jueves, 19 de enero de 2017

Bagwell, Raines y Pudge son inmortales

 
Foto: mlb network

El Salón de la Fama de Cooperstown tiene nuevos inquilinos, tras conocerse la elección de Jeff Bagwell, Tim Raines e Ivan “Pudge” Rodríguez, la noche del miércoles, en una elección que dejó a Trevor Hoffman y Vladimir Guerrero como grandes favoritos a ser entronizados el próximo año, luego de haber rozado el 75 por ciento de los votos necesarios para ser electos por la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos.

La boleta de este año marca apenas la séptima ocasión desde 1995 que el Salón le dará la bienvenida a una nueva clase de tres miembros o más. Pero eso ha ocurrido en tres ocasiones en los últimos cuatro años.

En el 2014, Tom Glavine, Greg Maddux y Frank Thomas entraron a Cooperstown como grupo. Al año siguiente, Randy Johnson, Pedro Martínez, John Smoltzy Craig Biggio entraron al Salón de la Fama como un cuarteto.

Para la clase de 2017 el trío seleccionado estará acompañado por Bud Selig, John Schuerholz y Lou Piniella, quienes fueron exaltados por el Comité de Veteranos.

Bagwell encabezó la boleta de este año al sacar 381 de un total de 441 votos posibles para un 86.2 por ciento, mientras Raines le siguió con 380 votos (86.0 por ciento).

Entretanto, Rodríguez es apenas el segundo receptor en la historia en ser exaltado en su primera oportunidad en la boleta, junto a Johnny Bench. Con 45 años, Rodríguez queda como el miembro más joven en ingresar a Cooperstown.

El honor le perteneció a Pedro Martínez entronizado el año pasado.

Rodríguez es el cuarto jugador nacido en Puerto Rico que es exaltado, pero es el primero que lo hace en su debut en las boletas.  Roberto Alomar fue electo en su segunda oportunidad en el 2011, Orlando “Peruchín” Cepeda fue electo por el Comité de Veteranos en el 1999 y Roberto Clemente fue exaltado en una elección especial en 1973 tras su repentino fallecimiento en 1972.

Los peloteros serán entronizados en el mes de julio.

Inmortales
Antes de hacer su nombre como uno de los mejores bateadores ofensivos del viejo circuito en la década de los años noventa, Jeff Bagwell, emergió de una de las historias que sirven de advertencia para los gerentes generales de las Grandes Ligas, cuando realizan algún movimiento.

Los Medias Rojas de Boston, desesperados por ayuda en el bullpen durante la recta final de la temporada de 1990, adquieren al lanzador Larry Andersen – un veterano de 37 años de edad -, proveniente de los Astros de Houston, a cambio ceden al equipo sideral a un joven de 22 años de edad, que jugaba la tercera base en el New Britain, categoría Doble A de nombre Jeff Bagwell, que sólo tenía cuatro cuadrangulares ese año.

400 días después de ese movimiento, Bagwell concluyó la temporada de novato en Houston bateando para .294 con 15 cuadrangulares y 82 carreras impulsadas para ser electo casi de forma unánime el Novato de Año, siendo este el inicio de una carrera que le llevaría a Cooperstown, 22 años después.

En su séptimo año en las boletas, Bagwell jugó 15 temporadas, todas con los Astros de Houston, siendo electo Novato del Año en 1991 y Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1994 de forma unánime. Convocado para cuatro Juegos de Estrellas (1994, 1996-1997, 1999) y tres veces ganador del premio Bate de Plata de la Liga Nacional (1994, 1997, 1999) como primera base, donde se llevó un Guante de Oro en 1994.

Entre sus logros está el haber terminado en el top 10 del premio MVP en cinco ocasiones. Lideró el viejo circuito en anotadas en tres ocasiones (1994, 1999-2000). Sus 152 anotadas en el 2000, siguen siendo la mayor cantidad desde que Lou Gehrig consiguiera 167 en 1936; y es considerado como el segundo mejor primera base desde la Segunda Guerra Mundial, solo detrás de Albert Pujols. Bateaba con poder, bateaba para promedio, jugó una defensa por encima del promedio, siendo además uno de los mejores corredores de base de su generación.

Dejó un porcentaje de embasado más slugging de .940 para ser el número veintidós de todos los tiempos, además de ser uno de dos peloteros en la historia de las mayores en alcanzar 30 bases robadas, 120 bases por bolas y 140 carreras anotadas, proeza realizada en 1999.

El primero en conseguirlo fue Lenny Dykstra en 1993.

Bagwell es además el único inicialista en conseguir dos temporadas de 30 o más jonrones y 30 o más bases robadas. Se ubica en el puesto 38 en la historia de MLB con un total de 79.6 Victorias sobre Reemplazo (WAR, por sus siglas en inglés).

Bagwell continuó poniendo números sorprendentes. Durante el periodo de 1996-2004 anoto 100 o más carreras en ocho ocasiones y 100 o más remolcadas en siete temporadas. En ese periodo estableció un promedio de 113 boletos recibidos.
 
