempo.

El que Jeter haya sido un jugador mediocre esta temporada no pudo haber sido una gran sorpresa para los Yankees. Solo tuvo 73 apariciones al plato en el 2013 al recuperarse de la fractura de su tobillo y lució terrible, con un OPS de .542. La posibilidad de que la regresión de Jeter -- y la realidad de que necesitaba ser movido a un rol de menor responsabilidad -- fue discutida aquí y en otros lugares en enero y en los primeros días de mayo.

Cuando Jeter tuvo un mal comienzos, con un OPS de .588 el 4 de myo, Girardi debió haber hecho los ajustes. Para ese momento, los Yankees ya tenían un medida amplia para pasar juicio -- los entrenamientos primaverales y un mes de la temporada regular. Girardi debió haberlo movido más abajo en la alineación. Debió haberlo utilizado menos en el campo corto y más en la primera base, en dónde los Yankees tuvieron una necesidad constante y utilizaron jugadores con poca experiencia en esa posición, como Francisco Cervelli, Brian McCann y hasta Carlos Beltrán, quienes se cantaron voluntarios para jugar allí. En total, ocho Yankees jugaron la primera base esta temporada.

Claro, quizás había preocupación sobre cuál sería la respuesta de Jeter, si se sentiría humillado. Y lo que se pudo haber dicho es esto: Esto no es un insulto. Es una concesión a lo que es inevitable. Todo miembro del Salón de la FAma que jugó por décadas se tuvo que mover a un rol menor al final de sus carreras. Hank Aaron, el líder en cuadrangulares de todos los tiempos en 1976, bateó tan abajo como sexto en su última temporada. Willie Mays, quizás el mejor jardinero central de todos los tiempo, jugó mucho en la primera base en su última temporada, y jugó a tiempo parcial. Babe Ruth fue dejado en libertad por los Yankees en 1934, terminando su carrera con los Bravos de Boston. Ripken cambió de posiciones.

¿Habría esto causado incomodidad en la relación entre Girardi y Jeter? Absolutamente. Al igual que lo hizo para Casey Stengel y Joe DiMaggio luego de que DiMaggio se diera cuenta que prefería utilizar al más juvenil Mickey Mantle. DiMaggio, quien vio su propio descenso en el futuro, se retiró tras jugar su último partido a la edad de 36 años. Jeter tiene 40 años y está jugando la posición defensiva más difícil y crucial de todo el diamante.

Jeter pudo haberle hecho la vida más fácil a Girardi si hubiera ido a donde su dirigente para darle libertad de moverlo en la alineación o de posición; Girardi dijo el fin de semana pasado que eso nunca ocurrió.

La duradera excelencia de Jeter, como es el caso de los grandes jugadores, fue construida en su capacidad de creer en si mismo. EL obvio que no reconoció lo absurdo de estos momentos cuando Brendan Ryan -- uno de los mejores torpederos en el juego -- fue utilizado en primera base, mientras Jeter estaba en el campo corto.

Pero si Girardi hubiera hecho los cambios, quizás con las objeciones de Jeter y otros en la organización, los Yankees hubieran estado en un mejor lugar para ser competitivos -- algo que Girardi reflexiona en quizás cualquier otra situación. Todos los días, envía a la banca a jugadores que preferirían estar jugandoñ casi todos los días va a la lomita a quitarle la bola a los lanzadores que preferirían continuar. Girarde toma esas decisiones porque quiere darle a los Yankees una mejor oportunidad de ganar.

En última instancia, el manejo de Girardi no ha ayudado a Jeter tampoco. Con Jeter pasando por un mal momento competitivo entre ovaciones en agosto, más y más columnistas miraron detrás de la cortina y cuestionaron el por qué Jeter estaba siendo expuesto a un rol que va mucho más allá que sus destrezas a estas alturas.

La respuesta de Girardi ha sido que otros en la alineación han tenido problemasñ McCann, Mark Teixeira y Beltrán todos jugaron por debajo de las expectativas esta temporada.

Pero el punto aquí es que en mayo, todavía había una esperanza de que McCann, Teixeira y Beltrás mejorarías -- y, por otro lado, el personal de los Yankees debió de haber reconocido la probabilidad de que Jeter no rebotaría después de lo que vieron el año pasado. Y Girardi movió a McCann, Teixeira y Beltrán en su alineación a medida que Jeter se quedad en el mismo puesto.

Jacoby Ellsbury fue firmado por $153 millones para batear primero y Brett Gardner tiene las destrezas perfectas para batear segundo, pero Gardner bateó noveno al principio del año y Ellsbury tercero porque Jeter tenía que batear segundo.

Ya para agosto, era demasiado tarde para bajar a Jeter en la alineación o moverlo a primera base porque hubiera sido una distracción demasiado significativa en su últimas días, y probablemente no hubiera valido la pena. Nadie hubiera querido contestar esas preguntas incómodas en la última vuelta victoriosa.