Así quedó la votación 
De 1996 a 2001, Bagwell sumó al menos 30 cuadrangulares, 100 carreras anotadas y 100 carreras impulsadas por temporada - convirtiéndolo en uno de sólo seis jugadores en la historia junto con Alex Rodríguez, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Babe Ruth y Albert Pujols - a llegar a esas marcas en por lo menos seis años consecutivos.

Convirtió a los Astros en contendientes avanzando a los playoff en seis ocasiones a partir de 1997, siendo el punto más alto la disputa de la Serie Mundial de 2005, donde los Astros caerían barridos ante los Medias Blancas de Chicago. En esa temporada Bagwell participó poco debido a una artritis en su hombro derecho que lo obligó a retirarse el siguiente año.

Dejó un promedio de .297, siendo líder de la franquicia en cuadrangulares (449) y remolcadas (1.529). Sus 449 cuadrangulares lo ubican en el puesto 38 de todos los tiempos, igualado con Vladimir Guerrero, mientras se ubica en el puesto 49 de todos los tiempos en remolques a ocho de otro inmortal como Joe DiMaggio.

Sus 1.401 boletos lo ubican 28 de todos los tiempos y su .408 porcentaje de embasado ocupa el número 39.

El inicialista que tuvo problemas para ganar impulso por varios años en la boleta debido a los rumores que lo vinculaban a esteroides, hizo grandes avances en las últimas dos elecciones, luego de quedarse corto del total mágico hace un año, al conseguir el 71.6 por ciento del voto, Bagwell se unió a su compañero Craig Biggio, como los únicos miembros de la franquicia en el Salón de la Fama.

Tim Raines terminó su carrera de 23 temporadas en las Grandes Ligas con el mejor porcentaje de robos logrados, algo que el líder de todos los tiempos Rickey Henderson jamás logró.

Sus 84.7 por ciento es el mejor entre todos aquellos jugadores que han conseguido al menos 400 estafadas en su carrera.

Un jardinero siete veces Todos Estrellas con los Expos de Montreal en la década de los 80, es considerado por muchos como el segundo mejor primer bate en la historia de Grandes Ligas detrás de Henderson. Se ubica quinto en la historia detrás de Henderson, Lou Brock, Billy Hamilton y Ty Cobb con 808 bases robadas.

Raines además jugó para los Medias Blancas de Chicago, Yankees de Nueva York, Atléticos de Oakland, Marlins de Florida y Orioles de Baltimore. Debutó en la boleta con apenas el 24.3 por ciento del voto en el 2008, pero fue ganando impulso en años recientes y llegó a la cima en su última aparición en la boleta.

Raines se convirtió en apenas el quinto jugador electo en su año final de elegibilidad, uniéndose a Red Ruffing, Joe Medwick, Ralph Kiner y Jim Rice.
Consiguió el liderato de bases robadas en cuatro ocasiones y termino en el top 10 de la votación al MVP en tres ocasiones, recibió un Bate de Plata en 1986, año en el que conquistó la corona de bateo del viejo circuito con 334.
 
Raines será el segundo pelotero en ingresar con la gorra
de los Expos de Montreal y Rodríguez lo hara con la
de Texas. Foto: baseballhall.org
Ganó dos títulos de Serie Mundial con los Yankees en 1996 y 1998.

Rodríguez, el único de los exaltados este año en lograr la entrada a Cooperstown en su primera oportunidad, fue un 14 veces Todos Estrellas y ganó 13 Guantes de Oro durante una carrera de 21 años con los Vigilantes de Texas, Marlins de Florida, Tigres de Detroit , Yankees de Nueva York, Astros de Houston y Nacionales de Washington.

Lidera a los receptores con 2.844 hits, 1.354 carreras anotadas, 572 dobles en 2.427 juegos detrás del plato. Nadie ha capturado más juegos en este nivel de las mayores, y muy pocos pueden decir que lo hicieron así.

En 1991, Rodríguez fue considerado uno de los mejores prospectos de la receptoría, haciendo su debut con los Rangers el 20 de junio de ese año, y terminó cuarto en la votación al Novato del Año después de batear para .264 con tres jonrones y 27 carreras impulsadas en 88 juegos. Defensivamente, él era como lo anuncian a tal punto de retirar al 49% de los corredores que intentaron alcanzar una base.

En 1999, Rodríguez gana el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana al promediar .332 con 35 cuadrangulares, 113 carreras impulsadas, 116 anotadas y 25 bases robadas. Se convirtió en el octavo receptor en la historia en conseguir una temporada con al menos 100 carreras anotadas y 100 impulsadas, algo que nadie ha hecho desde entonces.

Rodríguez dejó a los Rangers a través de la agencia libre después de la temporada de 2002, firmando un contrato de un año con los Marlins de Florida. Demostró ser la pieza que falta en Miami, al batear .297 con 16 cuadrangulares y 85 carreras impulsadas para dirigir la Florida en la postemporada. Fue electo MVP de la Serie de Campeonato y pieza fundamental en el título que alcanzaron los peces ese año ante los Yankees.

Al salir de Miami jugó para Detroit equipo al que ayudo llegar a la Serie Mundial de 2006, para luego ir a Yankees, Astros y cerrar su carrera con Washington.

En su carrera dejó promedio de .296 con 311 cuadrangulares, 572 dobles (26º en la lista de todos los tiempos entre todos los jugadores) y empujó 1.332 carreras (quinto de todos los tiempos entre los receptores).

Al igual que Bagwell y Mike Piazza, que fue exaltado en el 2016, Rodríguez tuvo que superar los rumores de esteroides para llegar a Cooperstown. Aunque Rodríguez nunca dio positivo a una prueba de dopaje durante su carrera ni tampoco fue mencionado en el Reporte Mitchell, José Canseco dijo en su libro del 2005 "Juiced'' que él personalmente inyectó a Rodríguez, Rafael Palmeiro y Juan González con esteroides y hormonas de crecimiento humana mientras eran compañeros con los Vigilantes.

Rodríguez también levantó sospechas en una entrevista en el 2009 cuando se le preguntó sí dio positivo a esteroides durante las pruebas hechas por MLB a modo de encuesta en el 2003 y él contestó, "Solo Dios sabe''.

Ganó siete Bates de Plata (1994-99, 2004). Promedio sobre los 300 en diez temporadas (1995-2002, 2004 y 2006) y conectó 20 o más jonrones en cinco ocasiones.

Sus 14.864 outs como receptor son la marca de todos los tiempos.

Incremento
Roger Clemens (54.1%) y Barry Bonds (53.8 %) registraron un aumento significativo de votos, pero también se quedaron cortos en la elección, demostrando que los votantes están cambiando sus opiniones en relación a dos figuras que están involucradas con el uso de esteroides.

Bonds ganador de siete premios MVP y dueño de la mayor cantidad de jonrones de todos los tiempos incrementó en un nueve por ciento su intención de voto en relación al año anterior. Le quedan cinco años dentro de las papeletas y es probable que siga aumentando sus posibilidades de ser exaltado.

Entretanto, Clemens dueño de siete premios Cy Young y ganador de 300 juegos en las mayores, también está en su quinto año en las boletas, volviendo a ocupar el séptimo peldaño de intención de voto. El año pasado consiguió 45.2%

Ambos pudieran verse beneficiados por la depuración de los votantes, ya que la BBWAA decidió salir de periodistas veteranos e incluir a nuevos electores con la intención de tomar en cuenta diversos aspectos del juego, situación que parece ir favoreciéndoles a ambos jugadores para las venideras elecciones.

Cerca
De los 332 votos que se necesitaban para ingresar a Cooperstown, Trevor Hoffman recibió 327 para un 74.0%, quedándose corto por apenas cinco votos, mientras Vladimir Guerrero recibió 317 sufragios para un 71.7%, lo que presagia que podrían sobrepasar la cifra requerida tan pronto como en el 2018.

Hoffman debutó en la papeleta el año pasado con el 67,3 por ciento de los votos, convirtiéndose en apenas el sexto jugador en la historia en recibir entre el 66,7 y el 74,9 por ciento de los votos en su primer año elegibles. Cada uno de los cinco jugadores anteriores (Roberto Alomar, Yogi Berra, Craig Biggio, Whitey Ford y Gaylord Perry) fueron elegidos al Salón de la Fama, ya sea en el año después de su debut (Alomar Berra y Ford) o en su tercer año de elegibilidad (Biggio y Perry).

Hoffman siete veces convocado al Juego de Estrellas, fue el primer lanzador en llegar a los 600 salvados, terminando con 601 en una carrera que duró 18 años.

Mientras que Guerrero que se estrenó este año bateó .318 durante una carrera de 16 años con los Expos, Angelinos de Anaheim, Rangers y los Orioles de Baltimore, consiguió 449 jonrones, 2,590 hits y 1,496 carreras impulsadas. Fue nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 2004.

Para 2018, Chipper Jones, Omar Vizquel, Jim Thome, Scott Rolen, Andruw Jones, Johan Santana, Johnny Damon, Jamie Moyer, estarán como debutantes en la boleta.

El dato

19 debutantes se estrenaron en las boletas de este año, de los cuales sólo Guerrero y Manny Ramírez, se mantienen en carrera para las próximas elecciones. Casey Blake, Pat Burrell, Orlando Cabrera, Mike Cameron, JD Drew, Carlos Guillén, Derek Lee, Melvin Mora, Magglio Ordóñez, Jorge Posada, Edgar Rentería, Arthur Rhodes, Freddy Sánchez, Matt Stairs , Jason Varitek y Tim Wakefield, no lograron el 5% necesario para mantenerse en las papeletas.


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miércoles, 18 de enero de 2017

Una serie entre alados


Treinta y tres años pasaron para que Águilas del Zulia y Cardenales de Lara volvieran a verse las caras en una final. En aquella ocasión se jugaba el campeonato 1983-1984, cuando ambos equipos buscaban su primer gallardete, premio que recayó en el equipo zuliano en cinco cotejos con Rubén Amaro como mánager.