El año pasado, Girardi estuvo excepcional en su manejo de Alex Rodriguez, quien estaba en medio de su pelea contra la suspensión, MLB y los Yankees. Rodríguez estaba disparando demandas entre partidos, y aún con eso, la respuesta de Girardi siempre fue que su trabajo siempre era dirigir al jugador y al equipo y que no se podía preocupar por factores externos.

Esta temporada, sin embargo, Girardi perdió ese objetivo de vista.

La semana pasada en Baltimore, Girardi relató el cuento de cuando un día en Kansas City le dio un día libre a Jeter. Un fanático que había comprado taquillas para ver a Jeter le gritó al dirigente el juego completo, desde la primera hasta la última entrada. Girardi resistió las ganas de complacer al fanático.

Debió haber resistido las ganas durante toda la temporada.

El hecho sencillo aquí es que el uso que los Yankees le dieron a Jeter -- el uso que Girardi le dio a Jeter -- no le dio a los Yankees del 2014 una oportunidad para ganar. No hay forma de esconderlo.


Por Buster Olney
ESPN.com

El Capitán...

El siguiente artículo fue publicado hace dos días por David Faitelson de ESPN, sin duda un excelente relato que describe la carrera de Derek Jeter, figura venerada por todos y con el camino unánime hacía Cooperstown.


El béisbol se encuentra en horas nostálgicas. Está ocupándose en despedir a uno de los grandes beisbolistas de la época y quizá de todas las épocas. El shortstop de los Yanquis, Derek Jeter, dice adiós tras 20 años de carrera y más allá de los números, las estadísticas, los hechos contundentes, está su legado principal: un pelotero desde de los "spikes" y hasta la punta de la cabeza, un pelotero que no será medido en su porcentaje de bateo, sus jonrones, las veces que pisó el plato, que hizo una asistencia en el campo corto, un pelotero que promete ser medido por su carisma, su entrega, su limpieza su gran condición de caballero en el diamante. Cada momento de Jeter en las últimas dos décadas fue una conexión con las raíces del deporte, una esencia romántica del juego y del atleta.

LOS ANGELES -- He despertado al menos dos o tres veces en las últimas semanas con la misma pregunta: ¿Qué podría o qué debería decir la placa de Derek Jeter en el fondo del jardín izquierdo del Yankee Stadium? Y quizá sea lo menos importante, pero sin los números ni la contundencia de personajes como Ruth, Mantle, DiMaggio o Gehrig, el texto, en letras de oro, deberá ser exacto, contundente y altamente emotivo.

No bastarán las tres líneas, las 10 palabras, las 39 letras que luce hoy la estatua de Babe Ruth, a quien muchos consideran el más grande jugador de todos los tiempos: "Un gran beisbolista, un gran hombre, un gran estadounidense...".

Para él, para Derek Jeter, habrá que buscar el mensaje apropiado.

Podría hacerlo, pero no lo haré. No pretendo llenarles de cifras, de estadísticas, de hechos, de situaciones que ocurrieron durante las últimas dos décadas, donde él aparecía sonriente, donde el estadio lo aclamaba y donde el mayor de los mensajes pudieron haberse diluido en el .310 de porcentaje, los pocos o muchos jonrones que conectó y la cantidad de veces que pisó el plato. Él siempre fue más que esos números.

El béisbol parece estar sufriendo y a la vez suspirando por los últimos juegos, los últimos turnos al bate y las últimas exhibiciones defensivas que el número "2" de los Yanquis hará en los próximos días. Tras una carrera de 20 años, donde tuvo espacio para instalar su nombre entre los mejores jugadores de los Yanquis de la historia, Derek Jeter dirá adiós. Ganó 5 Series Mundiales, fue a 14 Juegos de Estrellas, ganó 5 bates de plata, fue el más valioso del "Clásico de Otoño" del 2000 y más allá de ciertos números, de alguna polémica extraída de las meticulosas estadísticas de algunos, se trata, sin duda, de uno de los mejores jugadores de la historia.

Pero más que un beisbolista, Derek Jeter fue siempre un pelotero.

La interpretación del término no debe ser muy confusa. Jeter fue una conexión auténtica con el pasado del juego, con sus raíces más profundas y con maneras para las cuales el deporte de hoy no parece tener espacio. Un atleta profesional en estos días sin escándalos, sin escarmientos públicos, sin actitudes exageradas, sin violencia, sin mentira, un pelotero que en muchos de sus números no representa un tema extraordinario ni propio de una fantasía, pero que en su simpleza, en el hecho de caminar con la cabeza erguida y de salir a hacer su trabajo todos los días, encontró el secreto más sagrado de la profesión: Jeter no es un beisbolista. Jeter no será recordado como el beisbolista perfecto. Jeter será recordado como el pelotero, como una pisca de romanticismo en un diamante, en un mundo, donde los deportistas profesionales eran medidos por la cantidad de sustancias prohibidas en la sangre, por la violencia familiar, por el engaño, por la cantidad de dólares que eran capaces de generar y por la nula capacidad de entender que habían sido elegidos --por el destino o por un ser mucho más poderoso que nosotros-- para ser los mensajeros de algo a través de un deporte.
Derek Jeter se va y con él quizá la última expresión de lo que un deportista debe significar en el campo de los sueños: respeto, entrega, humildad y triunfo.