Otro Amaro estará protagonizando la final de la temporada 2016-2017, pero no desde el banquillo sino desde la gerencia, pues Luis fue el encargado de confeccionar el equipo que hoy regresa a la máxima cita tras 17 años de ausencia, cuando alzaron el trofeo a expensas de los Navegantes del Magallanes.

Entretanto, Cardenales de Lara asistirá a su segunda final en los últimos cinco años, con el sabor de dejar atrás tres temporadas negativas en la que el equipo crepuscular no pudo acceder a la postemporada. Será su comparecencia 14 en finales mientras que Zulia asistirá por décima ocasión teniendo un saldo positivo de cinco campeonatos y cuatro subcampeonatos.
Cardenales buscará su quinto título en la LVBP.
Foto: elsoldemargarita.com

Lara buscará igualar a Águilas como el cuarto equipo con más títulos en la liga en una serie donde uno de ellos buscará cortar la sequía de títulos: Zulia tiene 17 años sin saborear las mieles del éxito, mientras que Lara cuenta con 16.

Por cierto, ambos equipos obtuvieron sus títulos a expensas del Magallanes, lo que agrega un colofón especial a una serie que promete sentar algunos registros.

Uno de ellos se unirá a Tiburones de La Guaira como los equipos con más años sin títulos. Los salados con su eliminación a manos de Cardenales, tienen  ahora 31 años sin conocer un campeonato, la segunda racha más larga en el Caribe, detrás de Estrellas Orientales, que se tituló por última vez en la campaña 1967-1968 en República Dominicana.

Los Tiburones no conocen un campeonato desde la temporada 1985-1986.

Si bien uno de ellos ocupará el segundo peldaño en esa estadística negativa, no se incluye el historial de Bravos de Margarita que esta temporada cumple diez años de fundada, pero que ya cuenta con 26 temporadas en la LVBP, al iniciar sus acciones bajo el nombre de Petroleros de Cabimas, Pastora de Occidente y Pastora de Los Llanos.

La primera final que jugaron Águilas y Cardenales fue definida en cinco compromisos por los rapaces y este año, ambos equipos accedieron a la final en cinco juegos, después de haber caído en el primer compromiso de sus semifinales.

Tanto Lara como Zulia dominaron durante toda la temporada la ronda eliminatoria, Águilas lideró la liga durante las primeras ocho semanas de campeonato, mientras que los pájaros rojos se mantuvieron en las últimas cuatro al frente de la tabla.

Aunque Cardenales arrancó con el favoritismo en esta postemporada por tener un sólido núcleo ofensivo y monticular, se vieron en aprietos en la primera vuelta ante Bravos, equipo al que vencieron en siete vibrantes encuentros.

Su registro en esta postemporada fue de 8-4.

Águilas por el contrario no salió favorito en su serie ante los Tigres de Aragua, actuales campeones del torneo, el fantasma de las sustituciones siempre rondo en el ambiente y las mismas quedaron despejadas por los resultados obtenidos con José Tábata (556 de promedio, 774 de slugging y 1.492 de OPS), Ronny Cedeño y Mitch Lively, al final barrieron a los aragüeños, gracias a los métodos empleados durante todo el año: defensa, pitcheo y ofensiva.

El registro zuliano en postemporada fue de 8-1, lo que mantiene la ilusión de alcanzar su sexta corona en la pelota criolla.
Águilas dejó marca de 8-1 en esta postemporada.
Foto: laverdad.com

Freddy Galvis sorprendió a todos al uniformarse para la parte final de la temporada, prometiendo dar todo por el título y su actuación fue determinante en la serie contra Aragua con su defensa en el campo corto. Contó con el apoyo de José Pírela, Jordany Valdespin y de las actuaciones de los relevistas Gabriel Alfonzo (0.00 de efectividad en cuatro relevos), Rómulo Sánchez (1-0 y 0.00 de efe), Arcenio León, Leonel Campos y Silvino Bracho (tres salvados y 0.00 de efectividad).

Lara apeló a la cábala y uso su uniforme alternativo en la serie ante Tiburones, misma que empleó en los últimos tres compromisos de su serie ante Bravos.

Aunque ambos equipos llegan con limitantes en cuanto a jugadores, hay que tomar en cuenta que fueron los más consistentes del torneo y que lograron superar adversidades durante todo el año.

Los crepusculares se apoyaron en el sorpresivo Gustavo Molina que tomó el puesto de receptor por un tocado Manuel Piña y terminó la postemporada con promedio de 368 con un cuadrangular y cuatro producidas.

Jesús Montero (368/368/777), Carlos Rivero (350/450/859), Luis Valbuena (267/400/942) y Paulo Orlando (364 y ocho producidas) serán parte del peso ofensivo del club sin obviar el bate de Rangel Ravelo que dejó 353 de promedio.

El pitcheo abridor es quizás el punto fuerte de los crepusculares, cuatro abridores criollos tendrán la responsabilidad de llevar a Lara a la máxima gloria, algo que pocos equipos pueden darse el lujo de tener.

Omar Bencomo, Raúl Rivero, Nestor Molina y Jorge Martínez serán los encargados de abrir los partidos de esta final y cada uno cubrió los cinco episodios de labor en la serie ante los salados, permitiéndole a Luis Dorante, mánager de los larenses apelar al relevo con Luke Irvine, Franklin Morales y Hassan Pena.

Las dos últimas veces que Cardenales ha ido a una final (2007-08 y 2012-13) lo ha hecho clasificando en la capital.

Desde que Águilas se coronó campeón en la 99-2000 y Cardenales en la 2000-01, la disputa de la final había estado repartida entre Tigres (diez finales), Navegantes (nueve), Leones del Caracas (cuatro) y Caribes de Anzoátegui (cuatro).

Tiburones asistió a la cita de 2011-2012, mientras que Bravos aún no conoce lo que es estar en una final.

La primera final en tres años que no tenga a Magallanes, Caracas, Aragua o Anzoátegui, habla del buen momento que viven los equipos que protagonizarán a partir de este viernes la final 71 en la historia de la LVBP.

Y siguiendo con las cábalas, Águilas clasificó el día del cumpleaños de Luis Amaro Machado, gerente deportivo del club, diputarán el campeonato en honor a la desaparecida Doña Lilia Silva de Machado, presidenta honorífica del club y por el cual lleva su nombre el torneo 2016-2017. Se clasificaron a la final un 17 de enero de 2017 y su mánager Lipso Nava, utiliza el 17 en su uniforme y espera acabar con la racha de 17 años sin título.

Otro registro que pudiera dejar sentada esta final será su asistencia.

Tanto Cardenales como Águilas ofrecieron llenos en sus parques durante los partidos tres, cuatro y cinco de sus series, siendo el cuadro rapaz el vencedor al establecer la cifra récord para la liga de 20.772 fanáticos en el quinto de la semifinal.

Como diría Ernesto Jérez: “Que no se diga más, sólo playball”


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Cardenales sueña con su quinto título

Foto: cardenalesdice

Cardenales de Lara venció a Tiburones de La Guaira en un apretado juego 2 carreras por 1 en el Parque de la Ciudad Universitaria y se instaló en la gran final de la pelota criolla tras despachar a los escualos 4-1 en la serie de semifinales.

Los dirigidos por Luis Dorante enfrentarán en un duelo de alados a las Águilas del Zulia que también despacharon en cinco compromisos a los Caribes de Anzoátegui.

Los pájaros rojos vuelven a una final del béisbol venezolano tras cuatro años, cuando cayeron en siete juegos ante Navegantes del Magallanes y buscarán un título que les es esquivo desde hace 16 años, siendo el último en la temporada 2000-2001, precisamente ante los turcos.

El centro del diamante del estadio Universitario se tiñó de rojo, mientras que un pedazo de Barquisimeto parecía haberse instalado en la tribuna de la izquierda, luego de que Hassan Pena sacara el noveno inning sin apuros. Fue la recompensa a un arduo trabajo de la directiva crepuscular que dejó atrás tres años de decepciones en los que el equipo finalizó con marca positiva sin acceder a la postemporada.

Estoy muy contento, todo el crédito se lo llevan los muchachos. Ha sido una postemporada competitiva, de hecho desde octubre guerreamos. La meta es una sola: quedar campeón”, dijo José “Chato” Yépez, gerente deportivo de los barquisimetanos al departamento de prensa de la liga, “Tenemos un equipo muy completo. Solo trabajamos fuerte y ahora tenemos a un club para el futuro”.

Aunque los zulianos finalizaron con marca de 8-1 esta postemporada, los larenses fueron el equipo más consistente en la temporada regular, al terminar con el mejor registro del campeonato, y pese a afrontar dificultades ante los Bravos de Margarita en su primera llave, superaron las adversidades y lograron maniatar a una ofensiva de Tiburones que jamás pudo ser la misma tras el primer encuentro de la semifinal.

La afición larense cifran sus esperanzas en una fuerte ofensiva blindada con nombres como Luis Valbuena, Paulo Orlando, Carlos Rivero, Jesús Montero y Rangel Ravelo, que hacen de este equipo un rival de temer. 

Mientras que su pitcheo abridor a diferencia del zuliano se ve más robustecido con Omar Bencomo, Raúl Rivero, Néstor Molina y Jorge Martínez, cuatro brazos criollos que muy pocos equipos pueden darse el lujo de tener.

De hecho, los abridores larenses en la serie contra Tiburones llegaron al quinto tramo.

El relevo de cierre con Hassan Pena que ha demostrado en su pasantía por la LVBP ser uno de los mejores cerradores de todos los tiempos, da garantía de éxito para cualquier equipo en la liga.

La primera incursión de Pena en la pelota venezolana fue con Águilas hace cuatro temporadas atrás.

Será apoyado en los episodios finales por Luke Irvine y Franklin Morales.