Hoy, lamentablemente, se convirtió en una cuestión de tiempo. Y el tiempo se agota para él y el tiempo se extingue para nosotros.

Su placa, en el fondo del jardín izquierdo del Yankee Stadium, junto a la de Ruth, Mantle, Dimaggio, Gherig, Berra, dirá exactamente lo que tiene decir:

"Derek Jeter: más que un beisbolista, el pelotero, nuestro pelotero. El hombre que nos guió a los nuevos tiempos, el hombre que nos condujo a la 'tierra prometida', el hombre que nos conectó con nuestro pasado para asegurarnos un presente y un futuro. El hombre que tenía el numero '2 'en la franela pero que siempre fue nuestro numero '1' en el corazón.

A ti, Derek, nuestro capitán, nuestro pelotero, el pelotero...".


@Faitelson_ESPN

jueves, 25 de septiembre de 2014

Diez números asombrosos de Derek Jeter

En cuestión de días, sus ruedas dejarán de rodar. Su No. 2 se desvanecerá solo para reaparecer en el Monument Park. Y la increíble hoja estadística de Derek Jeter se congelará en el tiempo. Para siempre.

Así que, ¿cuáles entradas en su página de la encyclopedia del béisbol resaltan más a la vista para ustedes? He aquí 10 números de Jeter que yo particularmente adoro:
Recibió un homenaje en Minnesota
en lo que fue su último Juego de Estrellas

2,743 
¿Cuál es este número? Es el número de partidos de temporada regular que Jeter ha jugado en su carrera, cada uno de ellos en uniforme de los Yankees de Nueva York. ¿Y qué tan cool es eso? Que él que el sigue en esa lista tiene 2,401, y se llama Mickey Mantle. Pero esto es más cool todavía: Jeter es uno de apenas ocho jugadores en la historia que han jugado tantos partidos, todos para un solo equipo. Los otros: Carl Yastrzemski (3,308 para los Medias Rojas), Stan Musial (3,026 para los Cardenales), Cal Ripken Jr. (3,001 para los Orioles), Brooks Robinson (2,896 para los Orioles), Robin Yount (2,856 para los Cerveceros), Craig Biggio (2,850 para los Astros) y Al Kaline (2,834 para los Tigres). Un grupo increíble.


3,461 




Este, por supuesto, es el total de hits conectados por Derek Jeter. Y santo cielo, esos son muchos imparables. Rayos, tiene más que Hank Greenberg y Shoeless Joe Jackson de forma combinada (3,400). Y solo cinco jugadores en la historia del béisbol han conectado más hits que Derek Jeter. Vean si sus nombres les resultan familiares: Pete Rose, Ty Cobb, Hank Aaron, Stan Musial y Tris Speaker. Wow.


2,673
 Otro número súper cool. Es el número de partidos que Jeter ha jugado en el campocorto. Y eso no solo representa más partidos que los que jugaron Ernie Banks y Robin Yount como torpederos de forma combinada, sino también la mayor cantidad de cualquier jugador que haya jugado en una posición defensiva y que no haya jugado en alguna otra posición - ni siquiera en un juego en la entrada 19, por un solo turno. Pete Rose jugó seis posiciones. Ty Cobb jugó siete. Stan Musial jugó cinco (incluyendo ser lanzador). Y Derek Jeter ha jugado en una sola posición. Solo una. Así es como debe hacerse.


1,013 
No puedo entender por qué me gusta tanto este número, pero no importa. Derek Jeter terminará su carrera con más de 1,000 partidos con más de un hit. Más que Tony Gwynn o Wade Boggs. Más que Willie Mays o Rogers Hornsby. De hecho, solo otros tres bateadores en toda la era de la pelota viva terminaron sus carreras en el Club de los 1,000 Partidos Multihit: Pete Rose (1,225), Stan Musial (1,059) y Hank Aaron (1,046). Una compañía demasiado grata.
Defendió a los Estados Unidos en las dos primeras
ediciones del Clásico Mundial de Béisbol


200 
Uno de los números más especiales de Jeter. ¿Por qué? Porque él es el único jugador en la historia que ha logrado 200 hits en su carrera en postemporada. Ahora, obviamente ha tenido más oportunidades de lograr esos imparables que, digamos, Ernie Banks. Pero pongamos esto en una mejor perspectiva. En 158 juegos en postemporada, casí el equivalente a una temporada completa, Jeter logró 200 hits, 20 jonrones, 18 robos de base, promedio de .308, porcentaje de embase de .374 y un OPS de .838. ¿Cuántos jugadores han tenido una temporada regular como esta? Exactamente cinco. Y uno de ellos es (¿adivinen quién?) Derek Jeter. Quien por supuesto tuvo además una "temporada" como esta en octubre. Contra los mejores equipos y los mejores lanzadores, en los juegos con más presión en toda su vida. No me vengan ahora con el cuento de que está sobrevalorado.