Aunque ambos equipos irán con limitantes, Lara deberá afrontar la perdida de Idelmaro Vargas, su segunda base durante toda la temporada, que se marchó por recomendación de su organización, Cascabeles de Arizona durante el cuarto compromiso de la serie para realizarse exámenes físicos, recordemos que Vargas jugó con molestias durante la serie ante Bravos, recibiendo un fuerte golpe en su muslo derecho que hizo temer perderse el resto de la postemporada. De igual modo, Paulo Orlando deberá marcharse el 26 de enero para Estados Unidos, debido a que participará en el festival del fanático de Reales de Kansas City, entre el 27 y 28. Eso quiere decir que el brasileño deberá abandonar al equipo en plena final.

Si bien Luis Núñez fue el elegido por el manager Dorante para cubrir la segunda base, ha dejado claro que su intención es seguir reforzando el cuerpo de lanzadores para la final, considerando que su ofensiva sigue siendo productiva.

Claro está que esa decisión será tomada tanto por la directiva como por el cuerpo técnico.

Hay que recordar que Lara jugó la serie ante Bravos sin Juan Carlos Gutiérrez que fue tomado como primera escogencia desde los Leones del Caracas, pese a que el lanzador manifestó su disposición nunca se uniformó de cardenal, ya que se encuentra en Estados Unidos, solventando su visa.

De allí el deseo de Dorante de seguir agregando brazos a su bullpen.

Todo está servido para la final; quien picoteará más alto, el cardenal o el águila. Uno de ellos se unirá a Tiburones con la sequía de títulos más larga del campeonato venezolano, los salados ya tienen 31 años, y aunque Bravos tiene diez años como franquicia, si unimos su inicio como Petroleros de Cabimas, pasando por Pastora de Occidente y Pastora de Los Llanos, hablaríamos de 26 años sin una corona.

El dato
Será la segunda final entre Cardenales y Águilas. La primera ocurrió en la campaña 1983-1984, cuando ambos equipos buscaban su primer gallardete, que al final correspondió al equipo zuliano, que lograría también el título del Caribe con Rubén Amaro como mánager.

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martes, 17 de enero de 2017

17 años después…

Foto: Prensa Águilas


Pasaron 17 años para que las Águilas del Zulia volvieran a una instancia final.

17 años de sequía que adormecieron a una afición que en las últimas temporadas vio cómo su equipo accedía a la postemporada y se quedaban varados a causa de deserciones y malas escogencias.

Todas esas frustraciones quedaron atrás, gracias al triunfo conseguido ante Caribes de Anzoátegui (1-0) en el quinto juego de la semifinal, en un estadio Luis Aparicio que rompió récord de asistencia esta temporada al registrar 20.772 espectadores.

Los zulianos regresan a una final desde la campaña 1999-2000, cuando conquistaron su quinto y último campeonato en el torneo venezolano. Nuevamente el éxito del conjunto rapaz radico en la ejecución de cada uno de los aspectos del juego: defensa, pitcheo y bateo oportuno, más el aporte de algunos nombres en esa alineación.

Las Águilas cierran la postemporada como el equipo más consistente al sumar un solo revés en enero (marca de 8-1), situación que mantiene la ilusión de una fanaticada que esta hambrienta de título.

Lipso Nava, mánager de los rapaces fue claro en sus metas cuando fue designado estratega de los rapaces en marzo de 2016.

“Quiero devolverles a los jugadores esa mística de trabajo arduo para alcanzar buenos resultados, de sentir compromiso por el nombre que se lleva por delante del uniforme y no por el que está detrás”,

Y vaya que lo logró, el exinfielder conoce perfectamente el entorno de las Águilas y la idiosincrasia de la afición, por lo que estuvo claro en el reto que afrontó. Reto que le permitió erigirse esta temporada como Mánager del Año, y que está a solo cuatro triunfos de dejar atrás una racha de decepciones.

Nava siempre estuvo familiarizado con el núcleo de peloteros, en las últimas temporadas había ejercido el rol de coach de tercera, por lo que esa experiencia le permitió cambiarle la mentalidad al grupo, adicionando al cuerpo técnico a otros ex peloteros que se entregaron por completo a la camiseta zuliana.

Esa mentalidad les permitió cerrar la postemporada invictos en su “nido” con marca de 5-0, convirtieron el Luis Aparicio en su fuerte, después que las últimas temporadas fuera un escenario inhóspito para ellos.

Por algo fueron el equipo más consistente durante gran parte de la temporada y pese a los traspiés que tuvieron en la recta final, lograron enrumbar nuevamente el vuelo y hoy parten como los grandes favoritos para proclamarse campeones.

Confianza
En su primera experiencia como mánager interino, Nava levantó el vuelo rapaz luego del descalabro de Mako Oliveras al frente de la novena. Después de iniciar la campaña 2011-2012 con marca de 11-12, Lipso logró enderezar el rumbo con un registro de 29-17, que sirvió para la clasificación a la postemporada.
Lipso Nava, buscará ser el segundo criollo que le de
un título a las Águilas después que lo hiciera Pompeyo
Davalillo. Foto: panodi.com.ve

“Había ansiedad por volver con el equipo, pero la oportunidad llegó en su momento justo. Ahora me siento más preparado, con más aplomo y una mayor experiencia. Solo que esta vez el reto es muy diferente. Uno debe ganarse el respeto de la afición y transmitir a los muchachos que ese respeto de la gente se gana con resultados, con esfuerzo y trabajando duro”, puntualizó Nava, en su primera práctica en el mes de septiembre.