11 
Quizás para ustedes no sea tan importante el hecho de que Derek Jeter tuvo 11 temporadas en su carrera con promedio por encima de los .300 y que terminó con doble dígito en jonrones y bases robadas. Pero ¿les gustaría saber cuántos otros jugadores en la historia han tenido 11 temporadas como esas? La respuesta correcta, de acuerdo con la Enciclopedia Completa del Béisbol de Lee Sinins: Cero. Willie Mays tuvo siete. Hank Aaron tuvo seis. Barry Bonds tuvo ocho. Solo nombren cualquier jugador con alto promedio, poder y velocidad que quieran. ¿Ken Griffey Jr.? Siete. ¿Alex Rodríguez? Ocho. ¿Frank Robinson? Cinco. Ese es un recordatorio que Jeter te podía vencer de varias maneras. Y lo hizo.


.377
 Oh, de acuerdo, de acuerdo, yo sé que el promedio de bateo no es una estadística que impresione como antes. Pero ¿qué tal esta? Es el porcentaje de embas de Derek Jeter. Y si no están seguros de como leer la importancia de la misma, les puedo ayudar. Desde la Segunda Guerra Mundial, tres docenas de peloteros han jugado por lo menos 1,500 partidos en el campocorto. ¿Quieren saber cuáles de ellos tuvieron un porcentaje de embase de por vida superior al de Jeter? Ninguno. Cal Ripken Jr. terminó con .340. Ozzie Smith terminó con .337. Alan Trammell tuvo un OBP de .352. Entre los torpederos que jugaron en algún punto durante la carrera de Jeter, solo Barry Larkin se le acerca, con .371.
Fue imagen de diferentes marcas a lo largo de
sus 20 temporadas como jugador


92
 Del 21 de julio de 2006 al 16 de mayo de 2007, Derek Jeter jugó en 100 partidos. Consiguió hit en 92 de ellos. En algún momento, en el siglo 19, Wee Willie Keeler conectó imparables en 93 de 100 partidos. Pero desde 1900, de acuerdo con el historiador de rachas Trent McCotter, solo van a poder encontrar un solo jugador que haya logrado 92 hits en 100 juegos. Ese fue Ichiro Suzuki, en 2008 y '09. Pero es algo alucinante ver la lista de jugadores que nunca pudieron lograr algo así. Ty Cobb. Rogers Hornsby. Honus Wagner. Tony Gwynn. Pete Rose. George Brett. Pero ¿el campocorto de los Yankees, que nunca logró un campeonato de bateo o que logró batear en más de 25 partidos de forma seguida? Él sí lo hizo. Solo lo mencionamos porque la consistencia fue el producto más importante de Jeter.


6
Los Yankees sufrieron su segunda eliminación este
miércoles, siendo apenas la segunda ocasión que
Jeter vivió como jugador.
 Derek Jeter jugó para los Yankees cuando tenia 20 años de edad. Derek Jeter también jugó para los Yankees con 40 años de edad. Y jugó para ellos en todas las edades entre medio de esas. Gracias al Elias Sports Bureau, sabemos que eso es algo que no ha sucedido mucho. Él es solo uno de seis jugadores que ha participado con un equipo a los 20 años y que ha estado ahí a los 40. Los otros: Ted Williams, Stan Musial, Brooks Robinson, George Brett, Cal Ripken Jr. Hay una palabra para esa lista: icónica.


1
 Finalmente, está este número asombroso. De acuerdo con Elias, ese es el número de partidos que Jeter ha jugado, en toda su carrera, en los que su equipo, los poderosos Yankees, estuvieron matemáticamente eliminados de llegar de alguna manera a la postemporada. ¿Un solo partido sin importancia en 20 temporadas? Wow. Por un lado, sería algo alocado alegar que esto es todo lo que hace Derek Jeter. Por otro lado, ¿qué puede definir la carrera de un jugador mejor que esto? Un hombre que siempre vivió para el juego grande - y que solo jugó partidos grandes. Por 20 años. ¿Qué mejor manera de enmarcar la carrera del que fue uno de los mejores torpederos en completar una doble matanza 4-6-3?

Por Jayson Stark
ESPN