La razón siempre estuvo de su lado, y quedó demostrado durante la celebración de los peloteros tras concretar su pase a la final. Cada uno de ellos agradeció a la afición esa entrega que les brindaron en los tres cotejos efectuados en “El Grande” que se quedó pequeño con la respuesta de la fanaticada.

Tras caer en el primer compromiso de la serie en Puerto La Cruz, José Pírela, cargó con el peso ofensivo y fue el principal responsable de las cuatro victorias rapaces. El Águila Negra, sin contar el partido del martes tenía promedio de 385, con un cuadrangular y cuatro remolcadas.

Los diez imparables conseguidos durante los nueve encuentros disputados por los zulianos en esta postemporada, le permitió llegar a 87 hits, ubicándose segundo en ese departamento dentro del equipo zuliano, muy cerca de Carlos Quintana que lidera esa estadística con 94.

Tras la victoria del pasado lunes, el jardinero aseguro que la mística del equipo sigue intacta.

“Vamos a seguir hacia delante, haciendo las cosas de la misma manera que lo hicimos a lo largo de la campaña, ejecutando las jugadas de rutina, moviendo a los corredores y haciendo los outs claves”, manifestó el “Águila Negra” al departamento de prensa de los rapaces.

Pirela explicó que la cohesión que ha logrado cada uno de los peloteros dentro clubhouse ha sido un factor, que si bien es intangible dentro del terreno de juego, sin duda ha tenido un efecto positivo dentro del equipo.

Una cohesión que parece no tener fisuras para enfrentar a unos Cardenales de Lara, que si bien fueron el equipo más compacto durante toda la temporada, es un equipo al que no se le puede hacer ningún error.

Uno de ellos terminará con su maleficio, Cardenales tiene 16 años que no celebra un campeonato, mientras que Águilas tiene 17.

Por cierto, la clasificación de las Águilas llega un 17 de enero de 2017, su mánager usa el número 17 y han pasado 17 años de su último campeonato, una cábala… lo sabremos en los próximos días.

La cifra
9 finales han disputado las Águilas del Zulia, ganando cinco de ellas. Será la segunda vez que enfrente a los Cardenales de Lara,a quienes ganaron en la temporada 1983-1984, cuando sumaron su primer gallardete.

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domingo, 15 de enero de 2017

Ellos fueron los Grandes de la 2016-2017 en la LVBP



Mientras las semifinales se siguen jugando en la búsqueda de conocer a los dos finalistas que buscarán el título de la campaña 2016-2017, ellos fueron los grandes ganadores de los principales premios que año tras año, Númeritos y Gerencia Deportiva entrega, con el aval de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, y que se realiza por trigésima primera vez consecutiva.

Primeros ganadores
Los primeros ganadores que se conocieron fueron: Productor del Año, Cerrador del Año y Setup del Año. Estos premios son el resultado de una estadística que los propios jugadores realizan en diferentes categorías y que no cuentan con la votación de los periodistas.

Dennis Phipps, jardinero de los Caribes de Anzoátegui, se llevó el Productor del Año, según la fórmula que se aplica para definir el ganador de este premio: dos puntos por carrera empujada, dos por cada carrera anotada, se suman las bases alcanzadas y los boletos, y se restan los hombres dejados en posición anotadora.

Phipps, con 237 puntos, se convierte en el cuarto pelotero de la tribu en hacerse con el galardón desde que Scott Cepicky lo lograra en la zafra 1992-1993. También lo consiguieron Magglio Ordóñez (1997-1998) y Eliézer Alfonzo (2007-2008).

Hassan Pena
Foto: Prensa Magallanes
Hassan Pena, lanzador de los Navegantes del Magallanes, se llevó el Cerrador del Año por cuarta temporada consecutiva. Esta campaña dejó registro de 16 juegos salvados, con una efectividad de 2.59 en 31.1 entradas de labor. El lanzador ponchó a 32 rivales, otorgó solo siete bases por bolas, le conectaron un solo cuadrangular y le anotaron 9 carreras limpias en los 32 juegos que vio acción de los 63 que disputó su equipo en la temporada regular.

Según el método para elegir al mejor taponero de la liga – tres puntos por juego salvado, dos por juego ganado y se restan dos puntos por cada juego dejado de salvar, y por cada derrota– se quedó con el premio tras obtener 46 unidades.

El lanzador del Magallanes se une a Richard Garcés como los únicos lanzadores en llevarse el premio en cuatro ocasiones.

Su compañero de equipo José Flores se llevó el Setup del Año, gracias a 39 puntos conseguidos. Durante la temporada mantuvo la ventaja de los turcos en 13 ocasiones.

La fórmula matemática para definir el premio – tres puntos por hold, dos por juego ganado y se restan dos puntos por cada juego que dejado de salvar así como por cada derrota– Flores se convierte en el tercer lanzador de Magallanes en quedarse con el galardón.

Por votación
Regreso del Año
En aguerrida lucha por los votos al primer lugar, donde tres peloteros acapararon 34 de los 50 posibles a esa posición, el receptor de Águilas del Zulia, Jesús Flores, totalizó 111 puntos para quedarse con el premio Luis Salazar al Regreso del Año.

El nativo de Carúpano venía de dos discretas campañas con el uniforme de Caribes de Anzoátegui (14-15 / 15-16) donde jugo menos de la mitad de las zafras. Participó en 50 compromisos donde despachó 53 imparables, 14 de ellos extrabases, dejando average de 329 y remolcó 29 rayitas, siendo importante su labor en la clasificación rapaz a la postemporada. 
 
Jesús Flores acumuló 13 votos para el primer lugar, igual cantidad para el segundo y 7 para el tercero, totalizando 111 puntos. Le escoltó Balbino Fuenmayor con 9 votos al primero y 93 puntos. El tercero fue para José Tábata, quien acaparó 12 votos para el primero, y terminó sumando 80 puntos. 

Mánager del Año
Tras haber tenido una experiencia interina en la 2011-2012 con las Águilas del Zulia en las que lo llevó a la postemporada con marca de 28-17, la gerencia del equipo rapaz, confió en Lipso Nava que en su primer año como timonel titular, no sólo devolvió al equipo zuliano a la postemporada, tras un año fuera de estas competiciones, sino que todo su esfuerzo quedó recompensando con el premio Alfonso Chico Carrasquel al Manager del Año.
Lipso Nava
Foto: Beisbol007

El marabino, que también dirigió en 2016 al San José, equipo Clase A avanzada de Gigantes de San Francisco, tuvo a sus Águilas un buen rato comandando la cima de la ronda eliminatoria, para finalizar en el tercer lugar con récord de 33 triunfos y 30 reveses. 

Nava obtuvo del conclave elector un total de 32 votos al primer lugar y 16 al segundo para totalizar los 112 votos que le acreditan a la distinción. Le escoltó un ganador del premio, Luis Dorante, quien sumó 75 puntos al recibir 16 votos al primero y 27 al segundo. El tercero fue el debutante en Venezuela, pero ganador de una Serie Mundial, Oswaldo Guillén con 9 puntos.

Lanzador del Año
El cumanés Raúl Rivero, luego de repetir una gran campaña en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, se quedó con el Premio Carrao Bracho al Pitcher del Año, por segunda campaña consecutiva, convirtiéndose en apenas en el segundo lanzador que repite el galardón en años consecutivos, emulando a Omar Daal que lo consiguió 1995-1996 y 1996-1997.

El escopetero derecho fue nuevamente una de las piezas que apuntaló el positivo año de Cardenales de Lara. El sucrense fue una vez más líder en victorias con siete lauros y comandó los abanicados con 61, además de ser la segunda mejor efectividad con 2.17.

Raúl logró acaparar 38 votos al primer lugar, 11 al segundo y uno al tercero para alcanzar 224 puntos. Su escolta esta temporada fue William Cuevas, quien acumulo 163 puntos. El tercer lugar fue para Jorge Martínez con 47 puntos.

Novato del Año
El cónclave de comunicadores que realizaron la elección de "Los Grandes de la Temporada Maltín Polar" enfrascaron en una dura lucha a Carlos Tocci y Luis Arraez por el Premio "Novato del Año", y fue la pieza de Tigres de Aragua, nativo de Maracay, quien se impuso por solo cuatro puntos.

Cuando Tocci tomaba su turno número 31 de la temporada 2015-2016, su zafra de debut, un lanzamiento de Osmer Morales, de Cardenales de Lara, impactó de lleno en una de sus manos que se tradujo en la rotura del quinto metacarpiano. Paradójicamente eso le permitió entrar en carrera esta campaña por el Premio Novato del Año.

Esta campaña fue esa pieza de engranaje en la maquinaria bengalí. El también perteneciente a la organización Filis de Filadelfia, vio acción en la 2016-2017, en 59 juegos donde descargó 70 imparables para dejar promedio de .323.

Carlos Tocci obtuvo 28 votos al primero, 19 al segundo y 1 al tercero para totalizar 198 puntos mientras que Luis Arraez sumó 22 votos al primero y 28 al segundo para 194 puntos. El tercero fue Carlos Navas con 24 puntos.

Más Valioso
El utility de los Bravos de Margarita, Breyvic Valera, obtuvo el premio Víctor Davalillo al Jugador Más Valioso de la campaña 2016-2017.
Breivic Valera
Foto: El-nacional.com

El carabobeño, fue la bujía ofensiva del equipo insular, que por segunda campaña seguida accede a la postemporada de la LVBP. Valera impuso en nueva marca en su divisa de imparables conectados, donde fue líder de la liga con 78.

Breyvic acaparó 38 votos para el primer lugar, 12 para el segundo y tres para el tercero, totalizando 209 puntos. Fue escoltado por Jesús Montero, de los Cardenales de Lara, que sumó 101 puntos, mientras que el tercero fue Dennis Phipps con 69 puntos.

@beisboladentro